Internacional

TRAS EL GOLPE FALLIDO

Marchas en Turquía contra el golpe de Estado y la dictadura

Miles de turcos realizaron ayer una inédita y masiva marcha en Estambul bajo la consigna “ni golpe de Estado ni dictadura”, participaron partidos oficialistas y opositores al gobierno de Erdogan.

Lunes 25 de julio de 2016 | 12:08

Los manifestantes realizaron una protesta por la "república y democracia" en la Plaza Taksim en el centro de Estambul, tras el golpe fallido en que murieron al menos 246 personas y más de 2.000 resultaron heridas.

"Este es un día para unirnos, un día para manifestarnos en contra de golpes y regímenes dictatoriales, un día para dejar que se escuche la voz del pueblo", declaró en la protesta Kemal Kilicdaroglu, principal líder del partido secular de oposición CHP. La marcha fue permitida por el gobierno de Erdogan y respaldada por su partido, el AKP, además de otras facciones de la oposición.

Erdogan probablemente aprovechó la protesta masiva para tratar de reafirmar su control total sobre el país y mantener la unidad nacional conseguida tras el intento de golpe, que combinó con una ofensiva en purgas masivas sobre el Ejército, la justicia, funcionarios públicos, escuelas y universidades. La participación de su partido en este acto no puede tener otra finalidad de controlar cualquier tipo de crítica a su gobierno de parte de la oposición, al tiempo que intenta mostrar una unidad en las calles “contra el golpe”, legitimando las purgas masivas, aunque no pudo evitar el sentimiento de descontento con su avance represivo y autoritario. Así fue que simpatizantes del oficialista Partido de la Justicia y el Desarrollo se plegaron a la movilización y en una acción inusual, canales de televisión pro gubernamentales emitieron un discurso en vivo del principal líder opositor, Kemal Kilicdaroglu.

Contradicciones en el régimen de Erdogan

Más allá del supuesto clima de unidad, la participación del oficialismo no pudo tapar que la masiva manifestación tuvo un claro mensaje anti dictadura pero también tuvo un claro contenido contra las últimas medidas tomadas desde el gobierno después del intento de golpe, medidas que avanzaron sobre un régimen de por si duro. Más de 13.000 personas fueron detenidas desde el golpe de Estado, y esas personas podrán ser detenidos bajo custodia policial hasta 30 días, de acuerdo a la emergencia dictada por el gobierno. Hay más de 6.000 sospechosos con prisión preventiva.

A la mayoría de le acusa de estar relacionado con el clérigo Fethullah Gülen, que en opinión de Erdogan es el instigador del golpe.

A esto hay que agregarle que Erdogan ordenó el cierre de más de 2.300 instituciones educativas, que en opinión del Gobierno están relacionadas con la red de Gülen, entre ellas un millar de escuelas privadas. Más de 45.000 funcionarios han sido suspendidos hasta el momento y al menos 42 periodistas fueron detenidos, además de haber censurado decenas de portales de noticias.

Este endurecimiento del gobierno de Erdogan es el marco en el que se desarrollan estas manifestaciones.
Tras el golpe fallido Erdogan declaró el estado de emergencia, lo que le permite firmar leyes sin la aprobación previa del Parlamento, en un intento por cercar a los simpatizantes del golpe.

Sus críticos temen que esté usando el golpe fallido para ejercer una represión indiscriminada contra los disidentes. En la última semana, autoridades turcas han suspendido, detenido o puesto bajo investigación a más de 60.000 soldados, policías, jueces, profesores, funcionarios públicos y otros. Al mismo tiempo reanudó los bombardeos criminales contra posiciones del Partido de Trabajadores del Kurdistán, continuando con la militarización y represión sobre los barrios y ciudades de mayoría Kurda.






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