Política Estado Español

BANCARROTA DEL NEORREFORMISMO

Manuela Carmena apoya el golpe de la derecha y el imperialismo en Venezuela

La alcaldesa de Madrid por Ahora Madrid ha asegurado que apoya sin problemas a Guaidó como presidente de Venezuela. La subordinación al imperialismo ante el golpe en Venezuela es la última prueba de la bancarrota de la llamada “política del cambio”.

Asier Ubico

Zaragoza

Viernes 1ro de febrero | 18:44

No hay nada mejor para demostrar la verdadera cara de una institución, de una persona o partido como su postura ante la lucha de clases en la arena política internacional. Cuando la polarización social y política no tiene el mismo recorrido en cada país y los programas y estrategias de cada partido se hacen verdaderamente nítidos en esos momentos clave de la historia. La demagogia política choca con la realpolitik internacional. Y esto es lo que le ha pasado con las breves pero escandalosas declaraciones de Manuela Carmena sobre la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente de Venezuela.

En una entrevista realizada con Antena 3 la alcaldesa de Madrid ha dicho que apoya “sin ningún problema ni inconveniente” que se reconozca a Guaidó como presidente de Venezuela. Y ha agregado que según su opinión no considera “en absoluto” que se trate de un golpe de Estado. “En Venezuela se está viviendo una dictadura horrorosa y es imprescindible acabar con esa dictadura, Apoyo sin inconvenientes que se reconozca al señor Guaidó”, ha asegurado.

Después del ultimátum de Pedro Sánchez a Maduro para que convoque elecciones o sino reconocería a Guaidó (cosa que hará le próximo lunes) y la declaración del Parlamento europeo dándole también el apoyo al representante de la derecha golpista venezolana, Carmena ha afirmado que “puede ser razonable que sean ahora mismo las organizaciones internacionales las que tomen las medidas necesarias y puede ser que en el marco de esas organizaciones sea muy importante e interesante reconocer a Guaidó como presidente”.

Carmena ve que el reconocimiento de Guaidó es incluso “insuficiente” y ha expresado su miedo por un enfrentamiento dentro del ejército. “Lo que no se puede consentir es que se resuelva con sangre una crisis para acabar con una dictadura”, recordando que “España lo supo hacer y los países tienen que saber que tienen que resolver las dictaduras sin violencia”. Unas declaraciones muy poco oportunas, cuando precisamente se cumple el aniversario del asesinato de Yolanda Rodríguez durante la “modélica” Transición.

Juan Guaidó, que acaba de proclamarse a sí mismo presidente de Venezuela, ha llamado al ejército a concretar un golpe de estado en el marco de la grave crisis económica que atraviesa el país como resultado de la política de ajuste de Maduro y el embargo norteamericano. Este intento golpista recibió inmediatamente el apoyo de Trump y la derecha continental, que viene fraguando una ofensiva neoliberal de ajuste abierto sobre Venezuela. El imperialismo norteamericano ya ha dejado bastante claro que sus intereses no son “humanitarios”, sino geoestratégicos, como demuestra su larga historia de intervenciones militares en medio oriente y los diversos golpes de estado a lo largo del siglo XX (se puede mencionar Haití, Honduras o antes en 2002 en Venezuela).

Por eso resulta monstruoso e hipócrita que la líder de Ahora Madrid esté llamando abiertamente a apoyar un golpe de estado de la mano del imperialismo norteamericano que solo pretende hacerle pagar el ajuste al pueblo venezolano por vía de más hambre, miseria y privatizaciones, como ya ha anunciado Guaidó en su plan político y económico. Y aún más cuando se conoce que el responsable que ha enviado la Casa Blanca para asesorar a Juan Guaidó es nada menos que Elliot Abrams, famoso por preparar grupos paramilitares y golpes de estado.

Mientras se posicionaba contra las “dictaduras horribles”, a Carmena no se le ocurrió exigir un ultimátum en para romper las relaciones de la monarquía y el Gobierno español con verdaderas dictaduras que descuartizan a sus oponentes políticos como es el caso de Arabia Saudí, o países que encarcelan y realizan verdaderas masacres a los pueblos como el Estado de Israel o Turquía, entre otros muchos. Esto demuestra lo lejos que están Carmena y su formación politica para ser una alternativa frente a la derecha y la extrema derecha.

El neorreformismo español frente a la ofensiva golpista

Las formaciones políticas de la izquierda neorreformista española han tenido reacciones diferentes ante la crisis en Venezuela. IU, que apoya al gobierno de Maduro acríticamente, ha denunciado en su comunicado del 26 de enero un “golpe de estado” en Venezuela y asegura que no se puede exigir elecciones a un presidente que ha sido “electo el pasado 18 de mayo de 2018 por más de 6 millones de votantes y con el 67% de los votos emitidos”. Por otro lado, Podemos también ha denunciado el carácter golpista de Guaidó, pero recalcando la necesidad de que la Unión Europea juegue un papel de “mediación internacional" para conseguir “elecciones libres” sin ningún ultimátum, saludando la política que hasta ahora ha tenido Zapatero (cuyo partido hoy apoya a Guaidó).

Pero estas posiciones no son más que declaraciones diplomáticas. Hasta hace pocas semanas tanto Podemos como Izquierda Unida estaban negociando una lista electoral común con Manuela Carmena como cabeza de lista para volver a competir por el ayuntamiento de Madrid. Al menos hasta que se conoció la operación política de Carmena y el segundo de Podemos, Iñigo Errejón, para lanzar una nueva formación politica que desencadenó la mayor crisis del partido morado desde su irrupción hace cinco años. Pero incluso después de la ruptura definitiva entre Errejón e Iglesias, este último ha escrito hace sólo dos días que Carmena “ya no es lo que fue”, pero “representa lo más útil que hay para impedir que la derecha reconquiste el poder municipal en Madrid”.

Si ya era el colmo considerar que la garante de los pelotazos urbanísticos como la “operación Chamartín”, de las persecuciones a manteros, del pago sagrado de la deuda, de la continuidad de los desahucios y las privatizaciones de servicios públicos podía ser una alternativa a la extrema derecha, ¿cómo diablos van a justificar que lo sigue siendo cuando avala la ofensiva golpista del imperialismo en Venezuela?

La oposición que han manifestado desde Unidos Podemos frente al intento de golpe de Estado en Venezuela es papel mojado si no llaman a repudiar las declaraciones de Manuela Carmena, al tiempo que rompen con la utópica política de “mediaciones internacionales” a través de los propios agentes imperialistas como la UE o mediante el llamado al “diálogo” con la oposición de derecha venezolana, llamando a la movilización para rechazarlo y para brindar apoyo internacional al pueblo venezolano.

SI de verdad están dispuestos a enfrentar el golpe en Venezuela, Unidos Podemos y sus confluencias deben dejar de hacer seguidismo a la política del imperialismo europeo y convocar de forma urgente movilizaciones contra la ofensiva golpista, sin que esto implique ningún apoyo político al gobierno de Maduro. Hay que dejar claro que de la mano de la UE y del imperialismo no vendrá ninguna salida progresiva para el pueblo venezolano.







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