Cultura

DOSSIER ESPECIAL

Manuel Puig, los estereotipos y el desafío a la pacatería

A 30 años de la muerte del escritor Manuel Puig, recordamos la tercera y menos nombrada novela del autor, un policial atípico, con un alto contenido de violencia sexual y política, que fue censurada en 1974 y lo llevó al exilio en México.

Lara Paula

Docente | PTS

Miércoles 22 de julio | 00:00

Todo en Puig es transgresor. Y genera incomodidad. La literatura de Manuel despertó tanto críticas como elogios. En ausencia de narradores claros, contada a través de relatos e intervenciones de diferentes discursos, ya nadie duda de que su obra significó una ruptura vanguardista. Logró congeniar diferentes voces y géneros mal llamados “menores”, aunque masivos. Mostró con gran capacidad el habla popular y, a través de ella, prejuicios y sentidos comunes. Hay quienes dicen que su literatura es paródica, sin embargo, el autor aseguró que él jamás hubiera sido capaz de reírse de sus personajes. “Todo se trata de la identificación, pero, sucede que quien se quiere superar adoptando modelos de conducta y de lenguajes, en vez de volverse fino… se vuelve cursi”.

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Sus primeras dos obras, La traición de Rita Hayworth y Boquitas pintadas, transcurren en Coronel Vallejos, pueblo polvoriento que no figura en ningún mapa, pero que resulta muy similar en situaciones y personajes a General Villegas, pueblo natal de Manuel Puig. Este ambiente permitió mostrar diversas temáticas, siempre rozando lo prohibido, lo incómodo, lo incestuoso que da el “pueblo chico, infierno grande”.

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Pero eso cumplió su etapa. Su tercer libro se mudó a las ciudades. La acción de The Buenos Aires affair se reparte entre el pueblo costero de Playa Blanca, Buenos Aires, California y Nueva York. En palabras de Puig: “Buenos Aires era mi obsesión, y elegí la novela policial porque creí que era la forma en la que más se avenía a su contenido: tenía la sensación de una Buenos Aires reprimiendo una gran violencia”.

Fiel a su estilo, la obra introduce cada capítulo con diálogos de películas en las que aparecen Greta Garbo, Joan Crawford, Bette Davis y otras legendarias de Hollywood. En cada uno de ellos utiliza diferentes recursos literarios que generan la sensación de estar mirando una película. Al título le acompaña, en las páginas interiores, la apostilla Novela policial, adelantando la intención del género, aunque, a fin de cuentas, es un policial más que atípico.

La historia de los protagonistas Gladys y Leo se va armando a través de fichas médicas, informes policiales, curriculum vitaes, diálogos sin nombres, titulares de periódicos, y divagues mentales, de entre los que se encuentra una entrevista imaginaria. Todo con una fuerte impronta de violencia sexual y también política.

Una época que cuestionaba todo

A partir del 68, se abre un período revolucionario que pone en cuestión el dominio capitalista en el país. Fue el momento de los levantamientos obreros y populares, del Cordobazo, el Rosariazo y el Tucumanazo, entre otras gestas. La diversidad sexual, como gran parte de la juventud y los trabajadores, fue parte de esa militancia setentista. En 1971, un grupo de homosexuales trabajadores y estudiantes, entre los que estaba Manuel Puig, dieron origen al Frente de Liberación Homosexual y, años despues, publicaron la revista Somos: una vidriera de propaganda, poemas, y problemáticas que le sucedían a las personas LGTBI de aquella época. Una revista que le hacía frente a la pacatería de la época.

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En este contexto surge The Buenos Aires Affair. La primera edición sale en marzo de 1973, y la segunda, al mes siguiente. La historia principal de la novela transcurre entre junio del 68 y mayo del 69, atravesado por el universo de violencia que se vivía en el país. Desde las primeras páginas aparece la cuestión de la censura propia de época: un cine clausurado, con “proclamas gubernamentales que instaban al orden público y la captura de activistas enumerados”. Puig habla a través de sus personajes e incluye apartados que llevan por nombre “Conciencia política” para describir a los personajes principales. Gladys y Leo son presentados como antiperonistas.

Censurada por la campaña de moralidad

En 1973 el gobierno peronista lanza una campaña de moralidad y señala que “antiperonismo” de la novela es inadmisible. La condena cae sobre el hecho de que Perón sea nombrado en la misma serie en la que se inscriben las diferentes “obscenidades” de los protagonistas. Estos aspectos le costaron a Puig la censura del libro.

La novela es secuestrada en enero de 1974 por ser considerada “pornográfica” y antiperonista. El diario La nación del 9 de enero de ese año decía: “Funcionarios de la División Moralidad de la Policía Federal efectúan varios procedimientos en librerías céntricas (...) secuestran libros y detienen por algunas horas a personal de esos comercios. Los policías se incautan de las obras Territorios, de Marcelo Pichón-Riviere; Sólo ángeles, de Enrique Medina; La boca de la ballena, de Héctor Lastra; y The Buenos Aires Affair de Manuel Puig (los tres primeros editados por Corregidor, el cuarto por Sudamericana). El comisario general Roberto Sala, jefe de la Superintendencia de Investigaciones Criminales, explica que se actuó al comprobarse que estaban en venta libros calificados como pornográficos, y que el punto inicial de los procedimientos fue una denuncia efectuada por la Liga de Madres de Familia de la Parroquia del Socorro”. Las señoras de la moral se vieron incomodadas.

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En diciembre de ese mismo año sus padres recibieron llamados amenazantes de parte de la Triple A ordenando que Manuel abandonara el país, hecho que ya había ocurrido meses antes. Él había decidido exiliarse a México.

Meses después salió una tercera edición del libro con grandes blancos de censura. Las partes que habían sido eliminadas eran aquellas que se referían al placer que sentía el hombre durante el acto sexual homosexual. Aunque los motivos de la censura no fueron solo morales, claramente, fue lo que más peso tuvo. La censura también fue política: otras partes eliminadas eran las críticas que hacía sobre el gobierno peronista. Eso no fue suficiente para que, aún siendo censurada, se dejara leer entrelíneas sus críticas y posicionamientos políticos sobre el autoritarismo en el que se vivía, como preludio de la dictadura genocida.

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En el exilio e influenciado por estas experiencias es que el autor escribe lo que fue su obra mas conocida, en la que un homosexual y un revolucionario mantienen un dialogo en una celda: El beso de la mujer araña. Él siempre lo dijo, lo que más le molestaba era el problema de la autoridad, y por eso se dedicó a poner sobre la mesa, de manera rupturista y popular, aquellas temáticas que hoy, a 30 años de muerte, siguen incomodando y siendo transgresoras.







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