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CORONAVIRUS

Mensaje de una mamá en Jujuy: “Prece, no tengo para darle de comer a mis hijos”

Este miércoles, un desesperado mensaje se viralizó en los grupos de whatsapp de docentes. Una mamá pidiendo ayuda a la preceptora al no tener más alimentos para sus hijos. La respuesta solidaria de los y las docentes es un ejemplo a seguir en el marco de la cuarentena y la crisis de miles de familias que viven al día. Es necesario extender la solidaridad entre los trabajadores de la educación y la comunidad educativa. Entrevistamos a la “prece” del mensaje.

Miércoles 25 de marzo | 21:03

“Hola prece le quería pedir un favor si me pueden ayudar porque no tengo para darle de comer a mis hijos, otra que lo tengo enfermo al chiquito. Hoy ocupé la última polenta que me quedaba”.

Un mensaje vale más que mil palabras. Un mensaje de una mamá que resume lo que están sufriendo miles de familias que viven al día y no pueden acceder a la necesidad básica de alimentarse en el marco de la cuarentena obligatoria decretada por el coronavirus. Una respuesta de directivos y docentes de la escuela en cuestión que hicieron una colecta con lo que pudieron para acercarle no sólo a la mamá del mensaje sino también a dos familias más.

Un ejemplo que puede marcar un camino de solidaridad entre los y las trabajadores de la educación y la comunidad en este difícil momento. Una realidad que no puede quedar invisibilizada frente al bombardeo mediático diario que pone el eje en el cumplimiento de la cuarentena y en las penas sobre quién no la cumple. ¿Porqué la noticias son horas hablando de un señor con una tabla de surf en Ostende y no un mensaje de una mamá desesperada porque se terminó el último paquete de polenta y ya no tiene con qué alimentar a sus niños?

Desde ya que no hay debate sobre que hay que cumplir las medidas de aislamiento, pero ¿Sólo con eso alcanza para evitar la propagación del virus, cuando la enorme mayoría de la población circula porque está obligada a trabajar, porque vive al día y así y todo no puede alimentar a sus hijos?

El mensaje en cuestión junto a los audios de un profe y la “prece” recorrieron los grupos docentes sensibilizando profundamente sobre la situación que se está viviendo, surgieron las felicitaciones al ejemplo solidario de los profes de esa escuela y se abrieron debates sobre qué más podríamos hacer.

Desde este medio nos comunicamos con la “prece” que recibió el mensaje quien nos señaló su preocupación por las condiciones en las que se vive en los barrios populares de San Salvador como Alto Comedero, una realidad plagada de necesidades desde antes del coronavirus y la cuarentena. También nos comentó de su pelea, muchas veces a contracorriente, para extender lazos de solidaridad y de su intención de que esta realidad se conozca, se difunda y también que se expanda como una red la solidaridad con los sectores que peor la pasan.

Ella nos dijo: “trabajo hace varios años en escuelas en contextos de vulnerabilidad social y económica así que son muchas las situaciones que me obligaron como docente a no dejar pasar las cosas sino tratar de intervenir aunque muchas veces he sido mal mirada y criticada y muchas veces no escuchada sobre todo por parte de quienes tienen la obligación de garantizar que esos niños y niñas, mínimamente accedan a un alimento diario. En esta oportunidad las cosas se agravan con la situación de la pandemia, ya que muchas de las familias de los alumnos sabemos que son trabajadores independientes, vendedores ambulantes. Entonces hace días, pensando en lo que se venía he pedido que cualquier situación nos comuniquen, no es fácil tampoco gritar a los cuatro vientos que uno no tiene para comer pero yo he tenido en mi escritorio a chicos llorando, contando que los padres no llegaban ni al día diez, contando que no les alcanzaba para comer. Chicos que van sin comer a las escuelas, y por mi parte, por parte de la Institución, de la directora, siempre hemos recibido bien todas estas peticiones e hicimos cosas poniendo hasta de nuestros bolsillos. Hemos recibido colaboración de muchos docentes, de otros no. El hambre, la necesidad, la enfermedad, la salud, la integridad de estos chicos no espera”.

Sobre la situación particular que se viralizó por las redes, señaló que: “en esta ocasión nos organizamos muy rápido por el mensaje que llegó anoche (NdR 24 de marzo a 23 30hs), con cosas que teníamos, pudimos asistir a tres familias de las que tengo conocimiento directo pero sé que son muchas más. Pero hoy nos organizamos con personal de servicio del colegio, con profesores que se acercaron con sus bolsas de mercadería y con mi esposo fuimos hicimos llegar esta mercadería a las casas que fue muy bien recibida. Ojalá pudiera realmente la solidaridad manifestarse en estos tiempos cuando el otro nos necesita. Muchos dicen hoy por tí mañana por mí, yo digo hoy por tí nomás, veremos que pasa mañana. Así que bueno instar a la solidaridad, mirar al otro, a la empatía, a lo que siente una madre no poder dar de comer a sus hijos. Lo que me transmite es lo que no puedo soslayar, no puedo evitar y bueno por la parte formal, institucional ya se hicieron todos los pedidos, se hizo conocer la situación a los organismos pertinentes y al Ministerio de Educación. Estos son parches nomás que podemos dar desde nuestro lado, ojalá haya respuestas profundas y genuinas para estas personas. Todo para esos niños que día a día no tienen excusas para poder ir a la escuela, que a pesar del hambre son excelentes alumnos, así que eso es lo que valoro y es lo que me activa a esta pequeña movida”.

Como se describe en este relato conmovedor, la solidaridad entre trabajadores, familias y estudiantes, es el mejor antídoto que puede surgir frente a la pandemia, ayudando a quienes no pueden quedarse en la casa por más que quieran, o tienen que elegir entre salir arriesgándose a una detención, al contagio o quedarse en la casa y no tener qué comer.

En tiempos en que los grandes medios irrumpen con una sola voz que hace foco sobre todo en aquel que incumple el aislamiento, visibilizar estas situaciones que sufren miles de familias, apelar a la solidaridad de clase y seguir exigiendo mayor inversión en la salud y educación, es un camino a seguir. Exigir que todos los recursos necesarios vayan a un plan integral de salud que parta de la inversión en camas de terapia intensiva con respiradores, en test para planificar un aislamiento selectivo, además de todos los elementos básicos de higiene y seguridad, acompañado de un subsidio o salario de cuarentena de $30000 para todos los trabajadores del sector informal, monotributistas.

Como también que se garanticen viandas al estar cerrados los comedores escolares por el cierre de las escuelas. Son muchos los docentes solidarios como los protagonistas de esta nota que están dispuestos voluntariamente a repartir esas viandas, tomando todos los recaudos necesarios en el marco de la pandemia. Está claro que el aislamiento es necesario, pero sólo con eso no alcanza. Como la sociedad aplaude a los trabajadores de la salud, hoy con esta humilde nota queremos aplaudir a la “prece” y a los y las docentes de esta escuela solidaria.







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