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Masticar

Martes 16 de mayo | Edición del día

“Hoy no queda mendrugo que llevarse a la boca”, Manuel Mujica Lainez, El hambre.

En días pasados tampoco había mucho, pero de algo servían, para disimular el ruido del estómago, para saciar esas ganas de tener algo que comer. Para alivianar la culpa de los de arriba.

Hoy no quedan ni migajas que llevarse a la boca, y es de la mía de la que deben salir los nombres de los afortunados: -Sebastián, - Ezequiel. Acá tienen la vianda. Solía haber para todos, sobraba.

Supongo que desde el ministerio les parecía un despropósito que se desaprovechara tan rico banquete, así que lo cortaron lo cercenaron, como cada cosa que encuentran a su camino.

Martes 9 de mayo, viandas solo para inscriptos.

Esa boca que después de nombrar a los agraciados dentro de la desgracia, no sabe más que masticar rabia, mastican rabia los otros trece con las cabezas gachas y putean porque saben que no es su culpa, que no es la mía, ni la de los agraciados, que como pueden reparten algo de lo que les tocó, “-¿me das un pedazo de alfajor?”

Tampoco es la culpa de sus familias que para acceder al mendrugo deben hacer trámites
interminables y burocráticos, que trabajan en negro haciendo changas o son vendedores ambulantes y no tienen recibo para presentar en el papeleo, que no saben que es una declaración jurada y no saben cómo hacerla ni de dónde sacarla, que no saben, que nunca supieron y que nunca se les enseñó a saber más de lo que, los de arriba pretendían que sepan y cansa ver tanta cosa que llenar, que no dan ganas. Uno dice por ahí: “-Dice mi mamá que no puede venir, pero yo sé todos mis datos ¿lo puedo hacer yo?”.

Mastican, mastico, masticamos rabia porque sabemos de quién es la culpa, es la de un estado que no pretende como otros dar ciertas bocanadas de aire fresco, mostrar ciertos atisbos de diplomacia. Para luego descargar su furia sobre nosotros. Este es un gobierno con todas las letras, las letras de la desidia, de la gobernabilidad de los que más tienen. El golpe en una mesa de la mano de alguno de los tantos rabiosos me hace volver… ¡La puta madre!, Los más reservados tiran un ¡ufa!. Yo bajo la mirada porque siento vergüenza, pero de la ajena. Mastico y hago fuerza para que mi rabia no brote en forma de lágrimas por mis ojos. Los miro, me miran con sus caras de rabia, que más que rabia es injusticia porque saben que es la desidia, que viven día a día.

Las cuatro horas en el colegio no son suficientes para deglutir tanta bronca, para repartirlas entre el estudio, lo que queda por trabajar, siempre queda por trabajar…Correcciones, planillas, registros, reuniones, planificaciones, informes. Sobran cosas por hacer al final del día, sobran días al final del mes, no sobra así sueldo, no sobra así tiempo. Pero si sobran ganas de cambiar esta situación. Masticó bronca, mastican bronca, masticamos bronca, pero también transformamos esa bronca en nuevas ideas fuerza que nos ayuden a cambiar, que nos ayuden a cuestionar lo que se no está establecido. Si pudiéramos trabajar 6hs, ganar lo que se debe, quizá las cosas no serían del todo mejores pero tendríamos más tiempo para seguir masticando, masticando el alimento para seguir transformando esa bronca en algo mejor para los de abajo.






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