CULTURA

Mantiene la Casa Azul Museo Frida Kahlo la esencia de la pintora mexicana

Lugar donde convivieron destacados artistas y políticos se mantiene hasta nuestros días

Miércoles 12 de julio | 22:59

El 13 de julio de 1954 fallece Frida Kahlo, a pocos días de haber cumplido 47 años en la llamada Casa Azul, el lugar se convirtió en museo cuatro años después de la muerte de la pintora y es uno de los más visitados en la Ciudad de México.

La Casa Azul Museo Frida Kahlo se ubica en la calle Londres esquina con Ignacio Allende en la delegación Coyoacán, al sur de la Ciudad de México, aquí alberga las cenizas de la artista además de objetos personales, como la cama donde estuvo postrada tras el accidente donde se fractura la columna vertebral.
En el lugar se encuentran el caballete que le obsequió Nelson Rockefeller, pinceles, libros, una colección de mariposas regaladas por el escultor japonés Isamu Noguchi y el retrato que le hiciera su amigo y amante el fotógrafo Nickolas Muray.
Frida le gustaba guardar elementos del arte popular mexicano, prueba de ello son los juguetes, vestidos tradicionales, exvotos y joyas. En este lugar convivieron con Kahlo personajes como; André Breton, Tina Modotti, Juan O´Gorman, Carlos Pellicer, José Clemente Orozco, Sergei Eisenstein, el Dr. Atl, Carmen Mondragón, Arcady Boytler, Rosa y Miguel Covarrubias, Aurora Reyes, Isabel Villaseñor, León Trotsky entre otros.

En la casa sesionó del 10 al 17 abril de 1937 la “Comisión de Investigación de los cargos hechos contra León Trotsky en los Juicios de Moscú” conocida como “Comisión Dewey” llamada así por su presidente el filósofo y pedagogo estadounidense John Dewey. Fue en esta época cuando se tapiaron las paredes y se pintaron los muros de azul, y se compró el predio donde ahora hay un jardín.

El poeta y museógrafo Carlos Pellicer por encargo de Diego Rivera realizó el montaje del museo, hasta ahora conserva el ambiente como si todavía habitara la casa Frida Kahlo. Sobre el lugar escribió el poeta mexicano, “Pintada de azul, por fuera y por dentro, parece alojar un poco de cielo.”

Dentro de la colección permanente se pueden ver las pinturas: Viva la Vida (1954), Frida y la cesárea (1931), Retrato de mi padre Wilhem Kahlo (1952), Naturaleza muerta (1942), entre otras. Además se la exposición Las apariencias engañan: los vestidos de Frida Kahlo una colección de atuendos que estuvieron ocultos hasta el año 2004.

Los precios de entrada al museo son altos, 80 pesos entre semana para visitantes nacionales, lo que representa casi un salario mínimo, para estudiantes con credencial la mitad todos los días. Esto deja fuera del alcance del bolsillo de trabajadores que quisieran hacer una visita para conocer la obra de la artista que admiró y se inspiró en la cultura mexicana para realizar sus obras.






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