Internacional

BRASIL – ACTO DEL 16-8

Marchas de la oposición de derecha contra Dilma

A pesar de la crisis política por arriba, las movilizaciones, que fueron importantes pero menores a las de marzo, no logran alterar la coyuntura política ni ganar simpatía popular. Los límites de la oposición por derecha y la necesidad de construir una alternativa por izquierda ante la crisis del gobierno de Dilma

Lunes 17 de agosto de 2015 | Edición del día

Luego del acto, nuevamente la guerra de los números. La operación trata de no reducir tanto el peso político de las manifestaciones, que ya perdieron impacto por ser menores si se las compara a las del 15 de marzo de este año, dejando a las convocadas durante el mes de abril pasado como superiores. Aunque todo indica que las manifestaciones de conjunto fueron menores en número, lo más importante es que a pesar de ser algunos cientos de miles poco alteraron la coyuntura y no lograron consolidarse como una alternativa a Dilma y el PT para amplios sectores de trabajadores, que necesitan una alternativa por izquierda.

¿Por qué no lograron alterar la coyuntura ni ganar simpatía popular?

El primer factor se debe a que estuvo marcado por el intento burgués de controlar la crisis política para lograr “gobernabilidad para atacar” (que va contra la línea del impeachment). La Agenda Brasil de Renan-Dilma es un primer ensayo, que aún está poco claro si tendrá efectividad pero es el camino exigido por la burguesía y sus medios (a los que el PT llama golpistas), quienes esta vez no promovieron fanáticamente las manifestaciones.

El segundo elemento es que la composición de los manifestantes fue marcadamente de clase y color. Menos trabajadores, jóvenes y negros se confundieron esta vez. Los datos de Datafolha sobre la participación en la Avenida Paulista son solo una muestra cabal de lo que sucedió en todo el país: el mayor contingente era de 51 años o más (40%), de 36 a 50 años (36%), jóvenes con menos de 25 años no llegaron al 5% y el 76% tenía nivel superior. Solo el 14% gana menos de R$ 2364,00, mientras la mitad gana más de R$ 7000,00. Era difícil encontrar un negro, incluso en los estados de mayor composición negra del país. Esta composición marca el contenido político e ideológico de los actos. No había ninguna demanda social por el transporte, la salud, la vivienda, el salario o contra los ajustes. Los que se manifestaron no sufren estos ataques. Se trata de una clase media conservadora y elitista.

Los medios y organizadores quisieron presentar a los que pedían por una “intervención militar” como minoritarios, para no quedar expuestos entre los sectores juveniles y progresistas de la sociedad. El contenido de “Fuera el PT", “Fuera Dilma”, “Fuera Lula” y contra la corrupción fue lo que primó, entre las exaltaciones al juez Sérgio Moro (a cargo de la causa de corrupción en Petrobras), que se mezclaron sin problemas con ataques furiosamente anti-comunistas. Son los mismos reaccionarios que hacen malabarismo al clasificar al PT como “comunista”, malabarismos para crear deliberada confusión para que algunos trabajadores crean que el PT es de “izquierda” y “comunista”.

Estos tres factores: la coyuntura, la composición y el contenido de las reivindicaciones limitaron enormemente la fuerza de este movimiento aun sin enraizamiento social, moviéndose en un mundo de internautas con reaccionarios como los de Revoltados On line, o Ven Para Rua o el Movimiento Brasil Libre, entre otros. Estos movimientos fueron y son relativamente hábiles para canalizar un sentimiento anti-Dilma por derecha pero incapaces de dar una representación política efectiva al movimiento, que aún busca sus referentes.

Uno de los principales impactos: sobre el PSDB

Todos estos límites del movimiento son lo que hicieron que el ala del PSDB de Aécio Neves y Aloysio Nunes, que son los que tienen más interés en presentar una postura de mayor enfrentamiento con Dilma con el fin de obtener una base para el impeachment, tuviera una participación tímida y breve en las manifestaciones.

Alckimin no hizo más que algunas declaraciones por Twiter, a pesar de que su Secretario de Seguridad Pública Alexandre de Moraes asistió con las manos sucias de sangre de la reciente razzia en San Pablo. Serra asistió al acto en San Pablo para no desgastarse con esta base pero no quiso postularse de forma abierta, en medio de los contactos que promueve de acercamiento con el PMDB.

La central sindical Força Sindical, que antes se presentaba entusiasta en los actos, no quiso tener ninguna participación destacada, disciplinada a la FIESP y a la patronal. Apenas Paulinho de Força Sindical apareció tímidamente. El movimiento tiene como interlocutores orgullosos gente de la derecha más reaccionaria como Cunha y Bolsonaro. Siendo así, el PSDB que ya estaba dividido, se encuentra ahora bajo una presión mayor para ir hacia un giro a la derecha. Pues es justamente esta clase media, en especial la de San Pablo, su base electoral “militante”. La cuestión es que al mismo tiempo que el PSDB depende de esta base, tiene plena conciencia que ni siquiera ellos pueden lograr hegemonizar al conjunto de la sociedad. Optar por este sector sería optar por consolidarse como un partido anti obrero y anti popular, adoptar una línea ideológica abiertamente reaccionaria. Pero para gobernar al país y ganar apoyo como representante de la burguesía es necesario mucho más que odio de clase, es necesario conquistar simpatía entre los sectores populares. Si antes del acto el PSDB ya estaba dividido, estas confusiones tienden a acrecentarla.

¿Hacia dónde va este movimiento?

Si el movimiento no es capaz de alterar la coyuntura, está lejos de traer estabilidad. Siguen siendo centenas de miles en el marco de una crisis de representatividad de la casta política, cada vez más alejada de la población. No está descartado que este movimiento gane nuevamente fuerza si el elemento que sigue generando inestabilidad potencial en el país vuelve a pesar: la Operación Lava-Jato. Si recientemente fue postergado el juzgamiento del Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) y archivado uno de los procesos contra Dilma-Temer en el Tribunal Superior Electoral, como parte de la coyuntura que busca estabilidad, los escándalos de corrupción siguen siendo un factor permanente de incertidumbre hacia dónde se dirige la política nacional. En este sentido puede ser que en caso de que las denuncias de esta una nueva fase de la Operación Lava-Jato, centrada en los políticos, afecten de lleno al PT y este movimiento que tomó las calles pueda ganar algún apoyo en sectores populares y conquistar representantes entusiastas en la superestructura. Pero por ahora no es lo que sucede, sino que la crisis de representatividad impacta en el conjunto de la sociedad: tampoco la clase media conservadora se siente representada, consideran a los Renan y al PSDB muy moderados. Si las denuncias se mantuvieran relativamente bajo control, la tendencia es que este movimiento pierda fuerza de movilización.

La trampa de las maniobras oficialistas

El gobierno prefirió no pronunciarse. Lo único que hizo fue una pequeña movilización en la puerta del Instituto Lula, con sindicalistas y movimientos sociales de los más cooptados por el gobierno y el PT. Dividieron así un poco las noticias y crearon un clima de “defensa de Lula frente al golpe”. Pero fue irrisorio frente a lo que ocurrió en el país. Ahora el gobierno tendrá su prueba en el acto convocado para el próximo 20/8 donde pondrá su peso para intentar lograr una demostración de fuerza a su favor, en su defensa. Finalizada la jornada del 16/8, el gobierno logró terminar el día relativamente aliviado pues las manifestaciones no cambiaron la coyuntura.

Una vez más: construyamos en la práctica un tercer campo

La tarea del momento no es fortalecer la convocatoria del 20/8 en “defensa de la democracia”, pues queda claro una vez más que no existe ningún impeachment en curso y mucho menos un “golpe fascista”. Se trata de impulsar una política independiente, rompiendo con el acto del día 20/8 y convocando a un tercer acto, como planteamos en el llamado al PSOL

Especial Esquerda Diario de Brasil para La Izquierda Diario








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