Cultura

Masiva convocatoria en estreno de “Nunca vas a estar solo”, película inspirada en el caso de Daniel Zamudio.

La cinta realizada por el músico chileno, Alex Andwandter, fue estrenada en Antofagasta con cerca de 250 personas.

Melissa Navea V

Psicóloga

Miércoles 23 de noviembre

El pasado Viernes 18 de Noviembre fue estrenada “Nunca vas a estar solo”, la película inspirada en el caso de Daniel Zamudio, el cual representa un crimen de odio que marcó al país y puso en el centro la discusión de la discriminación hacia la diversidad sexual, luego de que el 2 de marzo del 2012 fuera brutalmente golpeado, hecho que le causó la muerte semanas después.

El lugar del estreno fue la Escuela de Periodismo de la Universidad Católica del Norte, y fue gestionado por “Cine en tu cancha”, colectivo cinematográfico independiente, con apoyo de INJUV y otras entidades. Además del estreno de la cinta, posterior a la exhibición, tuvo lugar una post fiesta a cargo de “Agustina”, marca registrada en Antofagasta que por medio de estas plataformas ha instalado la temática de la diversidad a través de sus masivas fiestas.

Francisco Bahamondes, productor de Agustina, se refirió a la convocatoria: “Por ser una Universidad Católica no pensamos que iba a ser tan alta, pero tanto los colaboradores como la productora, creemos que el mensaje se pudo transmitir a la gente. (…) Desde Agustina, el mensaje es intentar combatir la hegemonía de la heteronorma de la sociedad actual, y también concientizar, hacer más humano el espacio que se brinda. Aquí no hay muchos espacios humanos para compartir lo que nos pasa.”

Respecto a la situación de la diversidad sexual en Chile opina que una de las cosas más fuertes es tener que “declarar nuestra sexualidad, y la segregación por el estigma de ser gay”(…). El panorama es que pueden hacerse cambios pero más a largo plazo, estamos en ese proceso, pero la gente que está en el poder no está interesada en hacer algo por nosotros”. Además en materia de derechos considera que “a pesar de que se hagan leyes y todo, creo que se debe partir por la educación, la gente tiene que aprender a ser humano, es lo más importante. Hoy en día la educación sí promueve el rechazo a la diversidad sexual, y tenemos que enseñar a respetar”

“Nunca vas a estar solo”, muestra a grandes rasgos una realidad impotente.

La historia de Pablo, gira en torno a dar cuenta de cómo la vida de quienes viven, o intentan vivir su sexualidad por fuera de los estándares que promueve la sociedad patriarcal, son sometidos a la discriminación, a las humillaciones, a la constante interpelación de declarar una sexualidad que no es aceptada y es vista como anormal en la sociedad, no solo chilena.

Además la angustia y desesperación de un padre trabajador que se debe enfrentar no solo con no saber lidiar con una realidad que no está reconocida y que se intenta esconder dentro del closet, sino que también lo nefasto del sistema: el valor de la salud, la falta de justicia, o el gran negocio de los créditos bancarios; entre otros aspectos cotidianos que vive en carne propia la parte más empobrecida de la población, que es precisamente esa parte de la diversidad sexual que al ser de la clase social más baja, está más propensa y relegada a sufrir esta discriminación, con las repercusiones más duras y que pueden sufrirse a lo largo de toda su vida.

Sin duda que esta realidad aún se intenta esconder bajo la alfombra. Pero el escenario es que esta discriminación que se sufre en los lugares de estudio, en los lugares de trabajo, o en las mismas calles donde le pegan al maricón afeminado y las trans son asesinadas en silencio, es la que históricamente ha sufrido la diversidad sexual, y que en Chile aún se sigue relegando u omitiendo. En un país donde la Iglesia sigue interfiriendo férreamente en la discusión sobre la ley de matrimonio igualitario, de adopción homoparental (en plena crisis del SENAME), o el reconocimiento del proyecto de ley que lleva años en trámite, como lo es el mínimo derecho a la Ley de identidad de género, difícilmente se podrán conquistar los derechos para la diversidad sexual a través del lobby parlamentario. Hoy la ley Zamudio no termina de dar respuesta al problema. La única forma de conquistar nuestros derechos pasa por la organización, con una estrategia para vencer que vaya más allá de la mera conquista de derechos en el parlamento, que se proponga terminar con el patriarcado, pero también que vaya de la mano con la lucha contra el capitalismo y los pilares que mantienen la opresión hacia las mujeres, y también hacia la diversidad sexual.




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