Géneros y Sexualidades

ACOSO SEXUAL

Medidas insuficientes para combatir el acoso sexual en Monterrey

El director de Metrorrey anunció que este jueves comenzará a funcionar un programa piloto en que el primer vagón de cada tren será reservado sólo para mujeres, niños y personas con capacidades diferentes.

Laura Aparicio

Pan y Rosas México

Miércoles 7 de marzo

La finalidad del “vagón rosa”, según el director Lorenzo Aguilar Camelo, es para evitar el acoso hacia las mujeres en el transporte público; esta medida fue propuesta por la organización civil Voces Femeninas de México y aprobada por el Congreso de Nuevo León.

El programa será implementado únicamente en “hora pico” para analizar las medidas que se necesitan para que se respete el vagón.

Medidas de este tipo, en realidad no solucionan la problemática de fondo ya que las condiciones en que se desarrollan las mujeres y que las lleva a una posición de opresión y precarización siguen afectándolas en la vida diaria.

Como las incipientes medidas que ha implementado Miguel Ángel Mancera en la Ciudad de México para disminuir el acoso, como son los silbatos que regaló “contra el acoso y las agresiones sexuales”, o los camiones Atenea y la separación de vagones en el metro –desde 2008– que lejos de disminuir las cifras de acoso han aumentado.

La ciudad de México continúa siendo uno de los estados más peligrosos para ser mujer, porque seguimos siendo consideradas objetos desechables y mano de obra ultra barata. Son muchas las necesidades de la ciudad, como transporte seguro las 24 horas y alumbrado público, además de la necesidad de cambios culturales; sin embargo, la situación de las mujeres sería distinta si no tuviéramos que trabajar largas jornadas por sueldos miserables, saliendo del trabajo a altas horas de la noche exponiendo nuestras vidas.

La situación también sería diferente para nosotras si no se nos considerara objetos desechables empezando por el Estado y las patronales que nos pagan salarios menores a los de los varones y se benefician del trabajo no remunerado del hogar; mismo Estado que nos cuestiona si decidimos salir a la vida pública y somos víctimas de feminicidio.

Es por eso que las mujeres seguimos luchando, porque estas medidas no bastan, incluso son irrisorias contra la opresión que pesa sobre nuestros hombros. A unos días del 8 de marzo –casualmente es el día en que se implementará el programa– es necesario que tomemos fuerza y salgamos a las calles a exigir todos nuestros derechos ¡contra el feminicidio y la precarización laboral!







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