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Maniobras de Temer para asegurar el impeachment contra Dilma Rousseff

Este jueves 25 se inicia la sesión que juzgará el impeachment de Dilma Rousseff. Son necesarios dos tercios de los votos de los senadores para aprobar el impeachment, 54 votos como mínimo de 81.

Miércoles 24 de agosto | 12:08

El próximo jueves 25 de agosto el presidente del Supremo Tribunal Federal, Ricardo Lewandowsky, abrirá formalmente la sesión que juzgará el impeachment de Dilma Rousseff. Son necesarios dos tercios de los votos de los senadores para lograr aprobar el impeachment, 54 votos como mínimo de 81.

Michel Temer está convencido del triunfo, aunque apenas 48 senadores se hayan pronunciado por el impeachment y sea un número aún reducido frente a los necesarios. Recordemos que el pasado 9 de agosto fue aprobado el informe del senador Antonio Anastasia (PSDB-MG), con 59 votos favorables y 21 votos contrarios. En mayo cuando se votó el alejamiento temporario de Dilma en el Senado, fueron 55 votos a favor y 22 votos contrarios.

Las últimas votaciones marcaron una tendencia que permitió una estabilización relativa del gobierno golpista en términos políticos, unificando provisoriamente las fracciones burguesas en el ajuste contra los trabajadores. Incluso en términos superestructurales Temer pretende mantener la iniciativa política y para ello viene realizando reuniones con los senadores de la región nordestina. El Nordeste se transformó en una pieza clave para garantizar y consolidar el triunfo del impeachment. La preocupación central de Temer es que siendo un reducto electoral del PT algunos senadores en un año de elecciones estén preocupados por el costo político frente a sus bases.

Para asegurarse su respaldo viene realizando encuentros con los senadores nordestinos Edson Lobão (PMDB-MA), João Alberto Souza (PMDB-MA) y Roberto Rocha (PMDB-MA). Los dos últimos no declararon sus votos en esta etapa final del impeachment, pero se mostraron favorables al mencionado informe del senador Anastasia. Temer se reunión también con Ciro Nogueira (PP-PI) y Eduardo Amorim (PSC-SE), pues el recelo del Palacio del Planalto (Casa de Gobierno) es que estos senadores sufran la presión de sus bases electorales para cambiar su voto justamente en la fase final del proceso de impeachment. Por su parte, la estrategia de los senadores viene siendo no anticipar abiertamente su voto para disminuir los posibles costos, como es el caso de los citados Souza y Rocha. Temer pretende garantizar en estos encuentros el respaldo de esos sectores y evitar posibles cambios de última hora.

En términos económicos es una semana clave en relación a las exigencias de las clases dominantes, ya que el Senado tiene previsto votar tres proyectos que amplían el fin de los derechos de los trabajadores en nombre del ajuste fiscal. El Proyecto de Ley del Senado (PLS) 389/15, que prohíbe a los gobiernos dejar aumentos en gastos de personal una vez finalizado sus mandatos; o PLS 204/16, que permite a la administración pública vender al sector privado derechos sobre créditos de cualquier naturaleza; y la Propuesta de Enmienda a la Constitución (PEC) 31/16, que prorroga hasta 2023 la Desvinculación de las Recetas de la Unión (DRU) y crea mecanismos semejantes para los estados, el Distrito Federal y los municipios.

Desde Esquerda Diário denunciamos el impeachment como un instrumento antidemocrático utilizado por una institución antidemocrática como es el Senado. El impeachment es un instrumento autoritario y bonapartista de la Constitución brasilera, impuesto por los militares en la llamada “transición democrática” en el país. El Senado es también una institución antidemocrática, en términos históricos en la antigua Roma como espacio institucional de los propietarios de esclavos o como en la actualidad, donde ni siquiera se respeta el principio mínimo de “una persona un voto”, pues los senadores son representantes de los Estados y ni siquiera de los ciudadanos en términos burgueses, generando una distorsión en la representación: estados con mayor población y desarrollo de la clase trabajadora tienen la misma cantidad de senadores que otros con menor población. Por esto, en términos programáticos defendemos la fusión del Ejecutivo y del Legislativo en una Cámara Única que pongan fin a la presidencia y al Senado.

Para esto es necesario que la CUT y la CTB abandonen su política de parálisis y convoquen a asambleas de base para derrotar el golpe con una huelga general construida desde las bases, con los métodos de acción directa de la clase trabajadora. Por eso luchamos por el “Abajo Temer golpista” vinculado a una salida de fondo frente a la crisis social y política, con una Constituyente Libre y Soberana impuesta por la movilización. La defensa de esta Constituyente debe tener una perspectiva anticapitalista y transicional, basada en la lucha de clases; contra los despidos y las pérdidas salariales que aumentaron la explotación del trabajo en los últimos meses; el ataque a los derechos de propiedad de los capitalistas, que asegure el fin al pago de la fraudulenta deuda pública e imponga que todo juez o político de alto escalafón sea electo y revocable y ganen los mismo que una maestra; se estatice bajo control obrero a las empresas estratégicas y rompa relaciones con el imperialismo, realizando una radical reforma agraria que el PT ni siquiera inició en 13 años.




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