Sociedad

MALDITA POLICÍA

Mataron a un joven de 19 años en San Martín: otra vez la maldita Policía

Juan Pablo Gaggi murió el 6 de marzo. El principal sospechoso es un agente de la Federal que se encuentra en funciones. La familia del joven denunció amenazas.

Sábado 3 de junio | Edición del día

Juan Pablo tenía 19 años cuando un auto de civil manejado por personal de la Policía Federal tocó adrede la moto en la que viajaba. Su cuerpo salió despedido, golpeando la cabeza contra el semáforo, para luego caer en una de las bocacalles que se encuentra en la intersección de las calles Alem y Carrillo de San Martín.

En pocos minutos el joven perdió la vida. Sus familiares exigen justicia y señalan al oficial Luis Fernando Mileo como el principal responsable.

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“En el homicidio de mi hijo intervinieron policías de la comisaría Novena (de la Policía de la Provincia de Buenos Aires) y la Federal, e incluso su DNI lo tenían en la Primera de San Martín”, declaró la madre de Juan Pablo. Y agregó que su hijo “se encontraba en la Plaza Alem junto a un amigo cuando llegó un patrullero de la Novena. De él bajaron dos policías, les pidieron documentos y papeles de la moto. Mi hijo entregó el documento y explicó que los papeles de la moto los tenía en su casa. Preguntó si podía llamarme a mí para que se los alcance, pero le respondieron que no y que correspondía secuestrarle el vehículo. En ese momento requisan a su amigo y es ahí cuando Juan Pablo, asustado, se escapó”.

El amigo fue llevado a la comisaría y fue amenazado. Entretanto, contó la madre de Juna Pablo, “un oficial de la Federal que estaba en la zona en un auto de civil y al que dieron aviso salió en su búsqueda. Al alcanzarlo lo tocó de atrás. El impacto fue tal que Juan Pablo murió casi en el acto. No se hizo ninguna pericia. Todo con una gran impunidad”.

No es la primera vez que las llamadas “fuerzas de seguridad” actúan con total impunidad en el distrito. El ejemplo más cercano es el de Araceli Fulles, la joven que estuvo desaparecida durante un mes y apareció muerta mientras la Policía Bonaerense se encargó de encubrir a los culpables y no buscar a la joven durante todo ese período.

Las estadísticas expresan una cifra atroz: un pibe muere cada 25 horas en manos de la Policía. Para enfrentar esta realidad, en la que la política de Estado es la de criminalizar y hostigar a la juventud, no basta con la denuncia, sino que se necesita de la movilización de la comunidad, junto a los trabajadores y jóvenes de los barrios.

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