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CÓRDOBA/MINETTI

Minetti: primeras líneas de balance

La lucha de los trabajadores de Minetti y la Comisión de Mujeres está lejos de terminarse. Luego de 6 meses de conflicto nadie podría afirmar que se van a rendir fácilmente. Pero sí podemos decir que se abre una nueva etapa y es necesario un balance de esta intensa lucha.

Javier Musso

Dirigente del PTS Córdoba

Viernes 7 de febrero | 19:04

Luego de 14 días de resistencia con dos intentos de desalojo, un hostigamiento policial permanente y luego de permanecer dos semanas en la terraza de los silos, los trabajadores junto a las mujeres decidieron abandonar la planta.

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Cualquier observador desprevenido que pasara el pasado martes por el molino a las 18 h en un día de intenso calor, viendo la salida llena de cantos, saltos y gritos de lucha, de llantos de emoción, podría haber afirmado que los laburantes triunfaron en su lucha; pero como decía el poeta inglés Rudyard Kipling "El triunfo y la derrota son dos impostores", porque ese observador estaría equivocado sobre el resultado de sus reivindicaciones, ya que aún no se conquistó nada. Ni la desestimación de los despidos, ni la reincorporación de los trabajadores, ni los salarios adeudados. Sin embargo, no se equivocaría en ver en esa salida a trabajadores y trabajadoras triunfantes.

Para explicarlo sería impotente la miopía sindical que todo lo mide por los porcentajes. Cualquier sindicalista se preguntaría, ¿de qué valió tanta lucha? ¿Tanto esfuerzo? ¿No hubiese sido mejor no haber encarado esta lucha? A lo mejor ya estarían trabajando en otro lado y tranquilos en sus casas.

Pero el observador que pasa por el molino no se hubiese quedado conforme con esa interpretación o conclusión luego de ver los abrazos apretados al salir de la planta. Es que el camino recorrido hasta ahora por esas personas esconden mucho más que los resultados parciales. En esta lucha han plantado una bandera, han sembrado un ejemplo de lucha y de resistencia como no se veía hace muchos años en la provincia. Ellos y ellas saben lo que dieron, lo que se arriesgaron. Saben que fueron contra los carriles normales que les propone cualquier sindicalista. Se enfrentaron al Estado y su fuerza policial sin titubear, soportaron presiones de todo tipo, estuvieron 14 días en su trinchera para evitar un desalojo y lo hicieron con su organización gremial en contra y con la ausencia de todas las cúpulas sindicales cordobesas que sólo se acercaron para una foto e intentar que esta lucha no trascienda los límites de una mera pelea por despidos.

El orgullo de haber peleado como lo hicieron, de salir con la cabeza en alto, es una expresión de la sensación de triunfo que se fue construyendo durante estos meses.

De la pelea por el pago de salarios al cierre de la fábrica

La organización de los molineros data del 2015, luego de triunfar en su lucha por la reincorporación de más de 30 trabajadores y el pase a planta de los contratados. Una unidad muy importante que se combinó con decisiones en asamblea y un duro conflicto que hizo de los trabajadores de Minetti un ejemplo en la provincia.

De esa lucha se sacaron varias lecciones y las alianzas con distintas organizaciones fue algo que identificó la organización de los compañeros, como así también la Comisión de Mujeres que tuvo allí su primera experiencia.

A lo largo del año pasado fue permanente el ataque de la patronal con pagos atrasados de las quincenas, algo que había comenzado en el 2018. Nuevamente los molineros se destacaron en la provincia por no subordinarse a la patronal. En un marco de ataque al conjunto de las condiciones de vida de la clase trabajadora impuesta por las medidas económicas del gobierno de Macri y la inacción de las cúpulas sindicales para dar una respuesta a la altura, los laburantes del molino nuevamente se organizaron en asamblea y llevaron adelante un plan de lucha que combinaba paros, bloqueo de portones, cortes de calle y movilizaciones por el centro de la ciudad.

Durante esos meses se fortalecieron las alianzas con las organizaciones de izquierda que siempre estuvimos aportando al fondo de lucha y en cada una de las acciones.
Durante los primeros tres meses los trabajadores fueron consiguiendo que se les abonaran los salarios y aportes adeudados con una tensión permanente con la empresa.

En estos meses los trabajadores no redujeron su lucha a las acciones que llevaron adelante, sino que la búsqueda de alianzas y solidaridad fue permanente, con viajes a Tucumán a encontrarse con otros molineros de la misma empresa, denunciando su situación en medios locales y sobretodo participando de todas las luchas de los trabajadores de la ciudad. Fue común ver la bandera de ellos en las marchas de los trabajadores y trabajadoras precarizadas de la provincia, de la EPEC, en acciones de los movimientos sociales y del sindicalismo combativo. Una práctica que también impulsaron en el 2018 durante la larga lucha estudiantil, juntando alimentos para aportar a las tomas de facultades, siendo parte de todas las movilizaciones como lo continuaron haciendo a favor de los 27 estudiantes procesados por la Justicia Federal luego de ese conflicto.

Dentro de esta práctica, merece un capítulo aparte la Comisión de Mujeres, que fue tomando cuerpo durante esos meses, participando de todas las acciones, pero también de las decisiones. Las compañeras se pusieron la lucha al hombro participando de las distintas movilizaciones del movimiento de mujeres como así también del último Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias. Llevando a todos lados su lucha y su organización que fue creciendo al calor del conflicto e hicieron algo distintivo de esta lucha obrera, retomando la tradición de otras experiencias recientes como la de los trabajadores de Iveco en el 2009, de Volkswagen en el 2013 y de Valeo en el 2014.

Esta intensa actividad que llevaron adelante les permitió mantener un duro conflicto en esos primeros meses.

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Cuando la patronal dejó de pagar definitivamente los salarios y aportes se decidió la ocupación y el bloqueo de la fábrica, pero siempre dispuestos a una negociación que permitiera el pago de lo adeudado y mantener los puestos de trabajo. Por ejemplo, cuando se estableció un compromiso en el Ministerio de Trabajo de la provincia para dejar sacar mercadería para cobrar sus salarios. Los trabajadores denunciaron que en tres días salieron más de 9 millones de pesos en mercadería, pero la patronal incumplió el acuerdo por lo que se mantuvo el paro total de actividades y los bloqueos de portones.

El dilema de poner a producir la planta

La patronal respondió de manera contundente a la lucha de los trabajadores con el cierre del molino y despidiendo con causa a casi todos los operarios. La supuesta causa eran las legítimas medidas de lucha que estaban llevando adelante para obtener lo que les correspondía. Este ataque no es extraño a la historia de una empresa tradicional en la provincia con vínculos con todo el poder político y judicial, con uno de sus dueños acusado de complicidad civil en la última dictadura genocida, entregando listas de trabajadores en el ingenio azucarero La Fronterita en Tucumán.

Ante esta ofensiva, la ocupación pacífica de la planta los últimos meses del año pasado fue permanente, exigiendo el pago de los meses adeudados y que el Ministerio de Trabajo rechace los despidos.

En esa coyuntura se fueron dando distintas discusiones sobre cómo afrontar el conflicto, tanto en lo que hace a las medidas de lucha como los objetivos.
Un sector de compañeros y la Comisión de Mujeres planteaban la necesidad de que el conflicto salga hacia afuera, de que era necesario combinar la ocupación con acciones públicas de exigencia al gobierno para que diera respuestas y para que la lucha no quede aislada. En esta posición confluimos algunas de las organizaciones que estuvimos de manera permanente apoyando. Sobre este punto las decisiones de la asamblea fueron fluctuando y se llevaron adelante importantes medidas como el corte total durante horas de una de las manos de la circunvalación que rodea a la ciudad, nuevas movilizaciones por el centro y actividades culturales, como el festival dentro del molino.

Pero estas discusiones iban acompañadas de los objetivos del conflicto. El desgaste se sentía y el fondo de lucha que jamás impulsó la cúpula del sindicato ni el resto de las burocracias cordobesas, no alcanzaba para cubrir el conjunto de las necesidades de 150 familias. Muchos compañeros se empezaron a ausentar de la ocupación de la planta obligados a hacer changas para mantenerse y las fuerzas se fueron debilitando. En un sector de molineros y de la Comisión de Mujeres fue creciendo la idea de poner a producir la fábrica bajo el control de los trabajadores. En el 2015, luego de el primer conflicto en Minetti, varios trabajadores habían viajado a conocer la experiencia de MadyGraf (la ex gráfica Donelley que se encuentra en la zona norte del gran Buenos Aires y que hace más de 5 años funciona bajo gestión de los trabajadores) y lo veían como una alternativa de salida a su situación. Además, en los silos estaban almacenadas 10 mil toneladas de trigo que podían procesarse y venderse a precios populares, por ejemplo, para los comedores barriales en el marco de aumento de la pobreza y la indigencia en todo el país.

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Está idea ganó cuerpo en el plenario abierto a distintas organizaciones que se llevó adelante en el molino. Para ese encuentro viajó un compañero de MadyGraf que además de contar su experiencia, estuvo dialogando con las familias trabajadoras, planteándoles que si bien la puesta a producir del molino como de cualquier fábrica gestionada por los trabajadores no era fácil, el mayor riesgo era seguir los tiempos del Ministerio y de la justicia, que siempre les dicen que tienen que esperar y esperar. Esperar que salgan los dictámenes y las resoluciones, que esperen una semana para una cosa y un mes para la otra. De esa manera aumentan el desgaste. Todos los trámites legales son necesarios, pero se pueden llevar adelante empezando un camino que de respuesta a las 150 familias trabajadoras en el marco de que las necesidades económicas eran apremiantes para la mayoría.

Este fue un momento bisagra durante del conflicto, ya que estaba la fuerza para encarar la puesta a producir y podía ser una medida efectiva para que nuevamente se sumen más compañeros a esa empresa. Sin embargo, terminó primando por parte de dos de los tres delegados de los trabajadores la confianza en las distintas instancias institucionales y la ilusión en un supuesto plan prometido por sectores del kirchnerismo de incorporar a Minetti dentro del plan contra el hambre que impulsaba el gobierno nacional que estaba a días de asumir.

Como fue planteado en su momento, consideramos un error esa decisión de los dos compañeros delegados sobre el rumbo que debía llevar el conflicto, a más de dos meses de esa instancia, quedó demostrado que así era. El hecho de que haya primado esta orientación que podríamos llamar conservadora o conciliadora, de no mantener el conflicto de manera permanente en la calle exigiendo acciones conjuntas a las conducciones sindicales y encauzar toda la lucha en las instancias institucionales, fueron la causa central de que el desgaste se profundizara. Si bien nadie podría haber garantizado que la puesta a producir por los trabajadores llevara al éxito, en ese momento podría haberle dado un nuevo impulso al conflicto, haber empezado a resolver los problemas económicos apremiantes, generar alianzas con sectores populares con la venta barata de la harina, ganarse la simpatía de decenas de miles que se quedaron sin trabajo durante estos años. A su vez, el hecho de la puesta a producir de la planta bajo control obrero, podría haber erigido una fuerza para pelear un frente único obrero a las conducciones sindicales que en ese momento se habían desentendido completamente del conflicto, a la vez que se podía nacionalizar la lucha. No es una suposición teórica, la experiencia de Zanon que entre cosas, adquirió dimensiones nacionales y su lucha se internacionalizó, volviéndose un ejemplo de gestión obrera.

Sin embargo, a pesar de no avanzar en estas decisiones importantes, la lucha continuó y se fueron conquistando nuevas alianzas como la de los movimientos sociales con la FOL, que aportó fuerza a las movilizaciones llevadas a cabo a fin de año como así también impulsando exigencias al Ministerio de Desarrollo de la Nación (en manos del gobierno de Alberto Fernández) para obtener una ayuda a la grave situación económica de las familias trabajadoras de Minetti (exigencias que hasta el día de hoy fueron completamente desoídas). Alianzas de este tipo son inéditas en una lucha obrera en la provincia y, junto a la unidad con la juventud y estudiantes, muestra un germen de la fuerza social necesaria para enfrentar los ataques de las patronales y sus gobiernos.

Los hilos de continuidad en las luchas cordobesas

Varias de las lecciones y alternativas sobre el curso del conflicto que planteamos en estas líneas las fuimos proponiendo a lo largo de la lucha y no surgen de los manuales, sino de la experiencia viva de nuestra clase en todo el país y en la provincia. Lecciones de luchas que algunas triunfaron y otras tantas fueron derrotas, pero de las cuales se obtuvieron valiosos aprendizajes que se encarnan también en personas, en luchadores y luchadoras que trasladan esa experiencia en los distintos conflictos para no empezar de cero.

Parte de esto es lo que aportaron compañeros que se ganaron un lugar en esta larga pelea y que merecen menciones especiales como Vanesa, delegada de Luz y Fuerza, que además de acompañar de manera permanente a los molineros y a la Comisión de Mujeres, dio pelea al interior de su gremio para que haya una solidaridad efectiva a la vez que formó parte de la resistencia en la planta. Esto no es casualidad, ya que la compañera fue protagonista de la Comisión de Mujeres de Iveco en el 2009 y aportó al desarrollo de la Comisión de Mujeres de Volkswagen, a la vez que da la pelea para construir una oposición clasista en su gremio. Tampoco fue casualidad el lugar que se ganó el" Aguja" entre los molineros, un compañero que fue parte de una de las primeras peleas de trabajadores tercerizados de nuestra provincia en el 2006 en la empresa Cargo Renault, y que despedido en el 2013 protagonizó un histórico paro en la Renault por su reincorporación. A estos compañeros se sumaron una nueva generación de jóvenes trabajadores metalúrgicos que juntaron fondos de lucha en sus fábricas de manera clandestina y se acercaron a brindar el apoyo permanentemente enfrentando los intentos de desalojo. Lo mismo los jóvenes ultra precarizados que trabajan en la "economía de plataforma" (Rappi, Pedidos Ya, Uber Eats, Glovo, etc.).

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Al salir de la planta, varios compañeros molineros y compañeras de la Comisión de Mujeres expresaron con fuerza no solo que esta lucha no terminó, sino que van a estar para todas las luchas donde haya que poner el cuerpo. Pero es necesario que las experiencias de esta gran pelea no se dispersen con el tiempo, que las lecciones que cada trabajador o compañera saquen, las puedan trasmitir a los próximos trabajadores y trabajadoras que salgan a la lucha.

Para esto, junto a la voluntad es necesaria la organización, agruparse a partir de estas enseñanzas: de la importancia de la coordinación y las alianzas de la clase trabajadora con el resto de los sectores explotados y oprimidos, de no confiar en las conducciones sindicales, pero sí acumular fuerzas para exigirles e imponerles medidas comunes, de no confiar en la justicia y los ministerios que con sus tiempos y sus medidas siempre juegan a favor de la patronal, de que los partidos políticos tradicionales como el PJ y la UCR son los que defienden sus intereses, que con distintos discursos y gestos demagógicos siempre terminan jugando a favor de los poderosos. Que por esto hay que mantener total independencia de esos partidos, pero que también es necesario hacer política. Política de "otra clase", de nuestra clase, porque no solo basta la lucha directa. Ellos hacen política todos los días, la empresa Minetti es parte permanente de las decisiones políticas de los gobiernos que siempre son a favor de los empresarios. Por eso la clase trabajadora debe tener su propia organización política que lleve estás lecciones al conjunto del pueblo trabajador y esta tarea es la que encaramos desde el PTS, con compañeros y compañeras que nacieron a la política a partir de duras luchas como la que están protagonizando las familias trabajadoras de Minetti.

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Es para eso que también ponemos en pie La Izquierda Diario, un medio que toma partido a favor de la lucha de los trabajadores, las mujeres y la juventud, que colaboró a lo largo del conflicto en difundir la voz de los trabajadores y la Comisión de Mujeres, que busca alianzas para fortalecer la lucha y contrarrestar las campañas mediáticas montadas por los grandes medios de la provincia que buscaron poner a la opinión pública en contra de la lucha. En momentos como estos, se muestra la importancia de contar con medios aliados que permitan mostrar una voz independiente de los partidos tradicionales, los empresarios y sus burocracias cómplices.

¿Triunfo o derrota? ¿Cómo seguir?

La primer pregunta, como planteamos al principio, no se podría responder porque la lucha continúa, y desde el día siguiente a abandonar la planta los trabajadores y la Comisión de Mujeres comenzaron a discutir cuáles son los siguientes pasos para pasar de la ocupación de la planta a la ocupación de las calles. Pero desde el punto de vista del resultado parcial las distintas lecciones que deja este conflicto, la gran resistencia en estos 14 días de ocupación que le dieron un nuevo impulso al desgaste sufrido luego de tantos meses, la disposición a enfrentar el ataque del Estado, las alianzas conquistadas, la simpatía y solidaridad que se ganaron del barrio y en sectores del pueblo trabajador, haber roto el cerco mediático y hacer conocido el conflicto en sectores de masas muestra a las claras que esta lucha se ganó un lugar en la historia reciente de nuestra clase y las distintas lecciones del desarrollo del conflicto son centrales para lo que sigue. Para que esta experiencia pueda concentrarse en la lucha que continúa.

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En primer lugar sumar al conjunto de las fuerzas conquistadas para llevar adelante acciones que sean hechos políticos en la ciudad. Para eso hay que exigir e imponer a las cúpulas sindicales que se dicen solidarias con el conflicto que sean consecuentes. La CGT Rodríguez Peña y las dos CTA tienen que encabezar paros solidarios para potenciar la lucha y confluir en una gran movilización acompañada de organismos de derechos humanos, organizaciones estudiantiles y movimientos sociales. Acciones efectivas y muestra de fuerza contundente que exijan que la empresa abra con todos los trabajadores adentro.

El lunes pasado el secretario general de Luz y Fuerza habló de una "gran movilización" para mediados de marzo, como si los molineros y la Comisión de Mujeres pudieran seguir esperando. Esa "gran movilización" y los aportes al fondo de lucha deben ser ahora.

Por otro lado, es necesario volver a reunir a los molineros que quieren volver a trabajar y por distintas razones se fueron alejando del conflicto,y trasladar este ejemplo de lucha a más sectores de trabajadores, para que el "mal ejemplo" que representa la lucha de los molineros para el Gobierno, empresarios y burocracias sindicales, se convierta, con los errores y aciertos, en un modelo a seguir para miles de trabajadores y trabajadoras que hoy siguen padeciendo la precarización laboral, los bajos salarios, la desocupación y el hambre.







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