Política

Miserias del FA-UNEN (verdades sobre la Santa Fe de Binner y Bonfatti)

La foto empezó a hacer ruido apenas comenzó a viajar por la red. El radical jujeño, jefe del bloque de senadores de la UCR y uno de los referentes del FA-UNEN, Gerardo Morales, tuvo un amistoso encuentro de alto derechismo con Sergio Massa. Ambos tuvieron un discurso coincidente en superar las brechas entre peronistas y radicales, y en preparar una alianza (valga la referencia irónica) lo más amplia posible. Este solo hecho, una imagen y una conferencia de prensa, abrió una nueva crisis en el FA-UNEN, que está próximo a llamarse FA-DIVIDEN, como paso previo a ser FA-ESTALLAN.

Miércoles 8 de octubre de 2014 | Edición del día

Fuente: Internet

Desde la mesa nacional del espacio que une a radicales, socialistas, ex radicales y Libres del Sur (inclasificables, pero algo así como guevaristas neoliberales) sacaron un comunicado que dio para la risa: “Los dirigentes de otros espacios se desesperan por estar con el FA-UNEN”. En realidad, el conjunto de este espacio es un rejunte de tendencias que se desespera por tener líneas divergentes. Sanz, que junto con Carrió y Morales son los que empujan a una alianza con el PRO o con Massa, salió a relativizar las quejas por el apretón de manos con el ex Jefe de Gabinete K. Cobos, por su lado, que en esta viña del señor que es el radicalismo, pasó a ser algo así como parte del ala progresista (o cuanto menos ortodoxa), se quejó del entuerto.

El otro sector que se queja de estas (¡horror!) concesiones inconcebibles a la derecha, es el “socialismo” de Hermes Binner y Antonio Bonfatti, que a la sazón gobernaron Santa Fe con el procesista PDP. Aunque usan el nombre de la corriente a la que dieron brillo Marx y Engels, este partido no es más que un amigable grupo de gestores de lo peor del capitalismo. De hecho no pueden hacer crítica alguna a Morales, ya que Sanz y Carrió, sus aliados, fueron cordialmente recibidos y elogiados por Bonfatti, las mismas jornadas en que el radicalismo (y el socialismo) quedaron completamente pegados al escándalo de prostitución con paraguas estatal: Supergatitas. Todos los referentes del FA-UNEN se reunieron, esos días, en la neoliberal Fundación Libertad.

Una variante de oposición derechista, se reúne en un antro de la derecha.
Narcotráfico más Policía y Gendarmería

El contenido real de la política de Binner, Bonfatti, el PS y la UCR en Santa Fe es conducir, por decirlo así, un Estado con fuertes rasgos de descomposición. En la provincia el poder real lo ejerce un conglomerado de multinacionales con control de la soberanía portuaria, las grandes patronales sojeras y lecheras, y una Policía que opera como un cartel narco, con venia estatal, es decir gubernamental; osea de la UCR, y del PS de Binner y de Bonfatti. A esta realidad, negra de por sí, se le suma la presencia amenazante de la Gendarmería, acordada tras bambalinas por Berni y el gobierno provincial. Narcos y milicos para todos y todas.
Hasta hoy, Binner y Bonfatti gustan decir que la crisis narco es por “la herencia recibida”. Hoy queda claro que ellos administran a gusto ese legado. Son partícipes y cómplices.

Lenin sintetizaba sus objetivos en la Rusia gobernada por los trabajadores diciendo: electrificación (para modernizar el país y acabar con las penurias) más Soviets, para graficar el peso democrático de las decisiones en manos del pueblo trabajador. Para el socialismo empresarial de Binner y Bonfatti este apotegma se sintetizaría así: narcotráfico más policía impune y Gendarmería. Un esquema hostil, de lunes a domingo, a los intereses más sentidos de los trabajadores, que sufren la precarización laboral, la falta de vivienda, los aumentos en transporte y servicios. Y, encima, la virtual ocupación militar de dos fuerzas de seguridad represivas, narcos… Esto es lo que el sector “progresista” del FA-UNEN ofrece para el país de conjunto.
Precarización laboral y despotismo fabril: el caso Liliana

En un fallo que ya generó revuelo en la provincia, la Cámara Nº 5 de Apelaciones del Trabajo ordenó a la empresa Liliana SRL la reincorporación de Lucas Castillo, uno de los despedidos en el resonante conflicto que trastocó la provincia en febrero de este año. Los trabajadores denunciaron que se trataba de despidos antisindicales, recibiendo el apoyo de organismos de DDHH, sindicatos, centrales sindicales y partidos de todos los signos. El “crimen” que habían cometido estos trabajadores fue encabezar el reclamo por el pase a planta, siendo que el 70% de los empleados estaba trabajando bajo contratos precarios, algunos con antigüedad de hasta cuatro años. Lo hicieron ellos porque la patronal, como el conjunto de las empresas de la llamada línea blanca, acordó con la conducción burocrática de la UOM la ausencia más absoluta de delegados.

Lo llamativo es que, a pesar de lo justo de su reclamo, y de que estos trabajadores luego despedidos habían firmado actas ante los representantes de le empresa y las autoridades del Ministerio de Trabajo de la provincia, recibieron una absoluta indiferencia de la UOM y de los dos Ministerios de Trabajo, Nación y Santa Fe, que mancomunaron esfuerzos para que estos delegados de hecho queden en la calle. Ahora la Justicia les dio la razón a los trabajadores. ¿Qué opinarán los funcionarios?

El ataque a las conquistas sindicales y el despido de delegados no es una excepción, sino una dura realidad cotidiana: el dirigente portuario de la CTA, Raúl Mamani, lucha por su reincorporación. El referente del michelismo en Acindar, Guillermo Díaz, fue echado. Más lejos en el tiempo tenemos los ejemplos del Trabajador de COTO, Cristian Tonarelli, el de los lecheros de Sancor y luego de Cotar, el fraude contra delegados combativos en General Motors, y varios casos más. En Santa Fe no se respetan los más elementales derechos sindicales.
Precariedad en el trabajo, precariedad en el hogar

La falta de derechos sindicales va de la mano con una realidad gris (negra, en realidad) de la precarización laboral en la provincia. Esto no es un pronóstico agorero sino la más cruda verdad: 8 de cada 10 nuevos asalariados no recibe aportes patronales; el 30 por ciento de los trabajadores sufre algún tipo de precarización laboral; más del 10 por ciento está subocupado y casi otro 10 por ciento está desocupado. El trabajo en negro y la precarización en las condiciones de trabajo, se miran en el espejo de la precarización de la vivienda. En Rosario más de 46 mil familias viven en asentamientos precarios, habiendo 80 mil departamentos vacíos; además, 270 mil personas viven en casas alquiladas y la mayoría tiene problemas para afrontar el pago del alquiler. Mientras tanto, las torres de lujo para la especulación inmobiliaria se acumulan a la vera del Paraná, para la postal turística.

Cuando decimos que la Santa Fe de Binner y de Bonfatti es un banquete para capitalistas y narcos, y un suplicio para el pueblo trabajador, no es un eufemismo. Es una realidad diaria y un motivo de lucha. Lucha que solo recoge la izquierda.







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