Internacional

UN GENOCIDIO A MAR ABIERTO

Más de 700 inmigrantes murieron la semana pasada intentando cruzar el Mediterráneo

Acnur y Médicos Sin Fronteras anunciaron que más de 700 personas habrían muerto durante los naufragios de la semana pasada. Los tres días más trágicos del año.

Juan Andrés Gallardo

@juanagallardo1

Martes 31 de mayo de 2016 | Edición del día

Entre 700 y 900 personas habrían muerto la semana pasada, luego del naufragio de varias embarcaciones con migrantes provenientes de Libia que se dirigían hacia las costas italianas.

Los números no se pueden conocer con exactitud y tienen como referencia los testimonios de los propios sobrevivientes. Cada uno de los relatos es más escalofriante que el anterior y las cifras aumentan con el correr de las horas.
Se trata del número de muertos más alto registrado en una sola semana, en lo que va del año.

El organismo de la ONU para los refugiados, ACNUR, señaló por medio de su vocera que "Nunca sabremos el número exacto, nunca conoceremos su identidad, pero los supervivientes cuentan que murieron unas 500 personas".
Ese fue el mensaje que publicó el domingo por la mañana en su cuenta de Twitter, Carlotta Sami, vocera de la Acnur.

Sin embargo en la misma noche del domingo el número de muertos ya ascendía a 700, contando solo los naufragios ocurridos entre el miércoles y el domingo.
Carlotta Sami, publicó entonces un nuevo tweet describiendo el "macabro ejercicio" de contar las víctimas y cuestionando la pasividad frente a este verdadero genocidio "¿el mundo se de cuenta de la pp 700 hubiera merecido un camino seguro?".

Por su parte la organización Médicos Sin Fronteras declaró que las víctimas de los naufragios podrían llegar a 900.

En los últimos días, la Guardia Costera italiana confirmó tres naufragios: el primero el miércoles, en el que se recuperaron cinco cadáveres, un segundo el jueves, del que se recogieron entre quince y veinte cuerpos, y un tercero el viernes en el se recuperaron 45.

Las cifras reflejan una escalada escalofriante en la cantidad de inmigrantes muertos en el mediterráneo, que desde el primero de enero sumaban 1100 según la Organización Internacional de Migraciones. Una cifra que prácticamente se duplicaría con los naufragios de los últimos días.

La responsabilidad de la Unión Europea

El mediterráneo se volvió a convertir en una tumba para los inmigrantes de forma acelerada, y no es por casualidad. El cambio en la forma que adoptó el flujo migratorio tiene una relación directa con las políticas llevadas adelante por la Unión Europea.

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El cierre deliberado de fronteras por medio de muros, vallas de contención y la militarización de los campos de refugiados, en lo que se conoce como la "ruta balcánica", desalentó el intento de ingresar a Europa desde el norte de Grecia o Turquía. El acuerdo de la UE con Turquía para que éste último actúe como "tapón" frente a la ola migratoria, mientras que recibe y envía a campos de refugiados a los migrantes que son expulsados de los países miembros de la Unión.

Frente a este escenario, se reactivó la ruta del Mediterráneo para intentar llegar a las costas de Italia desde el norte de África. Se trata de una ruta mucho más peligrosa, no solo por la posibilidad de naufragio, sino porque la mayoría de las precarias embarcaciones parten desde las costas de Libia, un país fragmentado y hundido en una profunda crisis política, en la que operan todo tipo de mafias que negocian con el tráfico de personas. Se estima que cobran unos 400 euros por personas, y que para aumentar sus ganancias sobrepasan ampliamente la capacidad de las embarcaciones, haciendo que muchos de los migrantes viajen directamente en las bodegas, lo que constituye la crónica de un asesinato anunciado.

Habiendo cerrado la ruta balcánica, no pasará mucho tiempo antes de que la Unión Europea empiece a discutir una solución similar para el norte de África. Con la excusa de evitar más muertes en los naufragios, la UE había aprobado el año pasado operaciones que le permitían hundir embarcaciones en las costas libias como forma "preventiva" de impedir que salgan hacia las costas italianas.

En linea con el cinismo de estas acciones el primer ministro italiano, Matteo Renzi, ya adelantó lo que sería su política frente a la nueva ola migratoria. En domingo declaró que la clave es "cortar el problema de raíz" y evitar que "los refugiados y migrantes salgan de sus países".







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