Cultura

TRIBUNA ABIERTA

¿Modernidad reflexiva?: los apologistas del orden neoliberal en la sociología. Parte I

La caída de los regímenes estalinistas, mal llamados “socialismo real” y el triunfo de Estados Unidos como potencia hegemónica trajeron múltiples consecuencias expresadas en fenómenos económicos como la liberalización extrema del sistema financiero y su contraparte, la precarización acelerada de los trabajadores.

Martes 18 de octubre | 21:57

Estos fenómenos, corrieron paralelos con fenómenos tecnológicos, como el uso masivo de tecnología de punta en la administración pública, mercado de telecomunicaciones a nivel global y la masificación de internet y de las redes sociales como una nueva forma de interacción.

Y se reflejaron en fenómenos políticos como la imposición y extensión de la “democracia” liberal a gran parte del mundo y con ella la descentralización de las instituciones del Estado benefactor. Estos procesos transformaron el discurso político, en el sentido de influir en la percepción de los individuos y los grupos sociales. La superación de la lucha de clases, el triunfo del capitalismo sobre el “socialismo real”, la exaltación del individuo y de su realización en el acto de consumo, fueron las bases de un nuevo orden social mucho más desigual que el de posguerra.

Ulrich Beck y Anthony Giddens coinciden de alguna manera en el triunfo del individualismo en la transformación de la realidad social. Sin embargo, esta visión, más que fundarse en premisas sociológicas que expliquen la realidad, está fundada en una filosofía política de corte liberal que legitima el orden y embellece las consecuencias de dicho orden, por un lado, repartiendo culpas por igual de la extrema desigualdad social y del devastamiento ambiental a las distintas clases sociales, y por otro, criminalizando a todos aquellos que cuestionen dicho orden.

Según Beck, la sociedad de riesgo es producto de los efectos de la sociedad industrial, en la aplicación de técnicas y tecnologías cada vez más eficaces y modernas. Es el resultado del proceso acelerado del proceso de racionalización en todos los aspectos de la sociedad. Sin embargo, el progreso que profetizó la sociedad industrial se convirtió en riesgo e incertidumbre. La inseguridad se refleja en la producción de riesgos políticos, ecológicos e individuales.

Estos procesos, según Beck configuraron una nueva realidad marcada por el triunfo del individualismo, de la ambivalencia, de lo incierto. La modernización reflexiva se caracteriza porque desintegra y sustituye los supuestos políticos y culturales de los colectivos sociales, y/o clases sociales, por formas individualizadas de la desigualdad social. Los riesgos a su vez se incrementan.

“(…) en el transcurso de la modernización reflexiva se derrumban los supuestos de la época industrial y, de esta forma, la acción de los individuos toma el centro” (Beck, 2011, 255).

Ya no es el conflicto expresado en la lucha de clases, ni el conflicto entre capitalismo y comunismo ya que la significación de comunismo fue borrada del horizonte intelectual o reducido a la caricatura vulgar que el estalinismo hizo del socialismo. Sin embargo, las desigualdades sociales no sólo no desaparecen, sino que se intensifican. En la modernidad reflexiva, según Beck, ya no tienen sentido las viejas dicotomías como izquierda-derecha, sino que, para entender esta nueva realidad, las siguientes dicotomías son más acertadas: seguridad-inseguridad, interior-exterior, político-no político.

Giddens coincide con Beck en presentar al individuo como “reflexivo” y sobretodo contrapuesto a los colectivos sociales a los cuales los presupone como irracionales en contraposición al individuo autónomo. También coinciden en presentar la globalización y el nuevo orden mundial como una sociedad de riesgo. Incluso en sus análisis, Giddens, utiliza analogías de la especulación económica para explicar lo que entiende por riesgo:

…”el riesgo es una parte estadística de las operaciones de las compañías de seguros; la misma precisión de esos cálculos del riesgo, parece indicar el éxito alcanzado en poner bajo control el futuro (…) cuanto más intentamos colonizar el futuro, tanto más probable es que nos depare sorpresas” (Giddens,1997: 78).

Es muy revelador que Giddens en su definición de riesgo, haga una analogía con los seguros bancarios y que reparta culpas por igual a explotadores y a oprimidos, por eso no es casual que cuando habla de conquistar el futuro invisibiliza que el individuo empresario está en condiciones diferentes y desiguales que el individuo trabajador.

Es decir, invisibiliza el grado de responsabilidad que tienen las empresas trasnacionales en la devastación ecológica y en la desigual distribución de la riqueza producida socialmente. Ambos resultan ser muy cínicos al repartir las culpas por igual tanto a los grandes monopolios como a la población indígena de algún lugar de un país semicolonial. Les delegan las mismas responsabilidades a los empresarios, cuyas empresas contaminan, como por ejemplo Wal-Mart; que a un pobre urbano que tira su lata vacía de Coca-Cola en la calle. Mouffe los evidencia respondiendo:

“(…) resulta sorprendente que ninguno de los dos parezca darse cuenta de que muchos de los problemas relativos al medio ambiente están profundamente relacionados con las políticas neoliberales que priorizan la ganancia y los mecanismos de mercado” (Mouffe, 2011 57).

En los hechos, sus postulados se traducen en justificar la extrema desigualdad social y la devastación ecológica. En sus teorías justifican el actuar de la clase dominante (aunque no declaradamente) actúan como apologistas del orden global en clave capitalista y liberal. Su función es generar ideología desde las ciencias sociales y en particular desde la sociología. Beck y Giddens son parte de esos círculos intelectuales que en vez de explicar la realidad social la justifican de una manera muy cínica, Dieterich logra evidenciarlos:

“… los arquitectos de la aldea global presentan las necesidades objetivas de éste, en una forma propagandística funcional para el adoctrinamiento de las mayorías (…) este es el discurso sobre la globalización y la educación que se ha vuelto hegemónico. (…) es esa aceptación casi unánime de los círculos intelectuales que forman la opinión pública mundial la que nos obliga a analizar más de cerca esta construcción ideológica dominante, en la cual, el desarrollismo económico y el desarrollismo educativo han entrado en un feliz contubernio, a fin de ocultar tanto las fuentes reales del desempleo y de la miseria en los países neocoloniales, como sus intereses verdaderos.” (Dieterich, 1999, 78-85).

Al transmitir esta imagen y concepción se induce a un error. Se nos hace pensar que su diagnóstico de época se puede mezclar con la visión o cosmovisión valorativa personal. En este caso es la cosmovisión liberal que a partir de la exaltación del individuo como medida de todas las cosas trata de universalizar esa categoría sin importar lugar, clase, género o raza, condiciones materiales de existencia, etc., difuminando las desigualdades y la explotación de los sectores oprimidos de la sociedad que viven en un contexto de capitalismo salvaje.

Puedes leer aquí la segunda parte

Bibliografía

Beck Ulrich (1996 [2011]). “Teoría de la sociedad de riesgo”. En Giddens Anthony, Bauman Zygmunt, Luhmann Niklas, Beck Ulrich. Las consecuencias perversas de la modernidad. Barcelona: Anthropos Editorial.

Giddens Anthony (1997). “vivir en una sociedad postradicional”. En Beck Ulrich, Giddens Anthony y Lash Scott, Modernización reflexiva Política, tradición y estética en el orden social moderno. Alianza editorial. 1997.

Mouffe Chantal (2007 [2011]). “¿Más allá del modelo adversarial?”. En Mouffe Chantal. En torno a lo político. México: Fondo de Cultura Económica.

Dietrich Steffan, (1995 [1999]. “Globalización y educación: la ideología”. En Chomsky Noam, Dieterich Heinz. La sociedad global. Mexico : Joaquin Mortiz, colección contrapuntos.




Temas relacionados

Ciencias sociales   /   Ideología   /   Teoría   /   sociología   /   Cultura

Comentarios

DEJAR COMENTARIO