Internacional

BRASIL CONMOCIONADO

Marielle Franco: la herida del golpe se puso de manifesto

No es de hoy que Brasil viene manifestando los síntomas de su enfermedad. Sin embargo, el capital financiero y sus agentes políticos armaron un gran teatro para esconderla. El golpe institucional era un síntoma alarmante de la enfermedad y la intervención federal en Rio de Janeiro fue su último episodio. Bajo el argumento de combatir la enfermedad, envenenaron aun más al país.

Iuri Tonelo

Campinas

Sábado 17 de marzo | Edición del día

La fiebre alta que al que mira desde lejos no siempre era facil identificar, ya no puede ser contenida por más tiempo: se abrió una herida repugnante de la enfermedad del capitalismo brasileño, una enfermedad que ni siquiera los grandes medios del país pueden esconder: asesinaron de la manera más bárbara una militante de la izquierda intentando enterrar con cuatro balas en la cabeza las ideas que ella defendía.

Marielle, mujer, negra, nacida en la favela de Maré y militante de la izquierda está en todos los diarios de Brasil, con amplia visibilidad. ¿Por qué?

Sin duda no es por los sentimientos y las lágrimas de cocodrilo de la corporación mediática Globo, de los políticos golpistas o de los capitalistas del país. Lo que preocupa a todos es que la herida abierta pone de manifiesto de forma incontornable, de modo gráfico, sin adornos, el sentido del golpe institucional que ocurrió en Brasil. ¿Qué democracia puede ser reivindicada en un estado que está dispuesto a ejecutar sin piedad a una parlamentaria que cuestionaba la violencia estatal y luchaba por los derechos humanos?

La herida abierta pone de manifiesto además la crisis económica devastadora del país y la miserable respuesta política del gran capital: destruir empleos, sofocar los servicios públicos, deshacerse de leyes laborales, robar salarios de empleados públicos que fueron “retrasados”, ofrecer más hambre, miseria, situación de calle, en suma, el eterno retorno neoliberal, ahora en su faceta más bárbara, la de un capitalismo internacional en su décimo año de crisis. Los países semicoloniales pagan más duramente la cuenta de la enfermedad capitalista internacional.

¿Qué quedó del estado? Tomando como ejemplo Rio de Janeiro como gran “laboratorio nacional”, lograron quitarle todo significado demagógico de “voluntad general” y quedó solo su faceta más antiobrera: la represión policial generalizada, la ubicación del ejército para aumentar las tropas contra la masa trabajadora y la juventud, la burocracia estatal, sindical, la casta política, cada vez más odiada porlas masas. Incluso el derecho al voto viene siendo cuestionado, primero con el impeachment y ahora con la arbitrariedad de la operación Lava Jato que pretende decidir las elecciones con medidas estatales.

Los únicos que pueden reivindicar algún derecho son los sectores de la burocracia estatal, un cuadro gráfico de la desigualdad: mientras de un lado atrasan el pago de salarios a los empleados públicos y quieren empujar garganta abajo la reforma previsional, jueces paladines del golpe reclaman que les fue recortado la ayuda vivienda de más de 4.000 reales (más de 24.000 pesos argentinos) y se comparan al trabajo esclavo.

Sin embargo, la herida abierta también expone las contradicciones del capitalismo y sistema político brasileño, y en ese sentido comienzan a jugar en el tablero nacional el proletariado y la juventud como actores fundamentales para dar una respuesta a esta situación. La lucha de clases amenaza también manifestarse como respuesta a la crisis. Cientos de miles salieron a las calles en Cinelandia (Rio de Janeiro) y en la Av. Paulista (San Pablo). Jóvenes Millennials, negros de la periferia, gente sin tradición política, encarnó el dolor de la muerte de Marielle como suya, recordaban el nombre de Amarildo, albañil negro asesinado por la violencia policial. Para los que estuvieron en las movilizaciones, una atmósfera a las jornadas de junio de 2013 no dejaba de sentirse. Para los que veían los diarios de los grandes medios, un cierto gusto amargo en la boca de los periodistas no dejaba de percibirse.

Los docentes en masiva manifestación, parando casi el 100% de las escuelas de San Pablo, vienen enfrentando con mucha combatividad la reforma previsional del alcalde João Dória, después de todo un día bajo el sol, tuvieron la fuerza para marchar hasta las ocho de la noche y sumar sus cantos a los gritos de guerra en la Av. Paulista contra el asesinato de Marielle. Un emblema de lo que puede hacer temblar al sistema.

“Negro Drama, cabello crespo, la piel oscura, la herida, la llaga, la búsqueda de la cura” decía el rap brasileño a principios de los 2000. El negro drama de las periferias salió de la favela de Maré, invadió la política y se chocó contra la enfermedad golpista de Brasil. Este jueves se tornó canto en la boca de cientos de miles de jóvenes y trabajadores en distintos lugares del país.

Las consecuencias en la situación nacional pueden tener gran alcance. La dirección del viento por el momento cambió radicalmente en contra de la vela del golpe... y la lucha de clases es la tempestad que puede tirar este buque desgobernado comandado por reaccionarios y capitalistas del país. Con la bronca, con nuestros cuerpos, organizando nuestras voces que no callarán en cada lugar de trabajo y estudio, podemos ayudar a que ese potencial vendaval se realice.

La casta política entonces tendrá que lidar en el próximo período con dos palabras que les recordarán que no lograron gobernar al país como querían, dos palabras que expresaron esa herida abierta en la sociedad brasileña: Marielle, presente!







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