Géneros y Sexualidades

LA RESOLUCIÓN QUE NO FUE

¿Marcha atrás en licencias de cuidados?

El gobierno había dejado trasnceder una resolución conjunta del Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual y de Trabajo sobre licencias pagas para tareas de cuidado.

Celeste Murillo

@rompe_teclas

Viernes 26 de junio | 12:51

Imagen: Elizabeth Gómez Alcorta y Claudio Moroni, titulares del ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual y de Trabajo, respectivamente.

El miércoles 24, se conoció una resolución conjunta del ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual, a cargo de Elizabeth Gómez Alcorta, y de Trabajo, a cargo de Claudio Moroni. La norma establecía licencias con goce de sueldo para trabajadoras y trabajadores con hijas e hijos menores de 6 años a cargo.

La norma también establecía pautar “horarios compatibles con las tareas de cuidado” para personas con menores entre 6 y 12 años, personas con discapacidades y mayores dependientes a cargo. La medida estaba destinada a resolver un gris que existía desde el comienzo del aislamiento social preventivo obligatorio. En ese momento, solo se contemplaron licencias para empleadas y empleados públicos (aunque no se establecía claramente el pago), mientras el sector privado quedó sin norma que regule la actividad de las personas (principalmente mujeres) que trabajan desde su casa y son responsables de las tareas de cuidado.

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La resolución, que no llegó a ser publicada en el Boletín Oficial del jueves ni del viernes, garantizaba en ambos casos el goce de haberes mientras continuara la cuarentena y no se restablecieran de forma total las clases presenciales. Uno de los aspectos que se destacaron fue la iniciativa del uso equitativo de las licencias entre varones y mujeres, como una política con perspectiva de género.

Así lo presentó Lucía Cirmi Obon, directora nacional de Cuidados del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, en una entrevista con minutouno.com: "Esta iniciativa busca aliviar la sobrecarga que sufren trabajadoras y trabajadores que están desarrollando sus actividades por medio del teletrabajo o de manera presencial y están también al cuidado de sus hijos y adopta la perspectiva de género para que no siempre esta sobrecarga recaiga sobre las mujeres".

El jueves 25, sin que estuviese publicada en el Boletín Oficial, diarios y portales afines con el gobierno de Alberto Fernández celebraron anticipadamente la medida. Página/12 tituló “Habrá licencia para todos los trabajadores privados con hijos menores de 6 años”. En ese artículo, que incluía resolución firmada por Gómez Alcorta y Moroni, se destacaba la búsqueda de equilibrar la distribución de cuidados: “En respuesta a esta problemática desde la Dirección Nacional de Políticas de Cuidado del MMGyD, en articulación con otros organismos de la Mesa Interministerial de Cuidados, se promovió la regulación específica de las licencias y el marco del trabajo remoto, en el contexto de la pandemia por covid-19”.

Resolución conjunta entre el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad Sexual y el Ministerio Trabajo... by La Izquierda Diario on Scribd

La resolución firmada por ambos ministros no fue publicada en el Boletín Oficial para su aplicación. El periodista Mariano Martín detalló en el diario Ámbito Financiero el recorrido trunco de la norma: “Tras las confirmaciones de rigor en ambas carteras a media tarde llegó la novedad de la marcha atrás. La medida debía volver a Trabajo para una supuesta revisión de sus aspectos técnicos. La última versión de los funcionarios daba cuenta de que no había garantías de que la resolución finalmente se cristalizara”.

Sin sorpresas

La no publicación de esta medida (¿postergación? ¿marcha atrás?) no es el primer fallido de la administración actual. Una de las medidas que marcó las relaciones entre empresas y gobierno durante la cuarentena fue el decreto que prohibía los despidos, que los empresarios han violado sistemáticamente sin sanciones de las carteras correspondientes ni respuesta de los sindicatos.

En un contexto en el que el ministerio de Trabajo homologa acuerdos entre empresas y sindicatos de suspensiones y recortes salariales, despidos y chantaje de los empresarios se votó la media sanción de la ley de teletrabajo. Sin posibilidad de discutir cambios al proyecto consensuado entre los bloques mayoritarios de Frente de Todos y Juntos por el Cambios, la regulación del teletrabajo se implementará 90 días después de finalizada la cuarentena con varios artículos que introducen formas de flexiblización laboral.

Los gestos y discursos “con perspectiva de género”, que marcaron el gobierno de Alberto Fernández desde su asunción, no encuentran por el momento una traducción en políticas públicas que signifiquen cambios en la vida de la mayoría de las mujeres. Siguen pendientes muchas demandas del movimiento de mujeres.

Es el límite que encuentra el “feminismo de ministerios”, que no consiguió implementar siquiera medidas paliativas de las desigualdades que se crecen en medio de la pandemia, como las arbitrariedades que sufren las empleadas domésticas (una rama casi 100% femenina), las malas condiciones laborales agudizadas por la crisis sanitaria (como las trabajadoras de la salud) o el encierro (como las maestras). La atención al problema de la violencia machista, atendida y publicitada, encontró demasiados límites en la cuarentena, algo que reconocieron funcionarias como Malena Galamarini (a cargo de AySa).

El cuidado infantil volvió a mostrarse como uno de los grandes problemas sin políticas públicas que lo aborden. Las licencias pueden resolver una urgencia pero no resuelven la contradicción que significa, especialmente para las mujeres. Hoy la única “solución” la brinda el mercado, la mayoría de los jardines de infantes son privados. El potencial cierre de jardines de infantes por problemas económicos derivados de la cuarentena encendió las alarmas de un obstáculo en la pospandemia.

Los interrogantes alrededor de esta medida, que aborda un tema sensible y que preocupa especialmente a las mujeres, es la confirmación de que no es posible impulsar medidas concretas que beneficie a la mayoría de las mujeres sin tocar las ganancias de las grandes empresas. Ahí es donde el relato de “cambiar las cosas desde adentro” se choca con la pared de priorizar los intereses de las clases dominantes.







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