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CORONAVIRUS

Mendoza: cuarentena, fuerzas policiales, xenofobia y más

Llevamos tres días del aislamiento social obligatorio que decretó el presidente. Desde el jueves a la noche que nos dicen que si no estamos en casa, la policía nos va a detener para “cuidarnos a todos”, que tenemos que ser “solidarios” con el otro porque, como dijo Alberto en un programa de radio, “no es por mí es por todos”.

Domingo 22 de marzo | 18:44

Ante la inquietud de cómo va a funcionar esto, ¿cómo hacemos para salir a comprar?, empecé a indagar en las redes para conocer la experiencia de mis amigos del barrio. Me encontré con el posteo de un amigo extranjero que lo paró la policía cuando iba a comprar con su vecino y me contó la situación: “nos para la policía y nos pregunta a donde vamos. Mi compañero les dice que vamos a buscar plata para comprar cosas para su mamá, y el policía me mira y me dice: - ¿Y vos? ¿A dónde vas? ¿Por qué andan en la camioneta juntos?. Le dije que iba a comprar para mi familia, aprovechando el viaje porque no tengo vehículo. Entonces el oficial dice –Pero ¿usted es extranjero?. "Sí, soy extranjero". Al instante me bajan del auto, me piden documentos y me dicen: "Usted sabe que no puede andar en la calle, porque usted es extranjero así que, andate a tu casa o ándate a tu país".

  •  ¿Y yo como hago? Tengo que comprar para mis hijos y para mi.

    A lo que el oficial responde: "a mí no me importan tus hijos, andate a tu casa, no sé en tu país, pero acá en Argentina se cumplen las leyes!".

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    Desgraciadamente no puedo decir que me asombra la situación. Esto pasa seguido. La persecución policial que sufren particularmente las y los pibes de los barrios populares es brutal. A esto se suma la estigmatización que cae sobre los hermanos y hermanas extranjeras que viven en nuestro país.

    Enfrentamos una pandemia y el discurso oficial de “unidad” que todos pregonan, en las calles se transforma en militarización y saca a relucir aún más la diferencia entre los que pueden y los que no. Es hipócrita que mientras el gobierno obliga a trabajadores vitivinícolas a trabajar para garantizar la ganancia de los bodegueros, desde los medios y las redes nos incitan a tratar, de mínima, como “egoístas” sin distinción a los que están en la calle.

    En las conferencias de prensa hacen alarde de la cantidad de detenidos, como si fuera la gran medida de prevención. Pero la realidad es que se desoyen los pedidos de inversión en salud y que se realicen masivos test de detección temprana. La realidad de quien tiene la obligación de salir a conseguir el alimento de sus hijxs, de los argentinxs nacidxs en otro país, están en riesgo por la acción de una policía que persigue, atosiga, golpea, amenza, entre otras cosas.

    Mientras cuento esto me llegan mensajes de una vecina que salió a llevar a sus hijxs a la casa de su mamá para ir a trabajar, fue también amedrentada en el barrio, esta vez, por una oficial mujer, con los mismos métodos, con la misma saña, con la misma falta de sentido común.







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