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EDUCACIÓN

Marcelo Villegas: el ministro de Trabajo de Vidal que quiere docentes en la pobreza

Uno de los miembros del gabinete de Vidal encabeza las negociaciones y, mediante mentiras y engaños estadísticos, pretende poner a la sociedad en contra de los docentes para hacer pasar el ajuste.

Nicolás Bendersky

Docente - Suteba Lomas de Zamora

Martes 20 de febrero | Edición del día

En estos calurosos días se está desarrollando la paritaria docente, dentro de la cual la bonaerense es la más importante, no solo por la magnitud (40 % de los docentes del país), sino también por su repercusión nacional, que tiene a los gobernadores a la espera para hacer ellos mismos sus magras propuestas en cada provincia. Tras la primera reunión del pasado jueves, los gremios bonaerenses rechazaron un 15 % en tres cuotas, más un impresentable plus retroactivo por presentismo para los que, en 2017, no faltaron ni un día (¡!).

Luego, hubo un verdadero desfile de funcionarios por los grandes medios “explicando” la “intransigencia” de los docentes y “su defensa corporativa” que (argumento repetido) “tiene a los niños de rehenes”.

El que encabezó la avanzada de la “empresa antidocente”, es Marcelo Villegas, ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires y uno de los más verborrágicos a la hora de atacar a los trabajadores para imponer el ajuste.

¿Quién es Marcelo Villegas?

A tono con el gobierno de Macri, “Heidi” Vidal apenas asumió como gobernadora de Bs. As., nombró en su gabinete a un selecto grupo de gerentes de empresas nacionales y multinacionales, con el objetivo de que al Estado provincial también lo manejen “sus propios dueños”. Entre ellos se encuentra el actual ministro de Trabajo de la provincia, Marcelo Villegas.

Villegas, formado en master en universidades privadas como la Ucema, se desempeñó en los últimos años como Gerente de Recursos Humanos en diversas empresas nacionales y multinacionales, es decir, fue “cerebro” empresarial en el ataque contra los trabajadores de estas. Estamos hablando del Grupo Pérez Companc, Telecom, Walmart y Suez, todas grandes empresas que tienen algo en común: sus constantes atropellos laborales, su precarización laboral y su política antisindical que incluye la persecución, impide la agremiación en sus plantas y prohíben tener delegados en sus lugares de trabajo que defiendan los derechos vulnerados y pisoteados cotidianamente.

Con ese “prontuario”, resulta difícil creer que el ministro, que debería actuar de manera imparcial, no esté jugando a favor del gobierno para imponer la pauta de inflación del 15% y así promover que los trabajadores de la educación perdamos poder adquisitivo.

Estadísticas truchas y al voleo

Mark Twain, el gran escritor estadounidense solía citar la frase: “Hay tres tipos de Mentiras: Las Mentiras, las Malditas Mentiras y las Estadísticas”.

En los reportajes brindados por el ministro en radios y televisión, donde los periodistas están empezando su, ya común, cruzada antidocente de principio de año, parece que la frase de Twin encaja como anillo al dedo. Marcelo Villegas despliega una serie de números que, supuestamente, justificarían que los docentes somos vagos, faltamos porque queremos y que bloqueamos las políticas educativas de Macri y Vidal de “excelencia educativa” para la escuela pública.

Pero el deporte de tirar estadísticas truchas y al voleo en medio de una negociación paritaria esconde el objetivo de ponernos a la población en contra para que aceptemos un aumento que va a dejar a la docencia con salarios de pobreza.
Veamos.

La primera mentira es el salario docente. Villegas dice que “con el aumento del 15% pasa a ser de unos 28.300 pesos". Un delirio. Muy pocos docentes ganan esa cifra luego de 20 o 25 años de carrera o tener un cargo directivo y solo trabajando dos o tres cargos. La realidad es que nuestro básico no supera los $6000 y apenas llega a $ 12.150, muy lejos de las mentiritas interesadas del ex gerente. Mientras la canasta familiar está cerca de los 25mil pesos, el aumento que quieren dar llevaría el salario a $ 13.972 recién en octubre por un cargo de jornada simple.

El ministro apela a estadísticas que “supuestamente” le brindó la Dirección General de Cultura y Escuelas (DGCyE) de la Provincia de Buenos Aires. Pero dicho organismo posee una Dirección de Información y Estadística que publica todos sus relevamientos, y estudios estadísticos ya que tiene esa obligación por ley, y lo último publicado es un relevamiento de 2016 de escuelas, alumnos y secciones de todos los niveles. Ni una palabra de las licencias, los suplentes ni mucho menos cuanto fue la erogación de estas. Pero Villegas dice “105 mil licencias al mes y 117 mil suplencias durante 2017 con un gasto de 19 mil millones de pesos.” En primer lugar, las licencias están consagradas en el estatuto docente entre las que se incluyen las que son por enfermedad del docente o su familia, maternidad, accidente de trabajo, duelo, etc. ¿Acaso el ministro pretende que asistamos a trabajar enfermos nosotros o con nuestros hijos en esa situación? ¿Busca retroceder al siglo XIX donde las trabajadoras asistían a sus trabajos embarazadas hasta dar a luz en las fábricas? En segundo lugar, un ex gerente de empresas multinacionales, ve la educación como un gasto, cuando la realidad es que garantizar las suplencias es una obligación del Estado para brindar educación pública y el derecho de los chicos a aprender. Lejos de un gasto interpretado con lógica de patroncito, es una inversión de un derecho básico y democrático. Por último, seguramente el ministro agrega en el total de licencias aquellas que se realizan sin goce de sueldo por ser de “cargos de mayor jerarquía” y muchas otras. Que se cuide el ministro porque le va a pasar como a Pinocho…

En otra de sus mentiras estadísticas, el ministro dice “Tendríamos la posibilidad de tener 1 docente cada 11 alumnos”. Pero… ¿A qué se refiere? ¿No sabe el ministro que muy lejos de eso, hay aulas superpobladas con más de 40 chicos lo que precarizan el trabajo docente, no se garantizan las condiciones dignas de enseñanza/aprendizaje, y que por falta de presupuesto se niegan a desdoblar? Un ejemplo que muestra la falacia estadística es la escuela primaria. En aulas de 35 alumnos que poseen 4 docentes (maestra, Ed. Física, música e inglés) se promedian cuantos alumnos por docente. Pero la realidad es que cada docente posee el mismo grado pero está a cargo de la totalidad de los alumnos (35 en el ejemplo).
Además, no se puede meter a todos en la misma bolsa. La provincia de Bs. As. es diversa y posee regiones disímiles. No es lo mismo el conurbano que en sus 24 partidos concentra casi el 60% de alumnos y docentes que el resto de la provincia con una densidad de población mucho más baja que hace disminuir el promedio, pero de ninguna manera se llega al dato “al voleo” que dice Villegas.

Enfrentar el ajuste de Macri y Vidal junto a la comunidad de padres y alumnos

El gobierno de Macri viene de capa caída. Luego de que en diciembre recibió un golpe en las calles con la votación del robo a los jubilados, los tremendos tarifazos y aumentos de los últimos meses, las políticas a favor de los que más tienen y el affaire Triaca, le hizo perder imagen positiva y empieza a mostrar ante millones que vienen a sostener las ganancias de los empresarios y desplegar el ajuste sobre las espaldas de los trabajadores y los sectores más vulnerables.

La gobernadora Vidal nos declaró la guerra a los docentes y pretende que estemos arrodillados, en la pobreza y encima que vayamos a laburar enfermos. Quieren discutir el presentismo y castigarnos desconociendo las enfermedades laborales que padecemos cotidianamente (burnout, cuerdas vocales, cervicales, espalda, tendinitis, etc.) producto de las propias condiciones de precariedad laboral.

Villegas y todos los ministros se complotan para atacarnos. Son funcionarios de los empresarios que reciben sueldos millonarios, que mandan a sus hijos a las escuelas privadas más caras y que desconocen la realidad de la educación y la salud pública. Desde sus sillones y con una lógica empresarial y de mercado, ven a la escuela pública como “una empresa poco rentable” sin importarles la calidad educativa ni el derecho a educar y aprender en condiciones dignas.

Los y las docentes tenemos que prepararnos para un gran conflicto docente. Y para eso debemos exigir asambleas y plenarios abiertos a Baradel y los dirigentes sindicales para que no sean ellos los que negocien a espaldas de la docencia. Debemos exigir un aumento de 25% en una sola cuota con clausula gatillo si la inflación la supera. Tenemos que unirnos a otros sectores que están en lucha y, junto a padres y alumnos, dar esta pelea en común.

Los docentes somos una fuerza imparable, a condición de organizarnos desde las escuelas, de abajo hacia arriba, con asambleas y métodos de decisión democráticos, sumando a la comunidad educativa y demostrando que nuestra lucha es en defensa de la escuela pública que es una conquista de los trabajadores y sectores populares.







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