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Más de un año bajo estado de excepción de “Emergencia Económica”

El Gobierno ha prorrogado por sexta vez el estado de “Emergencia Económica”, un decreto que fue puesto en marcha por primera vez el 14 de enero de 2016 y le confiere a Maduro extensas atribuciones.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Viernes 17 de marzo | Edición del día

La primera vez que se aplicó el decreto de “Emergencia económica” a principios del año pasado, Maduro argumentó que “necesita poderes especiales” para luchar contra una supuesta "guerra económica" de empresarios y “contra la derecha”. Este jueves, según el Gobierno, la medida fue extendida por 60 días, por las circunstancias "extraordinarias en el ámbito social, económico y político" que afecten el orden constitucional "la paz social, la seguridad de la nación, de las instituciones públicas y a los ciudadanos de la República".

De acuerdo al Gobierno, el instrumento "ayudará al Ejecutivo nacional a continuar la adaptación de las medidas necesarias para asegurar a la población el disfrute pleno de sus derechos y preservar el orden interno y garantizar el acceso oportuno a los bienes y servicios esenciales".

De esta manera Venezuela suma más de un año en "emergencia económica" al extender el decreto por sexta vez consecutiva. Pero a lo largo de todo el 2016 y lo que va del 2017, ni ha servido para enfrentar la supuesta “guerra económica” y mucho menos a favor del pueblo. Muy lejos de “asegurar el disfrute pleno de sus derechos” como arguye Maduro, lo que se ha visto es en verdad la aplicación de un conjunto de medidas y ajustes económicos que ha implicado que el fardo de la crisis siga recayendo sobre el pueblo y los trabajadores. Menos ha servido para enfrentar a los empresarios, pues las medidas económicas han estado bien acorde a las necesidades empresariales y de las transnacionales como se ha visto con la megadevaluación de la moneda, la liberación de precios, la bonificación del salario, el pago religioso de la deuda externa, entre otras.

El país atraviesa hoy una de las peores crisis de su historia, y en medio de esta situación prácticamente catastrófica más bien con estos decretos lo que ha buscado Maduro es mantener el control político en medio de la debacle del chavismo echando mano a todo tipo de medidas bonapartistas (es decir, autoritarias). Por eso en todo este tiempo, estos decretos no han servido ni servirán para combatir el desabastecimiento, la escasez, ni detener las maniobras de los empresarios que fugan capitales o especulan, porque está al servicio de justificar la desastrosa orientación actual y buscar un pacto con la burguesía en nombre de un “nuevo modelo productivo”, buscando garantizarse su existencia política.

Maduro habla de “preservar el orden interno”, un orden interno para preservar la existencia de un gobierno a la deriva, corrupto y que aplica medidas antipopulares. Por eso se basa en el condicionamiento de las libertades públicas y ampliación de las atribuciones de las fuerzas represivas, reforzando el control social ante el malestar popular que puede llevar a explosiones sociales, así como contra los paros y luchas de los trabajadores, justificando una mayor militarización de las zonas populares, la criminalización de la protesta obrera y popular y, si lo considera necesario, la represión. Un “orden interno” que se ejecuta alrededor del pilar de las Fuerzas Armadas con la cual Maduro viene gobernando, y con ello busca consolidar la unidad de las FANB en torno a su gobierno.

La declaración de la emergencia económica permite a Maduro, entre otras atribuciones, disponer de recursos sin control de la Asamblea Nacional, así como de “bienes y mercancías de empresas privadas para garantizar el abastecimiento”, además de restringir el sistema monetario y el acceso a la moneda local y extranjera. Así como la suspensión de sanciones contra funcionarios de alto rango del Gobierno que puedan venir por parte de la Asamblea Nacional. Maduro también dispone de atribuciones "extraordinarias" a las autoridades para garantizar -incluso mediante la intervención de las Fuerzas Armadas- cualquier acción en el marco de lo que llama “la emergencia económica”.

Con estos decretos en verdad, se apunta a acentuar los aspectos más bonapartistas del gobierno, algo opuesto a los intereses de los trabajadores y el pueblo. Maduro pide más poder para que “el gobierno se defienda y defienda al país”, pero lo que los trabajadores necesitan para derrotar todo avance reaccionario, venga de donde venga, y defender sus intereses, son las más amplias libertades democráticas, de organización y movilización, algo que el gobierno ya viene retaceando.

Hasta la fecha los poderes especiales que ha pedido Maduro en nada han servido para solventar la profunda crisis económica que se vive, y menos aún para evitar que sea el pueblo el que siga sufriendo lo peor de esta situación agobiante, y más aún, cuando se disponen a luchar están maniatados por estos decretos y demás leyes que cohíben y cercenan derechos elementales para protestar. Hay que luchar para tirar abajo estos decretos que solo sirven para implementar los planes económicos, favorecer a los empresarios, a la corrupta casta burocrática y contra los trabajadores.

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