Política Chile

MOVIMIENTO DE MUJERES

Maite Orsini llama a "radicalizar" el movimiento de mujeres, pero ¿con qué perspectivas?

Ante la “Agenda de Género” que Piñera y Plá salieron a anunciar con bombos y platillos, Maite Orsini, Diputada del Frente Amplio, hace un llamado a “radicalizar” el actual movimiento de mujeres ¿Pero con qué perspectivas se debe radicalizar el movimiento?

Suely Arancibia

Estudiante de Pedagogía en Historia y Geografía, ex Pedagógico. Militante de Pan y Rosas.

Martes 29 de mayo

Es un hecho que la movilización feminista, que viene en ascenso, con paros, tomas, masivas asambleas y discusiones, se ha posicionado en el debate nacional. Lo que el Gobierno aprovechó para salir a pronunciarse, anunciando su “agenda de equidad de género”, mostrándose a favor de la movilización.

Sin embargo, está claro que estas medidas en realidad son la asimilación por parte de la derecha de las demandas del movimiento de mujeres, con reformas que lejos de ser cualquier “avance”, en realidad son medidas que fortalecen al propio régimen de los empresarios, manteniendo en lo estructural los modos de explotación y opresión hacia las y los trabajadores. Ejemplo de ello el alza de los planes de ISAPRE de los cotizantes hombres, o incluso el proyecto de Sala Cuna universal, que en realidad sería a costa de quitar el 1% de lo que se destina del sueldo al seguro de cesantía, y que encima, sería administrado por un ente privado. Más ganancias con nuestros derechos.

No debemos olvidar que el Gobierno de los empresarios, al igual que la Iglesia, con su conservadurismo reaccionario, sostienen a este sistema de conjunto, que también se basa en la preservación y reproducción de la violencia de género.

Esto lo hacen diariamente a través de la explotación y precarización laboral, especialmente de las mujeres subcontratadas. Con las brechas salariales entre hombres y mujeres de aproximadamente un 30%, para presionar a la baja general de los sueldos. Con pensiones miserables que ni siquiera alcanzan a cubrir las necesidades básicas, como también oponiéndose férreamente al aborto libre, legal, seguro y gratuito.

Mientras Beatriz Sánchez destaca la labor de la ministra Isabel Plá porque "inmediatamente sintonizó con lo que estaba pasando en la calle", Maite Orsini, Diputada por el mismo Frente Amplio, ante el anuncio del gobierno salió a decir que valora la agenda impulsada, pero criticó que no se refiriera a la educación no sexista, señalando que “no tiene ningún sentido que no exista la educación no sexista cuando es la principal bandera de las movilizaciones hoy. El Gobierno intenta detener lo que pasa hoy, pero sin ir al origen. No ataca el problema de raíz". Ante esto, realizó un llamado a radicalizar el movimiento feminista y a “parar Chile”, llamando a todas las mujeres a movilizarse.

Si bien es cierto que el Gobierno no se refiere a educación no sexista, que es una de las demandas que impulsa el movimiento de mujeres, no basta con cuestionarlo solamente. Queda demostrado que atacar la violencia de género de raíz, para el Frente Amplio, es sinónimo de implementar algunas reformas de educación no sexista.

Sin embargo, dentro del sistema capitalista actual, la batalla por una educación realmente no sexista, es en realidad una batalla contra las condiciones materiales que sustentan la opresión y la explotación. Podemos obtener algunas conquistas que apunten hacia allá, como la integración de mallas curriculares con perspectiva de género, o con Planes de Financiamiento Integrales a las instituciones públicas que aseguren la educación gratuita, para que los miles que se quedan fuera de la universidad, de quienes el 70% somos mujeres, sí podamos contar con este derecho asegurado.

Pero de fondo debemos avanzar a cuestionar las condiciones estructurales que sustentan la explotación de miles de trabajadores y trabajadoras por unos pocos que se llenan sus bolsillos, para así atacar la violencia estructural que ejerce el capitalismo sobre las mujeres trabajadoras a través de, por ejemplo, la precarización laboral y el trabajo doméstico.

El Frente Amplio hace un llamado a que “todas las mujeres se movilicen”, pero ¿Bastamos solo las mujeres? El movimiento de mujeres debe avanzar de la mano de los oprimidos y explotados en este sistema, con el conjunto de estudiantes, trabajadores, funcionarios y profesores, quienes al igual que nosotras viven estas miserias cotidianamente.

La lucha de "sexo contra sexo" o "mujer contra hombre", no solo nos lleva a la división de quienes somos víctimas del capitalismo, de mujeres trabajadoras y hombres trabajadores que se encuentran atados a las mismas cadenas de explotación y opresión. Sino que además, nos lleva a confiar en supuestas "aliadas mujeres" que como Karla Rubilar o Isabel Plá, en realidad están en contra de demandas como el aborto libre, legal, seguro y gratuito, y sostienen trabajos miserables para otras mujeres y también hombres. Porque el machismo no es algo innato al sexo masculino, sino que es producto de este sistema aberrante, contra el que tenemos que pelear estudiantes y trabajadores/as, para forjar una nueva sociedad, y sin ninguna confianza en las autoridades, la derecha ni los empresarios.

Un programa que cuestione el machismo estructural: aquella es la radicalización que debemos desarrollar

La violencia estructural que se ejerce sobre las mujeres trabajadoras, no se acabará con un paquete de más o menos reformas como pretende el Frente Amplio, e incluso la ex Nueva Mayoría y el Partido Comunista. Por ello, la radicalización no pasará solamente por levantar más marchas y tomas, si estas siguen levantando demandas mínimas, como los protocolos para enfrentar el abuso y el acoso, y menos aún sin delimitar claramente a nuestros enemigos y enemigas, que son la derecha, los empresarios, la Iglesia y el Estado a su servicio.

Las demandas por las cuales apostemos deben ir en una perspectiva mayor. Si bien lucharemos por arrancar cada derecho democrático, por mínimo que sea, al mismo tiempo debemos cuestionar y pelear contra las bases de este, que mantiene el machismo y el patriarcado, la opresión y la explotación, a través de sus empleos, su moral conservadora y que nos entrega como única respuesta sus leyes punitivas que no resuelven nada de fondo.






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