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Masacre de Avellaneda: que se investigue a los responsables políticos es un logro de la lucha

El 13 de julio a las 10 declarará el segundo testigo en la causa que investiga a los responsables políticos de la masacre de Avellaneda. La Izquierda Diario dialogó con Alberto Santillán, papá de Darío.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Sábado 11 de julio de 2015 | Edición del día

Fotografía: wikimedia

El 26 de junio de 2002 Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, ambos militantes de la Coordinadora Aníbal Verón, fueron fusilados durante los hechos que hoy se conocen como la Masacre de Avellaneda. Ese día decenas de organizaciones de desocupados, junto a partidos de izquierda se movilizaron para reclamar por aumento del salario y de los subsidios para los desocupados, más alimentos para los comedores populares y solidaridad con la fábrica ceramista Zanon.

Un fuerte operativo policial los cercó. La represión fue ejecutada por efectivos de la Policía Federal, la Bonaerense, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval. Darío y Maxi caen muertos, otras 33 personas sufren heridas por disparos de los efectivos y 160 manifestantes quedan detenidos. El 9 de enero de 2006, condenaron a al comisario Alfredo Fanchiotti y Alejandro Acosta a prisión perpetua.

En el año 2010 se archivó la causa contra los responsables políticos

Alberto Santillán enumera todo lo que tuvieron que hacer en estos últimos cinco años, desde que archivaron la causa “recién logramos activarla en el 2014, así y todo en ochos meses últimos cambiaron tres veces los fiscales. Tampoco la Fiscalía investigó a los políticos y funcionarios responsables de dar las órdenes, como el expresidente Eduardo Duhalde, el secretario de la Presidencia Aníbal Fernández, o el entonces gobernador bonaerense Felipe Solá.”

Alberto destaca que a través de la lucha se logró reactivar la causa, pero que además se reunieron, acompañado por sus abogados, con jueces y fiscales. “Hicimos de todo para que el expediente no quedara en un cajón, hasta no reunimos con Gils Carbó (Procuradora General de la Nación). Nuestros abogados, compañeros de la APDH y La Liga por los Derechos del Hombre, se movieron mucho. Pero lo que ayuda un montón es la pelea de los compañeros que en estos trece años no dejaron de movilizarse para que los crímenes de Maxi y Darío no queden impunes”.

El papá de Darío también se refirió sobre el trabajo de investigación que realizaron “presentamos seis testigos, que buscamos nosotros, y muchas pruebas, y a partir de esto, el lunes pasado, comenzaron las audiencias y declaró el primer testigo. Quién contó que cuando los gendarmes entraron al lugar del municipio, donde se cobijaron los compañeros, llevaban una lista con nombres de personas que estaban buscando. Eso muestra a las claras que esta masacre no fue algo azaroso, sino que tenían un plan.”

Pelear en los tribunales y en las calles

El lunes próximo, en los tribunales de Comodoro Py, se presenta el segundo testigo, “pero la lucha contra la impunidad no se puede dar solo en los tribunales, también hay que darla afuera, en las calles, por eso llamamos a que nos acompañen este lunes a las 10hs” enfatizó Alberto Santillán y agregó “si al comisario Facnchiotti y Acosta (miembros de la Bonaerense) se los condenó a cadena perpetua, fue por la lucha.

Hasta se armó un acampe de más de un mes, en pleno invierno, en las inmediaciones de los tribunales donde se realizaba el juicio contra ellos. Esta causa también la tenemos que acompañar con la lucha, para que no queden los responsables impunes. Porque no se trata solo de Darío y Maxi, porque después mataron al docente Carlos Fuentealba, a Mariano Ferreyra. Mientras tanto los políticos que idearon todos estos crímenes siguen en libertad.”

Crímenes de lesa humanidad

Santillán explica otra de las peleas que dan “Desde la justicia pretendieron que este caso se cierre como un hecho policial más. No fue un hecho policial, fue un ataque pergeñado por el Estado, ejecutado por la policía y amparado por la justicia. Si el Estado es el que te mata se trata de un crimen de lesa humanidad. Esta masacre no fue obra de un loquito, fue una represión brutal para usarlo como caso testigo, para desmovilizar”.

Bajo privilegios

Cuando se cumplían 10 años de esta masacre, al comisario Fanchiotti lo trasladan a otra ‘prisión’. Una cárcel de régimen abierto, la Unidad 11 de Baradero. Mientras que al ex chofer de Fanchiotti, el policía Alejandro Acosta, era trasladado a una cárcel abierta, la de Gorina.

Alberto recuerda la caravana que realizaron hasta Baradero para rechazar la provocación de la Justicia y exigir “basta de impunidad” e ironizó sobre las condiciones de detención que goza el asesino de su hijo “se parece más a un countries que a una prisión. Cuando fuimos a la cárcel a escracharlo, la indignación fue grande”, y continuó con las ironías “pero comprendo que se devuelvan favores. Porque Fanchiotti y Acosta hicieron un gran favor al plan que tenía el gobierno de Duhalde, por algo Felipe Solá lo felicitó por las tareas cumplidas, y le prometió un ascenso”.

Los días previos y posteriores a la masacre

El 7 de junio de 2002, el entonces presidente Eduardo Duhalde, en una conferencia de prensa, afirma que de ninguna manera se adelantarán las elecciones. Además, subrayo que "la conflictividad social en la Argentina está bajando en forma abrupta".

El 24 de junio, el jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, anuncia que el gobierno nacional utilizará "todos los mecanismos para hacer cumplir la ley" ante la movilización prevista para el 26 en el Puente Pueyrredón.

El 26 se produce la masacre.

El 27 de junio, miles de personas marchan del Congreso hasta Plaza de Mayo para reclamar el esclarecimiento de los crímenes y la renuncia del presidente Duhalde.

El 28 de junio Duhalde admite la posibilidad de que policías hayan asesinado a Darío Santillán y Maximiliano Kosteki al decir que "aparentemente nuevamente quienes deben custodiar el orden son los que han llevado a cabo esta atroz cacería".

El 29 del mismo mes, un testigo declara ante la Justicia "Lo que vi fue un fusilamiento, al flaco lo mataron por la espalda como a un perro".

El 30 de junio el gobernador bonaerense Felipe Solá, apunta contra Fanchiotti y dice que es un "psicópata y asesino".

El 2 de julio Duhalde anuncia el adelantamiento de las elecciones presidenciales de septiembre a marzo de 2003.

El 4 de julio una nueva movilización, de más de 30 mil personas, marcha a Plaza de Mayo para repudiar la masacre de Avellaneda y homenajear a Darío y Maxi. Días después son detenidos el comisario Fanchiotti y el cabo Alejandro Acosta, por "homicidio agravado por alevosía"

Intentan instalar la teoría de que los piqueteros se mataron entre ellos

Reporteros gráficos logran registrar lo sucedido, que desbarata la teoría infame que intentó instalar Aníbal Fernández, donde sostenía que los piqueteros se mataron entre ellos. Alberto Santillán agrega “Clarín ayudó mucho a eso porque título la ‘crisis se cobró dos nuevas víctimas’. Hasta la prensa fue cómplice. A Dari lo venían persiguiendo, lo habían filmado, le sacaron fotos, los estaban buscando, su crimen no fue al boleo, no fue al azar”

Sobre las expectativas que tiene sobre el juicio, el papá de Darío sostiene “no como vidrio, sé que los políticos se encubren entre ellos, y que cuentan con una justicia que los ampara. Ahora los k lo promueven a Aníbal para que vaya como gobernador”.

Hacia el final de la entrevista Alberto Santillán reivindicó la militancia de su hijo, que hoy ve expresada en la luchas de miles de jóvenes que se movilizan.

La Izquierda Diario cubrirá todo el juicio.







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