Política

OPINION

Mendoza: la peligrosa soberbia de Cornejo

El autoritarismo ha sido un rasgo distintivo de la gestión de Cornejo. ¿Quiénes son los mendocinos más afectados por su política de mano dura, y cuáles son los errores que se disimulan con esta actitud del Gobernador?

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Jueves 28 de septiembre | Edición del día

En el barrio, lo encuadraríamos como el típico “jetón”, el que provoca todo el tiempo, el brabucón que siempre quiere demostrar que se la aguanta. Psicológicamente, alguien diría que detrás de esta conducta se esconde algún complejo sin resolver, pero no vamos a analizar aquí las causas de la personalidad patotera de Cornejo. Vamos a mirar, desde el punto de vista de un obrero, como impacta esta actitud de patrón de estancia en los miles de trabajadores mendocinos.

Trabajadores Estigmatizados

En el imaginario popular, se han instalado desde siempre, frases como: “acá hay que laburar”, “al país se lo saca adelante laburando”, y algunas más de ese tenor. Incluso, Cobos y Cornejo realizaron un spot en donde buscaban recuperar la cultura del trabajo, valiéndose de la mala imagen que 12 años de asistencialismo kirchnerista, habían dejado en la población en general.

La cultura del trabajo que profesan desde la gestión Cornejo, es simplemente obligar al laburante, sin distinciones entre lo estatal y lo privado, a bajar la cabeza y aceptar todo lo que las patronales les imponen, desde el salario hasta las condiciones laborales. Y aquel que se queje es tratado como un vago, desde el Gobierno de Mendoza, lanzan campañas en los medios locales afines, que son la mayoría, en donde descalifican a los trabajadores, lo vimos con el discurso de los “ñoquis”, con los docentes que fueron vapuleados ante la opinión pública para imponer un ítem aula, que representa una sanción encubierta para el trabajador de la educación que se enferma. Y así, con esa línea desde el Estado, no es difícil imaginar cómo imponen la cultura del trabajo en el sector privado, a base de persecuciones, de maltrato, de precarización, y de despidos.

Empresarios como Millán, de Atomo Supermercados, como Pescarmona de IMPSA, como Vila, de UNO Medios, o Alonso, dueño de Canal 9 y muchos medios más, (algunos en sociedad con el nefasto Grupo Clarín), son férreos defensores de la cultura del trabajo que Cornejo impone. La cultura del trabajo que engrosa sus cuentas bancarias, y les permite un nivel de vida que un laburante ni siquiera se atreve a soñar, a costa de las privaciones de las familias mendocinas.

Palo ejemplificador a los valientes

A principios de agosto, el periodista Leandro Abraham fue despedido sin causa de Sitio Andino después de la publicación de una nota con su firma y bajo el título: “Declaraciones juradas: curiosidades en el patrimonio de los funcionarios”. El informe brindaba datos sobre el patrimonio de funcionarios del gobierno de Cornejo difundidos por un órgano de contralor como Fiscalía de Estado. Se incluía hasta el correspondiente derecho a réplica de algunos funcionarios. Al parecer, a Omar Álvarez, propietario del medio, no le gusta que expongan al oficialismo. SiPreMza, el sindicato, apuntó a Cornejo, acusándolo de censura y de presionar para que se despidiera a Abraham.

Días más tarde, ocho trabajadores del Diario Los Andes fueron despedidos. Los ocho despedidos corresponden desde jefes y subjefes de sección a trabajadores con poca antigüedad, ante lo cual, Diego Parés, de Sipremza, interpretó que se trata de “un amedrentamiento a la organización de los trabajadores. Esto tiene que ver con el contexto político general. No es casual que esto ocurra cuando el Gobierno vocifera una reforma laboral”. Claramente, los despidos atentan contra la organización obrera, aunque el Diario Los Andes de Sigifrido Alonso, socio de Clarín, lo encuadre como una re estructuración.

Paola Vignoni, docente despedida por criticar el Operativo aprender, o sea, por no bajar la cabeza, también se la inhibió para dar clases. Aquí es directamente Jaime Correa, con Cornejo, quienes actúan como patronales del sector privado.

Jony Neira, Delegado de Atomo, enfrenta un juicio de desafuero, que lleva varias instancias y que está hoy en la Suprema Corte provincial, Millán logró que la Justicia Laboral avalara sus prácticas antisindicales, legendariamente famosas en Mendoza, para todo el mundo, menos para los encargados de ponerle freno a la famosa “Ley Millán”, con la que rige a sus trabajadores.

Y en el colmo de la tiranía, Cornejo, decide iniciar un proceso de desafuero con los Legisladores de Izquierda, acusándolos de acompañar a trabajadores de distintos sectores durante el 6 de abril pasado, en el marco de un Paro Nacional, convocado por las centrales sindicales.

Seguridad es la excusa

A Cornejo le importa un comino si al laburante le roban la bicicleta camino al trabajo, le importa nada, si al hijo del laburante le roban el celular en la parada del colectivo.

Cornejo instala este discurso de mano dura, con la excusa de la seguridad, en paralelo con la demonización de los trabajadores y las clases populares, con la complicidad de los medios de comunicación, para justificar, contando con la aprobación de la opinión pública, esta persecución descarada a los laburantes que no bajan la cabeza, peor aún si se organizan, si son solidarios.

Un claro ejemplo de que al Gobierno de Cornejo, le preocupa mucho la solidaridad entre las clases populares, lo demuestra la nefasta campaña impulsada por el Gobierno para que ni siquiera le pagues el pasaje de colectivo a alguien que no cuenta con los medios para pagar su viaje. Con un mensaje casi intimidatorio para castigar al solidario y quien pide solidaridad.

En otras circunstancias, este tono amenazador de la campaña anti-solidaridad de Cornejo, sería cómico y ridículo, pero luego de que Patricia Stibel, una empleada doméstica de las Heras, estuviera siete horas detenidas porque la Policía no le creyó que había pagado el boleto del colectivo, (pidió a otro pasajero que le pagara el boleto). La posibilidad de ir preso por ayudar al prójimo está latente. Y es muy peligroso que un Gobierno transmita eso a la población. Cabe resaltar que el sistema de RedBus que rige en el transporte mendocino está lleno de puntos flacos, todos contra el usuario, al Empresario de Transporte las ganancias le llegan sin problemas, Cornejo se encarga de que no peligre su rentabilidad, aunque para eso tenga que subir policías armados a los colectivos, como en las épocas más oscuras de nuestra historia.

Pensando a corto plazo

Si tenemos en cuenta que después de las elecciones de octubre, el Gobierno de Macri viene anunciando una Reforma Laboral, que equipare al mercado productivo y económico de Argentina con el de Brasil. Y si miramos la Reforma Laboral ya instalada en ese país, en donde se han hecho polvo cien años de conquistas obreras, con solo un acuerdo legislativo, como los que abundan en Argentina entre el PJ y Cambiemos, dentro del Senado Nacional.

Si además, vemos que en Argentina las Centrales Sindicales, durante el periodo Macrista, han dejado pasar el veto de la Ley Antidespidos, represión a trabajadores de Cresta Roja, la caída escandalosa del empleo, y del salario, y la salvaje represión a los Trabajadores de Pepsico, en donde sino fuera por la militancia y la presencia de las principales figuras de la Izquierda, podría haber terminado en tragedia, ante todo esto las Centrales Sindicales, no han hecho más que escaramusas distractivas, para caer en mesas de dialogo con el Gobierno, recibir dinero para las Obras Sociales que ellos manejan, y dilatar hasta diluir, cualquier medida que represente un freno a los avances contra los trabajadores.

Ante este panorama, es esperable que los trabajadores pasen por sobre las conducciones sindicales ante la aplicación de una Reforma Laboral , que fraccionará vacaciones, tirará por tierras las paritarias, eliminará la relación de dependencia, y muchos atropellos más, para oponerse, incluso saliendo las calles, con o sin condiciones sindicales. Y por esto, Cornejo, en sintonía con Macri pero siempre un paso más adelante, acentúa desvergonzadamente este carácter autoritario de su gestión, y busca, invocando la Seguridad, un endurecimiento contra todo aquel trabajador o ciudadano que no se muestre, no solo sumiso, sino que también haga un culto del individualismo, que ni siquiera le paguen un pasaje de colectivo a otro laburante. Contando con las complicidad de los medios, que usan un discurso y una forma de exponer la actualidad, que incita a cualquier desprevenido a creerse que los pobre son vagos, que los negros son chorros, que los desempleados son chantas, y que la política es un curro, sobre todo si los politizados son trabajadores o sectores populares, y que Cornejo, con su tono pseudo milico, es la solución que exterminará a todos estos males de la sociedad.

Movimiento Obrero

Los Obreros tenemos que entrar en movimiento, ya mismo. El primer paso es comenzar a juntarnos, reconocernos todos como hermanos que sufrimos una misma amenaza, hoy por hoy la Reforma Laboral. Juntarnos e informarnos nos llevará a analizar la realidad con una perspectiva colectiva, justamente lo que tanto le preocupa a Macri y a Cornejo, que promueven el individualismo y la meritocracia. De ahí, a elaborar un plan de acción para enfrentar lo que se viene, es solo cuestión de lógica y sentido común.

Este proceso, es justamente lo que obreros más activistas, decimos cuando llamamos a la Organización Obrera. Como un obrero de Izquierda, la organización dentro de la estructura el PTS, dentro del FIT, me parece la más adecuada ya que sería la forma más rápida y efectiva de tener voz en los espacios parlamentarios, de la provincia, o a nivel nacional, como es el caso de las próximas elecciones legislativas, en donde, yo entiendo, la voz de los trabajadores debe ser la de la Senadora Provincial Noelia Barbeito.

Pero más allá de las coyunturas políticas, las elecciones pasan y la organización obrera queda, y si los obreros contamos con una base organizada, los planes de acción surgidos de este espacio de laburantes, tarde o temprano dejarían de ser defensivos, dejarían de ser de resistencia, para pasar a ser ofensivas, y poder pensar en nuevas conquistas para la clase obrera, y porque no, una política dirimida por el consenso de la clase obrera.






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