Cultura

XXXI Congreso de Asociación Latinoamerica de Sociologia

Mesa de apertura: un debate de estrategias con Tomás Moulián.

Debate con la presentación del sociólogo chileno Tomás Moulián en la apertura del XXXI Congreso de Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS)

Martes 5 de diciembre | 11:07

Durante los días 3 al 8 de diciembre se está realizando el XXXI Congreso de Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), Uruguay 2017 en la ciudad de Montevideo. Con continuidad y tradición en el campo de las ciencias sociales se ha transformado en tal vez el evento de las ciencias sociales más importante de américa Latina y este año cuenta con más de 5000 participantes. A su manera, aunque distorsionado por lógicas cada vez más academicistas y productivistas en términos de producción de conocimiento, no deja de ser en cierta medida un termómetro de conjunto de la situación de la intelectualidad latinoamericana. En términos gramscianos, en un sentido amplio del término en un contexto de fin de ciclo de un conjunto heterogéneo de gobiernos denominados “pos-neoliberales” y un giro a derecha en la super estructura política latinoamericana.

La Mesa de apertura realizada el domingo 3 de diciembre contó con la participación de los profesores Tomás Moulián, destacado sociólogo chileno y Gerónimo de la Sierra de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República. En este artículo nos concentraremos en la intervención de Tomás Moulián, problematizando y realizando un debate de estrategias, porque la del Profesor Gerónimo de Sierra fue mucho más general, menos conceptual y si bien trato de temas políticos lo hizo de forma mucho más indirecta.

La propuesta de la mesa fue realizar un balance de 40 años de sociología em América Latina, frente a lo cual Tomás Moulián realizo una presentación muy bien organizada presentando de forma más realista 40 años de sociología en Chile incorporando elementos del contexto latinoamericano.

Realizo inicialmente un análisis institucional descriptivo e histórico sobre el desarrollo de la sociología en Chile desde 1957, para después centrar en el impacto de la Revolución Cubana de 1959 que se declara socialista en 1961 en la intelectualidad y en particular en la sociología durante la década del ’60.

Lo interesante fue presentar como característica central de los sociólogos en la época la militancia partidaria y subordinar las elaboraciones académicas a las necesidades de los partidos de izquierda. Fue aquí que se refirió a los gobiernos reformistas demócrata cristianos de Eduardo Frei Montalva (1964-1970) y socialista de Salvador Allende (1970-1973) de la Unidad Popular.

Del balance de este proceso político es que tenemos tres diferencias estratégicas centrales que se vinculan con una cuarta sobre la actual posición política del sociólogo sobre el Frente Amplio chileno y la actual coyuntura política de ese país.
El primer argumento no es original, como mínimo fue levantado por los partidos comunistas estalinizados durante el gobierno de Allende y después. El problema de Allende es no haber podido ampliar sus alianzas con el centro político por la fuerza de los sectores radicalizados que formaban parte del propio gobierno y fuera del gobierno. La diferencia estratégica es que todas las acciones políticas tendientes a vincularse con el “centro político”, abandonando cualquier perspectiva de independencia política, tuvieron como consecuencias pavimentar el avance de la derecha concluyendo con el sangriento Golpe de Estado de Pinochet.

En función de esta estrategia recicla otro viejo argumento después de formar parte en el Pleno de Argel del Partido Socialista Chileno en el exilio de la Renovación Socialista frente a los ortodoxos, renovadores los cuales a partir de una reinterpretación antileninista de Gramsci, llegan a la conclusión que el problema de esa generación fue no haber leído suficiente a Gramsci. Esa lectura de Gramsci en términos reformistas hubiera permitido abandonar antes la idea de dictadura del proletariado para pensar un marxismo democrático y plural en sintonía con el balance realizado por Enrico Berlinguer dirigente del Partido Comunista Italiano (PCI) en el marco de una estrategia eurocomunista.

De hecho la de Allende fue una estrategia reformista de izquierda que pretendía superar la sociedad capitalista, a través de una elección democrático liberal en los marcos de la institucionalidad burguesa, a través de una coalición de izquierda. Su gran objetivo era justamente una transicional democrática, pacífica y pluralista del capitalismo al socialismo defendiendo la institucionalidad. Allende estaba convencido que las instituciones que sirvieron al régimen burgués podrían ser transformadas desde adentro, por ejemplo el Parlamento en “Parlamento del Pueblo”, y confió hasta el último momento en la lealtad de las Fuerzas Armadas pensando que respetarían la Constitución, pero derrocaron su gobierno con el golpe de Estado del General Augusto Pinochet. Nunca existió una dictadura del proletariado en Chile.

Podemos realizar dos breves observaciones finales sobre este tema 100 años de la Revolución Rusa que deberían ser más desarrolladas. La actualidad de revolución rusa y de la estrategia bolchevique de Lenin y Trotsky que tenia como objetivo la toma del poder político de forma independiente por los trabajadores para imponer una dictadura del proletariado y los campesinos sobre la hegemonía de los primeros como fase transicional al comunismo, diferente al caso chileno. La otra es que Gramsci siempre fue leninista por eso es posible pensar en las renovaciones que se deseen, pero no en nombre de Gramsci, lo presentado es bien mas similar a la estrategia eurocomunista que en realidad utiliza Gramsci para defender su estrategia de conciliación de clases y justificar que los partidos comunistas podrían hacer alianzas con fuerzas políticas burguesas subordinándose a estas formando parte de gobiernos. La estrategia del PC Chileno en Nueva Mayoría, la cual Moulián no defiende, es una versión devaluada de eurocomunismo siendo generosos.

Después Moulián realiza una importante critica tanto a la dictadura militar, a la Concertación Democrática y sus elementos centrales de continuidad en el contexto neoliberal. Su libro Chile: Antinomia de un mito mismo con diferencias es un texto central para cualquier persona que pretenda realizar un análisis de coyuntura, análisis concreto de situaciones concretas, en términos leninistas sobre Chile. Criticando a la admiración neoliberal de los gobiernos pos Pinochet. También cuando de hecho denuncia el silencio de los sociólogos para no defender posiciones políticas en contra de esos gobiernos.

Sin embargo tiene una visión extremamente positiva de un fenómeno político nuevo, el Frente Amplio, donde destaca que reaparecen los sociólogos militantes, sin sectarismo pero con programa. Realiza una adecuada crítica a la derecha expresada por Sebatian Piñera pero no dice nada sobre Alejandro Guillier. Nadie puede negar la buena elección realizada por el Frente Amplio, tampoco como esa ambigüedad es usada para dejar de lado cualquier independencia política en términos de estrategia, manteniendo la misma posición del Frente Amplio.

Esta posición en los hechos libera a sus electores pero con el objetivo que voten a Guiller como ya están anunciando importantes dirigentes.

La presencia de un sociólogo de las características de Tomás Moulián en la apertura politiza el evento, desde La Izquierda Diario Uruguay nos pareció importante aprovechar la oportunidad para presentar este debate de estrategias en términos críticos, que concentra en Chile pero que va mucho más allá de las fronteras, destacando la necesidad de construcción de partidos revolucionarios a nivel nacional e internacional, que para nosotros es la IV Internacional.






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