Cultura

LITERATURA

Medio siglo de un clásico de la crítica literaria

Se cumplen 50 años de la publicación de Literatura argentina y realidad política, de David Viñas, en la editorial Jorge Álvarez. La reconstrucción de la literatura nacional que allí se hacía se convertiría en un punto ineludible de las lecturas e intentos posteriores, ya sea para retomarla o cuestionarla.

Ariane Díaz

@arianediaztwt

Martes 4 de noviembre de 2014 | Edición del día

Como uno de los animadores de la revista Contorno (1953-1959), David Viñas forjó las herramientas para una interpretación de la literatura nacional que la revista organizó alrededor de los fenómenos políticos y de las respectivas posiciones de clase de los autores abordados. Las relecturas allí esbozadas de Arlt, Martínez Estrada o Marechal, desafiaban las definiciones establecidas por la Academia o por instituciones culturales de la época –tanto la influyente revista Sur o aquellas promovidas por el PC–, introduciendo categorías, autores y formas de leer que renovaron la crítica literaria argentina.

En esa publicación, con el apodo de Raquel Weinbaum, Viñas esbozaría la crítica al canon literarioliberal al que caracteriza por un “modo de ver” problemático: un ojo puesto en Europa y el otro en el país, que no logran conjugarse. Inaugura así una serie de metáforas relacionadas con “problemas de visión” para dar cuenta de la intelectualidad local que se vería reformulada en posteriores elaboraciones propias y ajenos, y que en este libro encuentra un primer desarrollo in extenso.

Ubicando el punto de partida en la voluntad manifiesta y las alternativas reales de la generación romántica de 1837 que veía con temor la incursión de la “barbarie” en lo que ella consideraba la “civilización”, Viñas avanzará en la crítica de una tradición que con veleidades modernas y liberales no había hecho más que acompañar a un proyecto de país oligárquico, tan antipopular y antidemocrático como dependiente. La emergencia de la literatura se enlazaba así con los conflictos de clase que habían surcado la formación de lo que sería una nueva nación.

El libro, que conocería distintas variaciones y agregados en sucesivas ediciones, inicia una serie de recorridos que el autor definiría como períodos marcados por hitos de esta historia donde ciertos elementos cobran una especial “densidad” (“De los jacobinos porteños a la bohemia anarquista”, “De Sarmiento a Cortázar”, etc.),pero siempre situados, a la vez, en una serie de coordenadas geográficas internas y externas: el viaje a Europa como meta e imaginario de la intelligentsia local, la frontera ampliada por el ejército en su guerra contra “el indio”, la ciudad liberal en crisis o el contexto latinoamericano.

Categorías como la de “mancha temática” –matriz significativa que se despliega en el mar de las obras entrelazándolas sintomáticamente– o las series históricas mencionadas, van estructurando el recorrido literario hecho a la vez que le permiten ir incorporando, en las distintas versiones, nuevas obras y autores. Una de esos últimos itinerarios nos lleva por ejemplo al boom consumista de los ’90 de la mano de las guías de viajes que nos enseñan “qué comprar en Miami”.Muchas de ellas se muestran fructíferas hasta el día de hoy en distintos proyectos críticos, aún luego de las modas posmodernas que pulularon en la Academia en la que se formaron durante los ‘90 nuevas generaciones de críticos cuestionaran semejantes referencias explícitas una matriz social y política.

El tono abiertamente polémico de su reconstrucción –no por ello poco abarcadora ni insensible a los usos del lenguaje o los géneros que analiza–, dirigida como tromba contra la tradición liberal canónica a la que no da respiro, le ha sido criticada en muchas ocasiones por reduccionista, por anticuada para leer nuevos fenómenos literarios o por omitir figuras insoslayables. Pero en un panorama de escaso debate crítico fundamentado –que no tiene por qué querer decir desapasionado–, este tono es también lo que da enorme fuerza a esta historia de la literatura que no deja indiferente a ninguno de sus lectores y la constituye en referencia obligada.







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