Juventud

OPINIÓN

Mis penas como piedras caen, ruedan y escapan

La Izquierda Diario publica un texto basado en la experiencia personal de uno de nuestros cronistas que estuvo presente en Olavarría el pasado fin de semana.

Alan Gerónimo

@Gero_chamorro

Jueves 16 de marzo | Edición del día

Usualmente no hablo en primera persona y menos por este medio del cual soy parte del staff, pero dadas las circunstancias, los hechos ocurridos el último sábado en el recital del Indio Solari, por mis lágrimas, mi decepción, mi bronca, mi odio, ademas que en estos días vengo cínico, fóbico, crudo, hervido y asado por vos, no puedo dejar de hacerlo.

Los informes toxicológicos de los dos fallecidos en Olavarría demuestran que habían consumido drogas y alcohol, así lo levantaron medios como Infobae y otros tantos, como forma de poner un agravante al hecho de que si ellos no hubieran consumido nada, quizá estarían vivos. Pero ojo, también dicen que los peritos todavía deben determinar cuál es la causa de la muerte, si fue por estos “excesos” o si fue por otros motivos. Mi pregunta entonces es: ¿Cuál es el motivo por el cual desprenden estos informes, si las causantes de la muerte no están determinadas?

Detenerme a hablar de si Juan y Javier estaban drogados o no, sería hacerle el caldo gordo a las responsabilidades que le competen a cada uno de los responsables. No voy a caer en las palabras tuyas, Indio en culpar a “esos veinte borrachines” que tiene la misma lógica que ciertos medios.

Me acuerdo de una vieja entrevista en la cual hablabas de Chabán y Callejeros y decías: “Creo que hay una responsabilidad, cuando te toca... te toca. Si te explotó el cohete en la mano, fuiste. Lo mismo que los funcionarios: sos un profesional de hacerte cargo, es así, trabajás de hacerte cargo de esas cosas. Las responsabilidades no las podes evitar”. La realidad, Indio, es que el cohete te explotó en la mano y como nadie resiste un archivo, te tenés que hacer cargo vos, el intendente, el gobierno de Vidal y la productora.

Mi experiencia personal en el recital, no puede estar desligada de la previa, de preparar el viaje, hasta el último día estaba viendo cómo pagarlo, de ir a esa fiesta a la cual estaba preparado a disfrutar, del “a vivir que son dos días”.

Había leído tu mensaje del “cuidémonos entre todos”, avise a mis amigos, conocidos de que algo podía pasar, como siempre, pensé en esa maldita Policía, esa misma que nos arrebató a Walter Bulacio, esa que mata un pibe en los barrios cada 25 horas.

Pero algo en mi me hizo poner alegre de esos viejos tiempos del “cada cual cuida su culito” al “cuidémonos entre todos” había un cambio de paradigma, entre vos, y nosotros, tu público, por primera vez te sentía un poco más cerca.

La previa, lo que siempre se destaca en tus shows, la verdad fue espectacular, asado, cánticos y pogos en el barro al lado del rio y principalmente, nos cuidamos entre nosotros.

El show no puedo decir que no lo disfruté en ese momento y desconociendo lo que sucedía (salvo la interrupción del recital), canté, bailé, hasta me había emocionado hasta las lágrimas cuando hablaste de la baja de la edad de imputabilidad. Después los acordes de “todo preso es político” empezaron a sonar, era mi tema, es de lo que escribo, es uno de los temas por el cual milito.

Terminó el recital, la salida fue caótica: gente desmayada apenas en la salida, los vecinos arriba de los techos indicando como salir, los pibes subiéndose también a los techos o entrando a casas para poder respirar de tanta asfixia que había.

El reflejo fue ir a contramarea, fuimos con una amiga por el costado derecho del predio donde estaba todo el staff, donde tuvimos que romper tres paredes de madera con las que habían cercado el predio. Un señor que manejaba una grúa nos dijo que había dos muertos, nos acercamos al primer puesto sanitario y con la credencial de prensa pregunté al responsable si esto era verdad y me dijeron “están inventando noticias”.

Eran las 10 de la mañana ya del domingo, la señal había vuelto, 550 mensajes de WhatsApp y 60 personas preguntándome como estaba o la desesperación de “Alan, respondé por favor”. No entendía nada de lo que había pasado, diez, veinte, dos muertos, la desinformación corría por todos lados.

Ya en casa, pude enterarme de lo que pasó, el desconsuelo era (y sigue siendo) enorme, metiste entre 300 mil (y algunos dicen que hasta 500 mil personas) en un lugar para 150 mil, eso lo sabías. Y si no lo “sabías”, deberías saberlo.

Entonces, la primera pregunta que me surge es: ¿por qué no nos cuidaste? Te puedo asegurar, Indio, que si no fuera por la gente, por esos “veinte borrachines”, la masacre hubiera sido mucho peor, en el predio había pozos que me llegaban hasta la rodilla, todo estaba tapiado. No puedo hacer la comparación entre Cromañón y el predio “La Colmena”, las condiciones son objetivamente diferentes, pero como repitieron por ahí especulaste con nuestra vida (como lo hizo Chabán), todas las autoridades, la productora y vos sabían muy bien la cantidad de gente que iba a asistir. Decidiste alquilar un predio que no estaba en condiciones, con “aprietes” de parte del Intendente a jueces, por un par de monedas, no se me puede no venir a la cabeza la canción tuya Torito es muerto donde decís: “Cuando el billete hace que baila, la mierda corre y la traición también”. Mucha mierda está corriendo, y tu traición, por ese pacto que supuestamente teníamos de cuidarnos entre todos también.

Ahora, argumentan que Juan y Javier estaban drogados y eso los hace responsables de su muerte, hace unas horas hiciste público un texto (autorizando su publicación) donde hablas de la persecución que sufrís porque apoyas al kirchnerismo. Quedaste como un campeón no saludando a Ezequiel Galli de Cambiemos, ese mismo que movió leyes (que ellos mismos crean) para que vayas a tocar, el que te garantizó ese predio que se transformó en una trampa mortal. También, medios afines al kirchnerismo afirman que te hicieron una cama y que te están persiguiendo pero ¿vos sufrís persecución? Para mi la “persecución” la están sufriendo esos dos pibes que murieron, y los cientos de miles que estuvimos allí, nos están estigmatizando y vos sabías muy bien que las condiciones no estaban dadas para alojar a semejante cantidad de gente.

¿Falopas duras en tipos blandos ahuecan corazones? Eso deberías preguntártelo cuando hablás muy bien de las drogas y compartimos seguramente el punto de que hay que legalizarlas a todas.

Esa madre que murió en la ruta porque su hija no aparecía ¿también estaba drogada? Hoy los hijos todavía le piden a la fiscal que le den el cuerpo para cumplir lo que tanto quería ella, ser cremada.

Al recital podría ir de cualquier forma, en cualquier estado, con cualquier remera, pero no es responsabilidad mia, ni de mis amigos, ni de Juan ni de Javier que las condiciones que vos armaste junto a la productora, la intendencia y el gobierno de Vidal, no estuviesen dadas para que pudiéramos disfrutar de un momento de esparcimiento, de la “misa ricotera”. Total, en tus palabras “la droga, siempre es la droga, lo que cambia es quien la usa” quizá tu droga, es la misma que la de los poderosos tan criticados en tus letras: la avaricia.

Pero así estamos, juegan a primero yo, y después también yo, y las migas para mí y cierran el juego, porque el tonto nunca puede oler al diablo, vida mía, ni siquiera si caga en su nariz.

Hay tantas partes tan lindas sin tu traición, y el mundo sigue girando aun sin tu amor...








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