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Melania Trump en la portada de Vanity Fair México: nueva ofensa

Las críticas a la revista Vanity Fair no se han hecho esperar. En las redes sociales se multiplicaron los comentarios que expresan el descontento ante los excesos de lujo que representa la fotografía de Melania Trump, y el repudio al racismo y la xenofobia de su esposo.

Viernes 3 de febrero

En una situación de repudio ante las declaraciones racistas de Donald Trump, la revista Vanity Fair muestra en su portada del mes de febrero a Melania Trump sentada en una mesa, sonriente y con un plato de diamantes, los cuales finge comer como si fueran espaguetis para demostrar que es una de las mujeres más caudalosas del mundo.

Melania, y sus exuberantes gustos, compartirán miradas de lectores junto a las noticas del aumento a la gasolina (la cual tendrá su segundo aumento en unos días) y las movilizaciones que surjan a raíz del alza de los precios de productos básicos.

Algunos usuarios de redes sociales han denunciado mediante tweets que es una burla lo que Vanity Fair ha hecho en un país donde los salarios son de los más bajos y comer diamantes es un símbolo de la brutal ostentación de los Trump y todos los de su clase.

En la portada de la versión mexicana de Vanity Fair se presume la entrevista exclusiva de Melania, quien ha tenido un perfil bajo ante la imagen de su marido, no ha figurado más que como un accesorio del actual presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, su realidad de sumisión, como algunos medios han expresado, poco se relaciona con la opresión y explotación de miles de mujeres latinas, negras pobres inmigrantes del país vecino.

En esa entrevista, Melania expresa que su mantendrá alejada de la política dado que de “esos asuntos” se encarga su esposo. Representa una figura sumamente alejada de la participación política que tuvieron decenas de miles de mujeres el pasado 21 de enero para gritar que no permitirán más ataques a sus derechos así como denunciar la xenofobia, el racismo y los ataques a los migrantes.

Pero nada puede ocultar el hecho de que está casada con el nuevo presidente de Estados Unidos, que ha impulsado una marcha contra el derecho al aborto, y tiene entre sus planes profundizar los ataques contra los derechos reproductivos, iniciados durante la administración del demócrata Barack Obama, su antecesor.

En tiempos de la campaña

Durante el periodo de campaña, Melania ocupó un lugar oculto, poco figuró en el ámbito político, su presencia fue criticada por actuar sólo como un elemento ornamental al lado del magnate Trump.

En uno de los dos discursos que expuso en las convenciones del partido republicano retomó el tema de la migración, ella habló de su arribo sin documentos desde Eslovenia, su país de origen, hasta los Estados Unidos, pero sus condiciones no se comparan con las que ahora padecen las migrantes latinoaméricas, o de cualquier otro continente, en su mayoría víctimas de violaciones, torturas, golpes e incluso sobrevivientes de feminicidio sólo por salir de sus países y buscar mejores condiciones de vida.

Y es que, a pesar de ser una inmigrante, la ex modelo refuerza las ideas xenófobas y antinmigrantes de su marido, apoya su discurso racista y concuerda con las deportaciones de familias enteras. Situación que aclara que Melania a pesar de ser mujer e inmigrante apoya sin duda alguna los intereses de la clase dominante a la que pertenece. Además ha justificado la misoginia y xenofobia de Trump, cuando éste fue expuesto en un video, donde se jactaba de manosear a las mujeres sólo por ser rico, argumentó que era un “lenguaje de chicos” y ante las denuncias de decenas de mujeres víctimas de abuso sexual expresó que “sólo eran ataques de ciertas mujeres ante la candidatura”.

Las mujeres en la era Trump

En la entrevista, según adelantos de la misma revista, Melania expresa cómo es su vida al lado del presidente de los Estados Unidos, el puesto que “le corresponde”, el lugar que ocupa la familia en su vida y asimismo da consejos de belleza, de esta manera se manda la imagen de una mujer abnegada, entregada a su familia y preocupada por su vida de casada.

No obstante, el movimiento de mujeres desde hace años se ha encargado de repudiar esta imagen: que el único lugar que les corresponde es el hogar, a un lado de su marido y sin “entrometerse” en la política. Son miles de mujeres inmigrantes las que hacen girar al vecino del norte, son miles las que trabajan y a su vez se organizan para derrumbar a un sistema que no tiene nada que ofrecerles, son muchas las que no se sienten identificadas en lo absoluto con la portada de la revista y que día a día salen a las calles a luchar.

Y fueron millones de mujeres en numerosas ciudades estadounidenses las que salieron a tomar las calles para repudiar al machista, misógino y xenófobo Donald Trump.

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