Política

CAMPO DE MAYO

Juicio por apropiación de bebés: el pacto de silencio no se rompe

Este lunes se negaron a prestar declaración indagatoria dos médicos y una obstetra, procesados por robo de bebés en la maternidad que funcionó en el centro clandestino de detención en Campo de Mayo durante la última dictadura. La Izquierda Diario entrevistó a María Victoria Moyano, nieta restituida y miembro del CeProDH.

Miércoles 24 de septiembre de 2014 | Edición del día

Se trata del médico traumatólogo y mayor retirado Norberto Bianco, quien solo habló para recordar que cumplió una condena de prisión de "once años, cinco meses y diecinueve días" por la apropiación y ocultamiento de menores. Y del médico clínico Raúl Martín, quien hacia 1976 era jefe del servicio de Clínica Médica del hospital militar de Campo de Mayo, y la obstetra Luisa Yolanda Arroche de Salas García. Bianco tiene prisión preventiva por los delitos que se juzgan, pero con arresto domiciliario. Era un personaje clave en el organigrama macabro que lo unió a otros médicos militares para arrancar sus bebés a las jóvenes que estaban secuestradas y que permanecen desaparecidas. Yolanda Arroche, obstetra, está acusada de haber firmado el certificado de nacimiento falso de uno de los bebés apropiados, quien ya recuperó su identidad, Francisco Madariaga Quintela.

Los tres son juzgados por el TOF 6 y debían declarar en el marco del juicio que se inició el pasado miércoles 17, donde deberán responder por el robo de nueve bebés, los hijos apropiados de Marta Álvarez, Susana Stritzler, Mónica Masri, Valeria Beláustegui Herrera, María Eva Duarte, Myriam Ovando, Silvia Quintela Dallasta, Norma Tato y Liliana Isabel Acuña. Entre los bebés robados en esa maternidad clandestina, cinco de ellos lograron recuperar su verdadera identidad: Francisco Madariaga Quintela, Catalina de Sanctis Ovando, Belén Altamiranda Taranto, Pablo Casariego Tato y Valeria Acuña Gutiérrez.

También están imputados el exjefe de la Junta, Reynaldo Bignone, y Omar Riveros, excomandante de Institutos Militares y jefe de la zona 4 en Campo de Mayo, de 91, quienes tomaron la palabra para dar sus datos personales.

No solo mantuvieron silencio, sino que los cinco pidieron el privilegio de no asistir a las audiencias del jucio que se desarrolla en el salón Amia de Comodoro Py. El tribunal debe resolver el pedido.

Sobre el inicio de este juicio, conversamos con María Victoria Moyano Artigas, nieta restituida y militante del CeProDH, cuyo caso fue tratado en 2011 en el primer juicio por apropiación de bebés, por el que fue condenado Videla a cincuenta años de prisión.

ID: ¿Qué impresión tenés de cómo fue el inicio del juicio por la maternidad de Campo de Mayo?

María Victoria Moyano: No me sorprende que no hablen, eso hicieron durante todos estos años. Hay un durísimo pacto de silencio. A este médico Bianco ya lo condenaron, todo basado en los testimonios de los sobrevivientes. Jamás confesó nada; menos Bignone, que se jacta de todo lo que hicieron. Y encima tienen todos los privilegios, porque están con arresto domiciliario, y si quieren no hablan y se van a su casa, mientras todavía tenemos a cuatrocientos de nuestros hermanos que buscan su identidad, que fueron robados, muchos de ellos en esa maternidad siniestra que fue la de Campo de Mayo, donde se calcula que dieron a luz alrededor de treinta mujeres que estaban secuestradas. Para decirte en mi caso, el obstetra de mi nacimiento, Héctor Vidal, estuvo prófugo hasta un par de meses antes del juicio donde declaré, a pesar de los sucesivos escraches de HIJOS, y encima nunca se había mudado, solo tenían que librar una orden de detención, pruebas sobraban. Cuando hablamos de impunidad, de eso hablamos.

ID: Cuando vos declaraste, decías que tienen que estar sentados declarando todos los responsables. ¿A qué te referías?

En el juicio por apropiación de bebés se juzgaba a los principales culpables del genocidio, a Videla, a Bignone, al Tigre Acosta y a cinco más. Ahí tenían que estar médicos, obstetras, los que entregaron a los bebés, los empresarios que fueron parte activa en el plan sistemático de robo de bebés.

Ahora están Bianco, Martín y Arroche, después de más de treinta años, sentados en los tribunales. El tema es que no solo para condenar a todos y cada uno de los partícipes, sino también para saber qué pasó con nuestros hermanos, qué pasó con nuestros treinta mil, es necesario destrabar el pacto de silencio, porque no van a hablar, ya lo dijeron. Y eso solo se puede hacer si el Estado y el Gobierno ordenan que todos los archivos de las maternidades, en este caso la que funcionó en Campo de Mayo, sean abiertos; en los hospitales, en las comisarías, que entreguen las listas de todos los que estuvieron ahí, porque no lo van a decir ellos, y así cuántos, cuántos fueron parte de esta maquinaria. No se puede esperar que hablen, tampoco que los cuatrocientos [nietos. NdR] que faltan se decidan a buscar su identidad. Es perverso. La carga de la prueba sigue estando sobre nosotros: somos nosotros los que tenemos que investigar y probar. Y pasa el tiempo, y los responsables mueren o están al borde de la demencia, por ejemplo el médico militar Julio Caserotto, que estaba a cargo del servicio de Obstetricia del hospital, falleció, y otros como Jorge Habib Haddad, que fue subdirector del centro de salud de la fuerza, y Ramón Capecce, jefe de Cirugía, fueron declarados “incapaces de defenderse” por problemas en su estado mental. Zafaron de la justicia. Incluso hay muchos casos de bebés apropiados y nacidos en Campo de Mayo que no están elevados a juicio. ¡¿Qué están esperando?!

ID: ¿A qué empresarios te referís?

MVM: Concretamente a la Mercedes Benz que, para ser gráficos, le donó a Campo de Mayo nada menos que equipos de neonatología. ¿Qué sentido tenía eso en plena dictadura, sino garantizar el parto de las compañeras secuestradas y ser parte de toda la cadena de apropiaciones? Hay sectores de poder que no se quieren tocar en este país.

Además de la condena a todos los miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, están todos los sectores civiles y de la Iglesia. Porque las fuerzas de seguridad fueron el brazo armado del golpe, pero el que acudió y apoyó a los militares fue el empresariado argentino. ¿Qué pasa con los directivos de la Ford? ¿Y con los de la Mercedes Benz? Es increíble que nos haya costado tantos años de lucha sentar a un tipo como Blaquier ante la justicia.

Hay muchos empresarios de la Argentina que se apropiaron niños, que entregaron las listas de trabajadores y que son responsables de miles de desapariciones. Y esos sectores son los que se siguen beneficiando con este modelo económico bajo un manto de impunidad.







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