Sociedad

Precarización laboral

Merlo: mujeres precarizadas se quedan sin sueldo durante la cuarentena

Las trabajadoras informales son las más golpeadas por la crisis abierta por el COVID-19 y golpea duramente en los barrios de Merlo. Conversamos con Silvina y Ana que nos cuentan su situación.

Matías Pore

@MatPore

Natalia Rodríguez

Docente de Merlo | Agrupación Marrón | Pan y Rosas

Jueves 9 de abril de 2020 | 21:29

Cada vez quedan más a la vista las consecuencias de la cuarentena en la provincia de Buenos Aires. Quedan al desnudo las condiciones en que se vive en nuestros barrios. La vida de las mujeres trabajadoras, que muchas son sostén de hogar, con trabajos precarios y en negro, se hace cada vez más difícil. No se alcanza a cubrir las necesidades elementales. En el municipio de Merlo los padecimientos son variados, si vemos la enorme cantidad de asentamientos: según la ONG "Un Techo", estas viviendas muy precarias y sin servicios esenciales cubiertos eran de 52 en 2016 e incluían a 20.165 familias.

Otro número muy elocuente es el del acceso al agua potable, un servicio indispensable para enfrentar el virus. Los datos de 2010 indican que de los más de 600.000 habitantes del municipio, sólo el 46% de los hogares recibían agua potable a través de la red pública y tan solo el 20% contaba con red cloacal.

Es en este marco de gran precariedad de la vida en que miles de merlenses deben afrontar el confinamiento obligatorio. En estas condiciones el esfuerzo que nos pide el presidente se hace realmente muy difícil de cumplir. Los patrones dan cuarentena suspendiendo el pago de salarios en algunos casos, y en otros donde el ingreso depende de poder salir a hacer changas o pequeños trabajos informales hace semanas que no se pueden realizar. Nuestra realidad es la que no se muestra en los grandes medios.

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Hablamos con dos trabajadoras informales del distrito para que nos cuenten cómo les afectó a su vida.

La de Silvina refleja la vida de cientos de miles de mujeres: "en 2017 pude anotarme para terminar el secundario, de chica lo tuve que abandonar porque fui madre muy joven. Es por esto que después de muchos años, recién el año pasado pude terminarlo". Nos cuenta además que tenía la intención de anotarse en un profesorado, pero que no pudo "porque no tenía un mango como para seguir los estudios". Aún con dos trabajos, ya antes de la cuarentena no le alcanzaba para llegar a fin de mes. Tanto ella como su pareja son trabajadores "no registrados", uno como empleada doméstica y el otro atendiendo un kiosco que ahora cerró. "También limpiaba casas pero con la cuarentena también lo tuve que dejar, mientras el alquiler y todas las cosas del supermercado siguieron aumentando". Silvina vive además con un sobrino y su papá, que es es jubilado y cobra la mínima. Ella no puede recibir el subsidio que otorgó el gobierno porque lo cobra otro familiar, por eso dice que "si se extiende la cuarentena, no sé cómo voy a hacer para subsistir, ya no llego ni al 13, si no puedo seguir trabajando no sé de qué voy a vivir"

Por su parte, Ana es una estudiante terciaria de Merlo que toda su vida tuvo trabajos precarios. "Vivo con dos hijos y con mi compañero que trabaja de la construcción, cuando el gobierno decretó la cuarentena el patrón lo dejó sin salario. Yo trabajo en la feria del barrio junto a muchas vecinas que son sostén de hogar, en estos momentos la situación para esas familias es realmente desesperante". Muchas de ellas podrán cobrar los $10.000 pesos asignado por familia, pero no les alcanza ni para vivir 15 días.

Para las familias trabajadoras, que muchas viven en barrios que no cuentan con la infraestructura adecuada, incluso en muchos casos hacinadas en viviendas pequeñas, la cuarentena es un padecimiento que implica incluso no contar con el ingreso necesario para alimentarse y vivir dignamente. Es claro que los $10.000 que otorgó el gobierno no alcanza, y menos aún con el constante aumento de precios. No puede ser que una vez más el pueblo trabajador pague la crisis mientras los grandes empresarios y terratenientes se llenan los bolsillos a costa nuestra. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, ya anunció la reestructuración de la deuda para garantizar el pago a los bonistas pero no aseguró que todas las familias tengan un plato saludable en la mesa ya que un tercio de los alumnos no reciben el alimento en las escuelas. Nuestras prioridades son otras. Esta vez la salida debe ser a favor del pueblo trabajador. Por esto es necesario un ingreso de cuarentena de $ 30.000 para trabajadores precarios durante dos meses que se podría cubrir un impuesto extraordinario del 3% a la riqueza de los grandes multimillonarios, terratenientes y a la banca privada. Atacar la ganancia capitalista se vuelve imprescindible para que el costo de la crisis sanitaria, social y económica no recaiga sobre los trabajadores.

Por eso desde de izquierda planteamos medidas urgentes para enfrentar la situación crítica que estamos atravesando







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