Política

DISCRIMINACIÓN LABORAL

Mobbing en la Sociedad Rural: el maltrato de patrones de estancia a las trabajadoras

Sara y Mirta trabajaron durante más de 20 años en la institución oligárquica. Ambas fueron víctimas de acoso laboral y humillaciones antes de ser despedidas sin causa.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Domingo 26 de noviembre | 09:21

Sara Solla y Mirta Maldonado trabajaron durante más de 20 años como secretarias en la sede central de la Sociedad Rural Argentina (SRA). Por su buen desempeño, ambas se encontraron en posiciones en las que desarrollaron tareas de gran responsabilidad. ¿Por qué ambas terminaron despedidas sin causa, en medio de maltratos, aislamiento y discriminación? ¿Por qué de repente ninguna tenía oficina, ni teléfono, ni computadora para trabajar? ¿Por qué después de años de capacitación, la SRA las confinó en posiciones incómodas, sin tareas ni compañeros?

La historia de estas dos mujeres pinta de cuerpo entero el carácter de esta institución. Luego de años de servicio impecable, la entidad que representa a los grandes “patrones de estancia” de la Argentina decidió que era momento de descartar a sus empleadas. Para tal fin, puso en marcha una serie de maniobras que terminaron con el despido injustificado de las secretarias. Las dos padecieron años de maltrato y ninguneo, en un lento proceso de “mobbing”, (acoso laboral), que se vieron obligadas a soportar por su necesidad de mantener el trabajo. Actualmente, ambas continúan en litigio contra la institución que les causó enormes perjuicios, incluidas afecciones a su salud física y psicológica.

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Este relato tiene como protagonistas a personajes como Hugo Biolcati y al actual ministro de Agroindustria, recientemente designado como miembro del gabinete de los CEO, Luis Miguel Etchevehere. Este último fue presidente de la SRA desde el año 2012, siendo entonces el superior directo de Mirta Maldonado.

Sara

Sara Alejandra Solla comenzó su carrera como secretaria en la sede central de la SRA en el año 1994. Por entonces fue convocada para desempeñar tareas en el marco de la Exposición Ganadera anual, como administrativa en la oficina de Prensa y Relaciones públicas. El director del área en ese momento, era Hugo Luis Biolcati.
Sara fue vuelta a convocar para trabajar en las exposiciones ganaderas de los años 1995 y 1996, hasta que en 1997 la entidad la contrató de forma indeterminada. Desde su primera contratación en el año 1994 hasta el 2000, Sara prestó tareas en la oficina de Prensa y Relaciones Públicas. Vale aclarar que en el marco de su jornada laboral realizaba múltiples funciones. Además, cubría a otras secretarias cada vez que esto le era solicitado.

En el año 2000 le solicitan que pase a desempeñarse como Secretaria de Presidencia de la entidad. Enrique Crotto era en ese momento el presidente de la SRA y Luciano Miguens, el vice. En 2009 el licenciado Marcelo Fielder es designado como “CEO” o Director Ejecutivo. Sara debía reportar a este señor como jefe directo. Allí comenzó la historia de agravios permanentes y situaciones humillantes que culminaron con su despido injustificado.

La situación que empezó a vivir Sara es descripta con detalle en el expediente que tramita ante el Juzgado Nacional del Trabajo Nº 54, caratulado " SOLLA, SARA ALEJANDRA c/ SOCIEDAD RURAL ARGENTINA s/DESPIDO". “Más allá de lo que pareciera ser el natural despotismo propio de patrones de estancia hacia sus empleados, se comenzó a ejercer distintos tipos de presión y actos discriminatorios y humillantes a la dignidad de aquellos trabajadores que ya no se quería que continúen en la institución”, detalla la demanda en la que Sara es representada por el abogado Luis Bonomi y la abogada y legisladora electa del FIT por la ciudad de Buenos Aires, Myriam Bregman.

Mirta

Mirta Alejandra Maldonado empezó a trabajar en la sede central de la SRA en el año 1992 en el sector denominado ‘Staff de Secretarias’, que luego pasó a denominarse ‘Secretaría General’. Allí realizaba tareas administrativas varias, tales como la clasificación y archivo de la correspondencia de la Gerencia y de la Presidencia, entre otras tareas.

Para ejercer con cada vez más eficacia sus funciones, Mirta no paró de capacitarse. Entre los años 2006 y 2014 hizo por lo menos once cursos sobre Microsoft Office, asistencia al directorio, organización de eventos, ceremonial y protocolo, oratoria, etc.

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Mirta tenía a su cargo un cúmulo de tareas muy superior al de sus compañeros de trabajo. A pesar de esto, permaneció durante más de diez años en la misma categoría.

Tal como consta en el expediente que tramita en el juzgado Nacional del Trabajo Nº 61, caratulado "MALDONADO, MIRTA ALEJANDRA C/ SOCIEDAD RURAL ARGENTINA S/DESPIDO" en el sector de Mirta, su jefe “prácticamente no realizaba ninguna tarea ya que descargaba todo el trabajo en la actora llegando al extremo de ordenarle diariamente que le saque fotocopias ampliadas del crucigrama que viene en la contratapa del diario Clarín conocido como Claringrilla, para posteriormente pasarse largas horas completando el mismo en el horario laboral”. Mirta demandó a la entidad luego de su despido, asesorada por Myriam Bregman y Carlos Platkowski.

El maltrato deliberado hacia Mirta comenzó en el año 2009, cuando la trasladaron al sector Biblioteca. Allí las tareas asignadas no eran acordes con su antigüedad y capacitación. Mirta se opuso pero no tuvo otra opción que aceptar el traspaso, dado que la respuesta de las autoridades ante su reclamo fue, lisa y llanamente, que si no le gustaba las puertas de la SRA estaban abiertas.

Finalmente, entre mediados de 2009 y septiembre 2012, desarrolló tareas como secretaria en diversas áreas. En septiembre de 2012, cuando faltaban dos semanas para la asunción de las nuevas Autoridades de la SRA, el entrante Vicepresidente, Daniel Guillermo Pelegrina, le propuso a Mirta ser Jefa de Presidencia. Mirta aceptó la propuesta y en ese momento, se convirtió en la secretaria del presidente entrante, Luis Miguel Etchevehere. Actualmente, su ex jefe es el flamante ministro de Agroindustria de Cambiemos.

Mobbig

Cuando los jefes consideraron que era hora de descartar a estas dos mujeres, pusieron en práctica una serie de maltratos deliberados. El objetivo era expulsarlas. Como ya se mencionó, esta mecánica conocida como “mobbing”, revestía un carácter institucional y sistemático.

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Tal como se lee en las demandas de ambas trabajadoras, “por lo general estos empleados a los que se presionaba para buscar su renuncia o colocarlos en situación de despido, eran o personas que habían realizado algún reclamo laboral o que tenían bastante antigüedad en la institución y una edad superior a los 45 años, siendo en su mayoría mujeres”.

Esta práctica incluía “por un lado la discriminación salarial ya que al empleado que la sufría o bien no se le otorgaban los aumentos paritarios o se le otorgaba arbitrariamente un aumento menor que a los otros empleados. Pero también incluía distintas tácticas de maltrato psicológico, llegando a dejar al empleado sin funciones o con tareas absolutamente ridículas y humillantes con respecto a la capacitación y experiencia que tenía en la institución”.

Mirta y Sara tuvieron que iniciar tratamiento psiquiátrico, dado el enorme cúmulo de tareas y la presión ejercida por sus jefes. A esto se sumó el maltrato padecido durante los últimos años en la SRA, secuencia que finalizó con los despidos. La permanencia en sus puestos a pesar de todo, se debió fundamentalmente a la necesidad de percibir sus salarios y a la dificultad de obtener otro trabajo a su edad.
Sara tuvo que soportar que le bajaran la categoría, le descontaran días por enfermedad, le negaran aumentos y la invitaran a retirarse si la cosa “no le gustaba”. Acudió a quien pudo para que este maltrato cesara, hasta que la confinaron en una oficina vacía y en mal estado. Allí, su única tarea consistía en preparar las bolsas de envío de obsequios para el día del periodista y los regalos de fin de año. Tras este trato deshumanizante y constante, Sara fue despedida sin causa a comienzos de diciembre de 2014.

Mirta fue reemplazada por una secretaria más joven, quien mantenía una relación personal con Etchevehere. En su nuevo sector no le asignaron escritorio, ni teléfono, ni computadora. Para desarrollar las tareas de menor importancia que le encomendaban, tenía que usar las computadoras o teléfonos cuando los otros empleados las desocupaban. Tuvo que soportar que le dijeran que “se la tenía que aguantar”. Mirta fue despedida a fines de noviembre de 2014.

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Tal como ejemplifican las historias de Sara y Mirta, el nuevo ministro encargado de garantizar el éxito de los patrones del agropower, no desentona para nada con el perfil del resto de los miembros del gabinete de los CEO. En su historial y en el de la institución oligárquica de la que proviene, se destaca el desprecio por la vida de los trabajadores y en este caso puntual, de las trabajadoras mujeres. Otra “joyita” antiobrera y con un prontuario atravesado por denuncias, se acaba de incorporar al gobierno de ricos, para ricos.








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