EN CAMPAÑA

Mafias y corruptos: contradictorios caballitos de batalla de Cambiemos

El discurso oficial rumbo a octubre recurre a los tips que utilizó previo a las PASO.

Juana Galarraga

@Juana_Galarraga

Viernes 29 de septiembre | Edición del día

Hace unos meses, en este mismo diario se decía que “el que quiera enojarse con los malos de la película durante esta campaña electoral, puede pensar en las mafias y darle la forma que prefiera, la de un policía corrupto, un juez cómplice o de la Jorge Castillo y acusarla del mal que le parezca mejor”.

Precisamente, el combate a “las mafias”, fue uno de los ejes elegidos por Cambiemos para explotar en el marco de la primera etapa de la campaña electoral antes de las PASO. “Mafia” aparecía en el discurso oficialista como un concepto que podía ser asociado a diferentes “males que asolan al país” y particularmente, a la provincia de Buenos Aires.

El discurso de la lucha contra las mafias, sumado a la anticorrupción y el empuje a la obra pública, le permitieron a Cambiemos obtener resultados electorales mejores de lo que el mismo Gobierno imaginaba. En este tramo camino a octubre, el oficialismo apuesta fuerte a los mismos tips y recursos de campaña que aplicó de cara al 13 de agosto.

Corrupción K y circo

Antes de las PASO Cambiemos se jugó con el circo montado alrededor de Julio de Vido y el intento de desaforarlo en el Congreso, aunque la medida no hubiera implicado nada en términos judiciales. De haberse aprobado el desafuero, el actual diputado nacional por el Frente para la Victoria hubiera podido salir del recinto e irse para su casa. En aquella oportunidad, el Frente de Izquierda denunció el circo desplegado solo con fines electorales.

Ahora, De Vido sigue dando tela para cortar y aun sirve como punto fuerte para señalar la corrupción “del pasado”. Las causas contra De Vido y los casos de corrupción K, son la herencia de la que el Gobierno reniega ante los medios, pero que aprovecha al máximo para construir sus relatos. En los últimos días la atención mediática volvió a concentrarse sobre la figura del ex ministro de Planificación del kirchnerismo, dado que comenzó el juicio por la Masacre de Once.

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Por otro lado, en estos días también se reactivaron las causas contra el ex vicepresidente y ministro de Economía de las gestiones kirchneristas, Amado Boudou. Otra carta valiosa que dejó el gobierno anterior como legado y a la que Cambiemos intenta sacar el jugo. Ayer, el Tribunal Oral Federal 4 rechazó un planteo de la defensa de José María Núñez Carmona, amigo de Boudou y confirmó para el martes próximo el inicio del juicio oral por supuesta corrupción en el salvataje de la ex Ciccone Calcográfica.

Ayer también, el juez federal Daniel Rafecas mandó a juicio oral y público por "enriquecimiento ilícito de funcionario público" al ex secretario kirchnerista de Obras Públicas José López. También la esposa de López y una monja del monasterio de General Rodríguez, donde el ex funcionario protagonizó el hecho que hizo “lagrimear” a Cristina recientemente, en la entrevista que concedió al sitio Infobae: el revoleo de los bolsos llenos de dólares.

¿Solo algunos?

Junto a la avanzada judicial contra los ex funcionarios kirchneristas, el oficialismo desplegó esta semana otro gran montaje con la detención del referente de la UOCRA platense, Juan Pablo “Pata” Medina.

Medina se entregó a la Policía Bonaerense el martes por la noche, después de haberse atrincherado en la sede del sindicato durante horas, para intentar resistir la detención. Las causas por las que se lo acusa son extorsión y lavado de dinero, entre otras. Además fueron detenidas ocho personas más, entre ellas sus presuntos testaferros, su esposa María Fabiola García y uno de sus hijos, Agustín Facundo Medina.

El candidato a senador bonaerense de Cambiemos, Esteban Bullrich, aseguró ayer que "se terminaron los comportamientos mafiosos sin consecuencias", en alusión a la detención de Medina. Por su parte, la gobernadora María Eugenia Vidal habló del tema el miércoles, en un acto en la el Instituto de Formación Policial Juan Vucetich. Allí, en el marco de la entrega de equipamiento nuevo para el Grupo Halcón alimentó el relato oficial y aseguró que “no hay más lugar para la extorsión, para el apriete y para las mafias en la Provincia de Buenos Aires ni en la Argentina”.

Además de reivindicar la detención del líder de la UOCRA, la gobernadora y el ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, aprovecharon para remarcar su supuesta lucha contra las mafias al interior de la fuerza policial. “Aquel policía que participe de un delito no será parte de nuestra fuerza”, subrayó Vidal.

Luego de la detención de Medina se realizaron más de 30 allanamientos, en los que se incautó una verdadera fortuna en bienes: un avión, más de cien vehículos que incluyen un camión y autos de alta gama, un yate, un helicóptero, además de tres máquinas para contar dinero. De las cuentas de Medina también se incautaron 7 millones de pesos y trescientos mil dólares.

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La operación parece calcada de los procedimientos espectaculares en los que, antes de las PASO, efectivos policiales detuvieron a Jorge Castillo, el Rey de La Salada, quien resistió su detención a los tiros. El hombre vivía en una verdadera mansión y contaba también con una fortuna en bienes. En este caso, el blanco elegido fue un dirigente sindical.

El Gobierno se monta sobre aspectos reales: los burócratas sindicales atornillados en los sillones de los gremios, que utilizan sus cargos para beneficio propio y sostener sus privilegios de casta a costa de traicionar las luchas de los trabajadores.

El Gobierno utiliza este aspecto, la dirigencia sindical con las manos sucias y deslegitimada, para montar parte de su circo y fortalecer su relato. También encuentra por esta vía, una forma menos costosa de atacar la estructura sindical y demonizar los espacios de organización de la clase obrera.

Lados B

Cada uno de los aspectos que utiliza Cambiemos para construir el relato oficial, tiene un lado B cuya difusión no conviene a sus fines. El caso del combate a la “mafia sindical” es quizás por estos momentos el ejemplo más claro.

Mientras por un lado la Justicia procede a la detención de un dirigente sindical muy cuestionado, por el otro, el ministro de Transporte de la Nación, Guillermo Dietrich, se reunió con el secretario general de la UOCRA, Gerardo Martínez, sindicalista igualmente enriquecido y cuestionado. ¿Es que acaso no califica un ex buchón de la dictadura como “mafioso” en el glosario cambiemista? Martínez, formaba parte del Batallón de Inteligencia 601, como Personal Civil de Inteligencia (PCI). La información que brindó el Ejército indica que prestó servicios a esa dependencia militar entre el 1 de marzo de 1982 y el 31 de diciembre de 1983.

En el encuentro, el ministro dio detalles sobre el avance en la obra pública a Martínez y al presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Gustavo Weiss. Probablemente Dietrich piense igual que el presidente Macri, quien aseguró ayer que solo "una minoría" del sindicalismo tiene "comportamientos mafiosos". Seguramente los líderes de la CGT que frecuentemente se reúnen con el ministerio de Trabajo, para ratificar a cada paso la tregua sellada desde hace tiempo, no califican como “mafia”. Para Cambiemos, hay burócratas y burócratas.

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Por otro lado, el combate a las mafias al interior de las fuerzas represivas, es desmentido por la realidad misma a cada momento. Los casos de corrupción protagonizados por la Policía no cesan. Además, el actual jefe de la Policía Bonaerense, Fabián Perroni, estuvo detenido e imputado por torturas y apremios ilegales ocurridos en la Comisaría Novena de La Plata en el año 1992. En aquella comisaría prestaba servicios Perroni, cuando desapareció el joven estudiante de periodismo, Miguel Bru, en 1993.

Pero como demostró el fuerte operativo de encubrimiento al accionar de Gendarmería, por parte del Gobierno y el Ministerio de Seguridad, en la desaparición de Santiago Maldonado, las desapariciones forzadas de personas no constituyen un “accionar mafioso” que a Cambiemos le preocupe erradicar de sus fuerzas represivas.

Junto al discurso que enfatiza en la lucha contra las mafias, los funcionarios de Cambiemos se deshacen en elogios al accionar de la Justicia. La gobernadora aseguró el miércoles que ahora hay “una Justicia que avanza, que después de mucho tiempo empezó a hacerlo de verdad”. El mismo Macri hizo alusión al proceder de la Justicia y afirmó que "la noticia de estas horas fue un comportamiento mafioso denunciado, en el que finalmente la Justicia actúa, todos respaldamos a la Justicia”.

Más le vale a Cambiemos respaldar a la Justicia. No vaya a ser cosa que a algún funcionario judicial se le ocurra activar otras causas como Panama Papers, la denuncia contra Gustavo Arribas, la causa del Correo Argentino y otras más. No vaya a ser cosa que la Justicia identifique algún procedimiento corrupto o mafioso en algunas operaciones ligadas a la obra pública, otro caballito de batalla de Cambiemos. Recientemente, el Gobierno licitó la construcción de centrales eléctricas en la provincia de Mendoza y Santa Fe. El amigo y “hermano de la vida” de Mauricio Macri, Nicolás Caputo, fue el gran ganador para ejecutar estas obras y participará de un negocio que ronda los 500 millones de dólares.

Para Cambiemos también, hay corrupción y corrupción.






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