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México: se viene una terrible cuesta de enero

Para la economía mexicana serán difíciles los primeros meses del año. Con el aumento de los precios de las gasolinas que arrastrarán a varias mercancías y servicios básicos, seremos una vez más los más pobres la variable de ajuste para la macroeconomía nacional… si es que lo permitimos.

Diana Valdez

México D.F. / @yellikann

Martes 3 de enero | Edición del día

Panorama internacional

La baja en los precios internacionales del petróleo, el Brexit, el alza en las tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), fueron algunos de los fenómenos que marcaron la pauta para la economía mundial durante el 2016, intensificando la volatilidad de las monedas, y la incertidumbre en los mercados sobre todo de materias primas y divisas. Sin embargo, la incertidumbre se generaliza, a menos de un mes de que Trump asuma la presidencia en estados Unidos.

El peso mexicano fue la moneda más golpeada el pasado 2016, con una caída acumulada de 19.92%, seguida de la libra esterlina, la corona sueca y el euro. Y aunque el gobierno mexicano aplicó medidas para mantener el valor de la divisa, la depreciación se hizo real y este año veremos más crudamente las consecuencias de una economía dependiente de la estadunidense.

Lo último

Hace apenas unos días la Fed anunció un nuevo aumento en las tasas de interés, y la posibilidad de implementar tres más para el transcurso de este año, lo que provocará seguramente más volatilidad en las divisas y un nuevo fortalecimiento del dólar, aunado a las posibles medidas proteccionistas que Trump implementará para “salvar” la economía gringa, la economía internacional será la golpeada y probablemente sea México quien encabece la lista de los afectados.

Solo pensando en este panorama general es que pueden entenderse las dificultades que se nos presentarán en el terreno económico mexicano. Con una economía subordinada a los intereses de los organismos internacionales y que sigue las reglas del luego que ellos marcan, serán una vez más las familias más pobres las que paguen el ajuste que ha de hacerse para sobrepasar los primeros meses del año.

La cuesta de enero en México

La inflación para este año se prevé cerca de los 5 puntos porcentuales, la más alta calculada desde el año 2000. Incluso, de ser así, se superará el alza en los precios de 2014, cuando estos se vieron afectados por la reforma hacendaria. Para darnos una idea, solo el efecto del aumento en las gasolinas pondrá 80 puntos base más en la inflación de enero de 2017.

La subida de precios es prácticamente inminente, en la mayoría de las mercancías el transporte representa un porcentaje cercano al 40 del total de los costos de producción y distribución. Por lo que ninguna rama de la industria se salvará de los efectos de la subida de precios en los combustibles. Esto explica el arrastre que tiene el aumento a las gasolinas para otras mercancías.

De hecho, esto ya empezó a corroborarse. No ha pasado ni una semana del nuevo año y ya hemos escuchado anuncios que confirman la subida de precios en algunos servicios como la luz y el transporte público, de los alimentos ni hablar, pues aunque no se ha hecho oficial, vemos el aumento de la inflación en el mercado alimentario al querer comprar un kilo de aguacate en sesenta pesos o más, otros alimentos básicos en la dieta mexicana anunciaron también subidas a finales de 2016, como la tortilla o el frijol, que probablemente tengan aumentos hasta del 20%.

A la inflación generada por los fenómenos económicos más recientes en el marco internacional se le sumará la inflación estacionaria, que afectará las rentas y los papeleos de gobierno como licencias, placas, pasaportes y otros como las actas de nacimiento o los divorcios que ya aumentaron su precio. Todos ellos trámites necesarios en la vida cotidiana que también tendrá que pagar más caros la clase trabajadora.

Otros servicios que ya han subido y considerablemente han sido los seguros médicos, de vida y de autos, así como los funerales y los servicios médicos privados que el último mes de 2016 fueron aumentando sus precios hasta en un 35%.

Las mercancías con insumos importados también se sumarán a la cascada de aumentos, y ante la llegada de Trump y la posible renegociación del Tratado de Libre Comercio entre los países de América del Norte (TLCAN), es posible que esta tendencia de aumentos continúe por lo menos hasta la mitad de 2017.

Cerremos filas

Este año no hagamos caso de los múltiples consejos que la prensa al servicio del gobierno y los empresarios nos da para “sobrevivir” a la cuesta de enero, pensar que es natural que en enero sea más difícil llevar algo de comer a las mesas de nuestras familias nos lleva a la apatía, y eso no hará de los tiempos venideros algo mejor por arte de magia. Es necesario organizarnos.

Es indignante que los políticos al servicio de los empresarios descarguen sobre los más pobres el costo de la crisis. Mientras para la mayoría hay aumento salarial miserable que se desdibuja con los ya mencionados aumentos de precios a prácticamente todo, los altos funcionarios cobran millones por entregar los recursos del país y sus trabajadores al mejor postor.

Sólo la unidad de la clase trabajadora de los distintos sectores puede imponer con la lucha en las calles un salario equivalente al costo de la canasta básica y ajustable por inflación para todas y todos. Este deberá ser uno de los grandes desafíos de los sindicatos que se reivindican opositores, como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y la Unión Nacional de Trabajadores, que deberán salir a defender los derechos de las y los trabajadores en unidad con otros sectores.

Porque tenemos derecho a vivir de una manera digna, no a “sobrevivir” o “sobrellevar” la vida. Defender nuestros derechos y salir a las calles para arrebatar los que quieren pisotear como la educación o la salud sin duda debería ser algo de viral este 2017.






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