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“Miguel Cané: uno de los favoritos en la currícula de la NES”

La currícula de Literatura de la NES (Nueva Escuela Secundaria) tiene en su bibliografía, al interactuar con la materia de Historia, a Miguel Cané, xenófobo escritor y político nacido en Uruguay pero que desarrolló toda su carrera en la Argentina, promotor de la nefasta Ley de Residencia.

Martes 30 de agosto de 2016 | Edición del día

Se conoce como Ley de Residencia o Ley Cané a la ley 4.144 de Residencia sancionada por el Congreso de la Nación Argentina en 1902 que permitió y habilitó al gobierno a expulsar inmigrantes sin juicio previo.

A partir de esa fecha, la misma se sumó al repertorio de recursos legales del estado burgués para reprimir la organización sindical, expulsando principalmente a anarquistas y socialistas. La ley surge a partir de un pedido formulado por la Unión Industrial Argentina al Poder Ejecutivo Nacional en 1899, formalizado en proyecto ante el Congreso de la Nación por el entonces senador Miguel Cané.

El artículo 2 de la ley expresaba que el Poder Ejecutivo podía ordenar la salida de todo extranjero “cuya conducta comprometiera la seguridad nacional o perturbara el orden público”. Los motivos de la expulsión podían ser tan amplios que el Poder Ejecutivo no necesitaba mencionar ninguna sentencia judicial y, ni siquiera, algún hecho concreto; sino que le bastaba expresar su opinión sobre la persona en cuestión para fundamentar su decisión.

Justamente el libro elegido de Cané en la bibliografía de la NES, citada al comienzo, es “En viaje”, de 1884, donde el autor, en el capítulo dedicado a las Antillas francesas, afirma: “¡Los negros! He aquí el mal terrible de la Martinica, el blanco no tiene más garantías que la guarnición militar enviada de la metrópoli… Ese antagonismo entre los hombres de progreso y la raza negra, que no ha hecho, no hace, ni podrá hacer nada en ese sentido, es la principal causa de la decadencia actual de la Martinica”.

Y luego prosigue: “Ahora bien, no hay negro que no sea comunista. El día que suceda lo que se teme, habrá una invasión a las propiedades de los blancos, que reprimida o no, traerá seguramente la ruina”.

Miguel Cané también ocupó el cargo de intendente de la Ciudad de Buenos Aires, así como el de embajador y docente universitario (es curiosa una carta dirigida a un director de escuela donde se queja del maquillaje de las maestras).

Una mirada ingenua lo recordaría por su más difundida obra, “Juvenilia”, reconocido libro de recuerdos estudiantiles que recorrió los pasillos de todas las escuelas argentinas. Pero su verdadero rostro se aleja de la candidez.

Ubicado en las antípodas de este personaje, se encuentra Roberto J. Payró, escritor y periodista argentino, contemporáneo de Cané, quien a través de su obra combatió la Ley de Residencia, y que, por supuesto, no aparece en los programas de Literatura de la NES.

La figura de Payró fue injustamente relegada a pesar de haber sido, junto con Fray Mocho, el padre del periodismo profesional argentino. Actualmente es imposible leer Operación Masacre, de Rodolfo Walsh, La patagonia trágica, de Jose María Borrero sin encontrar en estos textos las huellas de aquel escritor.

Su obra “Marco Severi”, relata la vida de un inmigrante italiano de ideas progresistas a quien la Justicia persigue porque en su país de origen cometió delito de falsificación con el fin de procurarse el dinero para curar a su madre enferma. Llega a la Argentina con el fin de realizar sus sueños: fundar una cooperativa, en la cual todos – nativos y extranjeros – trabajen codo a codo.

Uno de los personajes de Payró dice: “Cuando un hombre que está aquí, ¿sabes? ha hecho una cosa mala en su tierra, un robo, por ejemplo, la policía de acá lo agarra y me lo fleta en un vapor para que allá en su país ¿sabes? me lo metan en la cárcel o me lo fusilen, según el caso…”.

También el escritor, en carta fechada en diciembre de 1903 va a denunciar las condiciones en las que viajaban los inmigrantes europeos a la Argentina: “Mi pasaje de tercera me dio un sitio entre cuatrocientos pobres diablos como yo, que llenan el entrepuente convirtiéndolo en una especie de plaza de aldea en día de mercado, pero sin aire, ni luz, ni alegría”, concluye.

Es necesario que se revise la bibliografía propuesta por el gobierno para hacer a un lado a escritores cuestionados como Miguel Cané y dar espacio a aquellos otros fundamentales, como Roberto J. Payró, que el PRO parece ignorar.







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