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Mineros de Curanilahue cumplen 21 días bajo la mina y radicalizan movilización

Este lunes, mineros cumplieron 21 días en el fondo del pique de la mina Santa Ana de Curanilahue. Esta vez después de pasar la navidad con sus familias, decidieron radicalizar el movimiento.

Martes 27 de diciembre de 2016

A principio de este mes los trabajadores de la mina Santa Ana de Curanilahue decidieron descender a más de 600 metros de profundidad en forma de protesta por el incumplimiento de los acuerdos por parte del Gobierno.

Ya durante el año 2015 los mineros habían alcanzado un acuerdo con la empresa, tras que los mineros descendieran al fondo del pique para manifestar el malestar por la decisión tomada de los ex-dueños de la minera(Fontaine y Danús) de cerrar la minera y cancelar sus operaciones, argumentando que la faena no podía ser explotada.

Los mineros del carbón preocupados por la falta de trabajo tras sus despidos y la casi nula posibilidad de reinsertarse laboralmente, descendieron al pique hasta que el Gobierno de Bachelet , obligado e interpelado tuvo que intervenir. El acuerdo contemplaba el pago de bonos para capacitaciones y la inyección de recursos para continuar con la operación de la faena.

Incumplimientos, navidad y radicalización

La ruptura del acuerdo, fue dado por el Gobierno, ya que según declaró a medios digitales el Presidente del Sindicato de Trabajadores de la mina Santa Ana, quien comentó que desde septiembre que se dejaron de pagar los bonos, y, ahora, en la discusión del presupuesto para el año 2017, no se contempló la continuidad de la inyección de recursos para el funcionamiento de la faena. Este fue el motor que detonó que 70 mineros descendieran en modo de protesta al fondo del pique.

La respuesta del Gobierno regional fue una burla, adjudican el no pago de bonos a un error administrativo de redacción y tecnicismo. Ante esto, durante navidad los trabajadores y sus familias tomaron la decisión de pasar esta fecha en el fondo de la mina, donde hijos y mujeres se sumaron a la "Noche Buena" para solidarizar y manifestarse junto a los mineros.

Pero ni el riesgo que implicaba que las familias descendieran tuvo respuesta por parte del Gobierno, por lo que este 26 de diciembre los mineros en el fondo decidieron radicalizar la movilización bloqueando todos los accesos a la mina. Esto como una medida de interpelación directa a la presidenta Bachelet. A esto se le suma que un número importante de trabajadores comenzara una huelga de hambre.

Los obreros del carbón exigen que se siga financiando las operaciones, reclamando que se necesitan 500 millones de pesos (menos de 1 millón de dólares), cifra que no se compara a los 20 millones de dólares que se ocuparon para rescatar años atrás a los 33 mineros de la mina San José.

Con la inyección de recursos, lo que se necesita es el control productivo en las manos de los propios trabajadores de la mina

Después de la quiebra declarada los trabajadores siguieron extrayendo carbón a pesar de que nunca se les pagó el finiquito a los mineros. En la actualidad las operaciones y funcionamiento se encuentran en las manos de un liquidador.

La única forma de que se sigan manteniendo los puestos de trabajo ante la nula posibilidad de reinsertarse laboralmente por la falta de fuentes de trabajo en la zona, la forma para que las familias mineras no se vayan a la calle, es que, si los propios trabajadores consiguen el financiamiento por parte del Gobierno para seguir extrayendo el carbón, tomen el control total de la producción bajo sus propias manos.

Donde sean los propios trabajadores que decidan la forma de trabajo y el modo de producción para el beneficio de sus familias y de la zona, en la cual los trabajos actualmente son escasos. Para esto también es necesario que los mineros fortalezcan su organización para garantizar democráticamente entre todos los trabajadores como debe funcionar y al servicio de quien la faena.




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