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HISTORIA

Mariano Ferreyra, asesinado por luchar

Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, fue asesinado por la burocracia sindical de la UF hace cinco años. Aquí publicamos un relato de los hechos de aquel 20 de octubre*.

Andrés Padellaro

Trabajador línea Roca, referente de la lucha de los tercerizados por el pase a planta

Martes 20 de octubre de 2015 | 14:09

Enfoque Rojo

El 20 de octubre de 2010 Mariano Ferreyra, militante del Partido Obrero, se movilizó junto a organizaciones sociales y políticas por los reclamos de los trabajadores tercerizados del ferrocarril. La movilización partió desde Avellaneda, pero una patota organizada por la conducción de la Unión Ferroviaria los corrió y les disparó. Hubo tres heridos y un asesinato.

Mariano Ferreyra murió por las balas de la patota de la Unión Ferroviaria cuando se estaba desconcentrando la movilización de la que era parte. Elsa Rodríguez, de 60 años, recibió un balazo en la cabeza; Nelson Aguirre recibió cuatro tiros en las piernas, ambos militantes del PO. El trabajador tercerizado Ariel Pintos recibió impactos de balas en la pierna.

La lista verde de la Unión Ferroviaria (el sindicato mayoritario en el ferrocarril), con el permiso y el aval de la gerencia de la empresa UGOFE, envió a empleados que respondían a José Pedraza (hasta entonces jefe del gremio) junto a barrabravas de las hinchadas de Racing, Defensa y Justicia y Banfield. Pablo Díaz, mano derecha de Pedraza, dirigió la patota que tiro arteramente contra manifestantes que estaban desconcentrando. No les bastaba impedir el corte de vías: querían dar un golpe aleccionador para todos los que se atrevieran a cuestionar el poder de Pedraza y poner en riesgo los negocios conjuntos de la burocracia y los empresarios ferroviarios que contaban con el aval del gobierno K.

La lucha de los tercerizados

Los trabajadores tercerizados del Roca buscaban con su lucha y movilización que más de 1500 pudieran obtener el pase a planta permanente. Todo comenzó cuando el sector limpieza intentó organizarse para tener delegados propios que lucharan por el pase a planta. Andrés Padellaro, de la estación Avellaneda, quiso postularse, pero la empresa lo trasladó de estación para impedir su candidatura. Ecocred, empresa que tercerizaba a los empleados del sector, también despidió a Walter Quinteros, compañero de Padellaro. Por este despido se decidió realizar un acto solidario en Constitución.

Así se fueron acercando varios de los 117 trabajadores tercerizados que fueron despedidos del Ferrocarril Roca, entre ellos los hermanos Villalba, Pablo y Cristian. Con una serie de medidas de fuerza, los tercerizados consiguieron la reincorporación de doce despedidos. Una de las protestas más importantes consistió en el corte de las vías en la estación Avellaneda, el 21 de julio de 2010, cuando centenares de trabajadores mantuvieron el bloqueo durante once horas. La Unión Ferroviaria comenzó una campaña de volantes y pasacalles con la leyenda “los trabajadores ferroviarios no cortamos las vías”.

La mañana del 20 de Octubre, un grupo de tercerizados despedidos se reunió en el local del PO de Avellaneda a la 10.30hs. Del local marcharon a la estación Avellaneda, con la idea de cortar las vías, pero se encontraron con un operativo policial y vieron que cerca de las vías ya estaba el grupo de la Unión Ferroviaria.

Comenzaron a caminar, entonces, hacia la estación Hipólito Yrigoyen, para el lado de Constitución. Pasaron el puente Bosch (que cruza el Riachuelo y une a Avellaneda con Barracas) la patota de la Unión Ferroviaria comenzaba a tirar piedras desde arriba. Luego de intentar subir a las vías y no poder por las agresiones de la patota, los manifestantes se retiraron a dos cuadras de la estación Yrigoyen. Pero cuando ya se había desconcentrado la policía le abre paso a la patota y estos embistieron a los manifestantes. Comenzaron a disparar desde una distancia de cincuenta metros, aproximadamente. Los testigos aseguraron que los agresores, al retirarse, pasaron al lado de tres patrulleros sin que los detuvieran. Desde el primer día se denunció que hubo una zona liberada, ya que la patota pudo realizar su ataque criminal porque la policía levanto el cordón, que debía separar a los manifestantes de los agresores, y después no detuvo a los atacantes, como bien sostuvo un testigo durante el juicio. (Mariano Ferreyra, un fallo que dejo impunes al Gobierno y a los empresarios)

Pedraza

El mandamás de la Unión Ferroviaria, José Pedraza, reconoció que fueron integrantes de su gremio los que se enfrentaron con los manifestantes. Sostuvo que lo hicieron para impedir que cortaran las vías, pero defendió lo hecho: “Los trabajadores defendieron sus fuentes de trabajo”. Y negó que los autores de los disparos pertenecieran a su sindicato.

Marcha

La misma tarde del 20 una multitudinaria marcha llegó a la Plaza de Mayo. Esta será la primera de una serie de manifestaciones que expresaron desde abajo un profundo odio y la exigencia de cárcel a los responsables. Se realizaron también paros en las principales líneas de Subtes y un significativo corte de la Panamericana, acción solidaria protagonizada por varias comisiones internas combativas de la zona Norte como Kraft-Terrabusi. Estas movilizaciones lograron llevar a juicio a Pedraza y su mano derecha, junto a patoteros y policías. El reclamo era perpetua para todos y juicio para los restantes responsables intelectuales que no fueron a declarar.
Hoy, a cuatro años de su crimen, los trabajadores ferroviarios volemos a expresar juicio y castigos a todos los responsables.

* Publicada originalmente el 20 de octubre del 2014.







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