Internacional

Movilizaciones y represión en el Rif

Mano de hierro y represión para acabar con las movilizaciones en Marruecos

El Régimen de Mohamed VI continúa con la escalada represiva y ha lanzado una nueva oleada de detenciones.

Lunes 5 de junio | 17:49

FOTO: EFE/ Mohamed Siali

Hasta el momento, ni las promesas falsas, ni el discurso oficial, ni todas las tácticas del régimen -como la llegada de un equipo de ministros a la zona, la utilización de las mezquitas para atacar a las movilizaciones y a los manifestantes-, le ha servido de nada en frenar el proceso de lucha.

Por eso ha pasado al siguiente plan. Este consiste, primero en amenazar a los manifestantes y señalarlos como separatistas y traidores. Y, en segundo lugar poner en marcha su maquinaria de represión.
 
Este jueves el régimen del Rey Mohamed VI ha ordenado la detención de decenas de militantes y atacar brutalmente a todas las manifestaciones que salieron en varias ciudades y pueblos en solidaridad con la lucha del pueblo Rifeño. El régimen monárquico teme la expansión de las luchas hacia al resto de las zonas en Marruecos. Al ya detenido Naser Zafzafi, se suman otros activistas como Lahbib el Hanudi y Naual Benaisa.
 
Pero ya han aparecido diferentes plataformas y coordinadoras contra la marginación en muchas partes del país: Agadir, Taounat, Tánger, Meknes, Marrakech, Tetuán, Kenitra. Por ello, no le queda al régimen otra cosa que endurecer sus fuerzas de represión para acabar con la lucha de los explotados y oprimidos del Rif.
 
Y, las protestas no paran de crecer. Alhucemas continúa siendo del centro, pero con varios tentáculos. Decía un activista “Pedimos, sobre todo, la liberación de los detenidos. No vamos a dejar de manifestarnos de forma pacífica ni un solo día hasta que los liberen…” El jueves por la mañana amanecieron casi todos los comercios cerrados en esta ciudad. El Movimiento convocó una huelga general de tres días, en pleno Ramadán.
 
Los rifeños, un pueblo en lucha
 
Durante aproximadamente siete meses las masas mantuvieron el pulso de lucha en varias ciudades y pueblos del Rif, durante todo este tiempo la política del régimen consistía en ignorar las protestas pensando que con el paso del tiempo esto iría disminuyendo. Sin embargo, la historia política de la zona del Rif, en concreto tiene una particularidad en su relación con el régimen Marroquí.
 
Fracasaron todos los intentos para tapar la memoria histórica. Vale recordar que el mismo Abd el-Krim al-Khattabi había puesto en pie de lucha a los rifeños contra los ejércitos colonialistas español y francés. Fue famosa la batalla de Annual en la cual destrozó una columna del ejército español. A partir de esta batalla, los rifeños pasaron a dominar un amplio territorio en el cual fundaron la República del Rif que duró hasta 1926, cuando fue derrotado por el ejército imperialista francés.
 
En plena lucha contra el colonialismo, Abd el-Krim al-Khattabi declaró la constitución de la república del Rif con sus instituciones y funcionamiento. El fantasma de esta página brillante en la historia de la lucha de los explotados del Rif, empujó a la monarquía a vengarse de la población justo después de la falsa independencia 1956.

Tres años después el ejército marroquí intervino de una manera sangrienta para acabar con las revueltas de los rifeños (1958-1959) que fue un levantamiento cuyo origen estaba en unas protestas contra las políticas del régimen.
 
La revuelta fue sofocada mediante el bombardeo aéreo de la región con napalm, fósforo blanco y bombas de fragmentación, llevado a cabo por un embrionario Ejército marroquí y dirigido por oficiales franceses. A la cabeza del ejército, y supervisando las operaciones, se encontraba el entonces príncipe heredero Mulay Hasan (futuro Hassan II), acompañado de Mohammed Ufqir. La represión dejó un saldo de varios miles de rifeños muertos.
 
Esta relación permanecerá durante todo el reinado del dictador el rey Hassan II, quien llegó considerar en un discurso televisado a los rifeños como “bastardos”. La continuidad del movimiento de luchas en el Rif también tiene sus raíces en el sentimiento colectivo histórico hacia el régimen y en las experiencias de luchas del año 2011, en las que se forjó una nueva generación de militantes, que hoy dirige y organiza las movilizaciones.
 
Mano de hierro y represión como respuesta del régimen
 
La burguesía depredadora cuyo brazo armado es el palacio, no puede tolerar movilizaciones populares que se alcen contra las políticas de empobrecimiento. Toda su vida política busca ampliar la austeridad y las condiciones de la sobreexplotación. El aumento de los precios del gasoil y el de los productos alimenticios, el cuestionamiento de la gratuidad de la enseñanza pública, la líneas directrices de la Ley de finanzas, su voluntad de romper el derecho de huelga y la congelación de los sueldos sólo son los aspectos más conocidos.
 
El “Palacio” no puede aceptar la extensión geográfica de las movilizaciones sociales que ponen en movimiento los “desposeídos”. No puede aceptar que el medio rural, que el poder pensaba controlar, se despierte. Tampoco la extensión de los terrenos de lucha que no son más que el revés de una violencia social generalizada.
 
Si hay una “novedad” en esta situación, es que todo se convierte en confrontación: la insalubridad de los hogares y la especulación inmobiliaria, el deterioro de los hospitales públicos, la ausencia de empleo, el aumento de los precios de las facturas de agua y electricidad, la marginalización de regiones enteras que no tienen derecho a nada, la bajada del poder adquisitivo, las jubilaciones robadas e impagadas, lo arbitrario generalizado, una enseñanza que excluye a los pobres, la debilidad salarial, los transportes públicos, las expropiaciones de terrenos y podemos alargar la lista.
 
El poder no puede aceptar que los habitantes de los barrios populares que constituyen el corazón del proletariado informal reivindiquen, no puede aceptar que Chlihat y Beni Bouayach entren de lleno en el Marruecos de la protesta. Porque satisfacer las reivindicaciones, responder a la urgencia social es antagónico a la lógica depredadora y la dictadura de beneficios del capitalismo dependiente.
 
Lo que no puede aceptar, y que vuelve loco a este poder, es que fuerzas nuevas, por momentos, resistan con determinación a pesar de la represión. Y cuyas reivindicaciones no pueden ser diluidas por arte de magia constitucional o alguna alquimia electoral.

La represión es en primer lugar eso: una violencia política orgánica de una clase dominante cuyos intereses materiales están ligados a un orden social siempre más desigual, y a una violencia social y depredadora de la acumulación capitalista. La represión es un elemento estructural de poder para mantener y reproducir el despotismo social y económico. Más fuerte aun cuando toma formas que se salen de los esquemas clásicos de protesta que son las manifestaciones y los sit-in y toman formas de ocupación de lugares, de vías férreas, de las carreteras, o cuando se bloquea el funcionamiento normal de la economía. 
 
Hay que apoyar la lucha del pueblo rifeño, que es la lucha de todos los trabajadores y del pueblo marroquí contra el Régimen podrido de la Monarquía. Esperamos que la lucha actual, sea un escalón más respecto del 20F marroquí y que sirva para que el proletariado marroquí se ponga en el centro de la escena desafiando a Mohamed VI y su Palacio. Es necesario que las organizaciones obreras convoquen una huelga general en apoyo al Rif y que sirva como puntapié inicial para acabar con éste régimen depredador y violento.






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