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Maduro recibe un alivio en la OEA, pero se le complica la Constituyente

El gobierno de Maduro vio como un alivio la falta de consenso en la reunión de la OEA y la suspensión de la misma, pero en el plano interno la oposición llamó a no participar de la Constituyente.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Jueves 1ro de junio | Edición del día

La Organización de Estados Americanos (OEA) suspendió este miércoles por consenso la reunión de consulta de cancilleres sobre Venezuela ante la falta de acuerdo sobre las dos propuestas de declaración presentadas. Esta decisión se tomó después de un receso de una hora y media en la sesión plenaria para tratar de llegar a algún tipo de acuerdo.

La reunión terminó sin acuerdo a pesar de lo que esperaba la oposición venezolana y del alarde que había hecho la derecha continental durante el último mes, invocando el aislamiento internacional del país para votar una dura condena contra Venezuela, sanciones y una política abiertamente injerencista. Se trata de un revés importante para la derecha que viene apostando a la intervención de los organismos internacionales en el plano externo y haciendo llamados a las Fuerzas Armadas periódicamente en el plano interno.

El hecho de que no se haya llegado a ningún tipo de consenso seguramente sea considerado por el chavismo como un triunfo de su política, pero esto no sería más que una ilusión, Lejos de representar un apoyo a Maduro, los dos textos centrales presentados implicaban cuestionamientos duros a Venezuela.

Pero es de considerar que, muy probablemente, el hecho de que no surgiera una resolución de consenso o de condena a Venezuela es que, frente a una situación donde no se avizora una salida en lo inmediato donde uno de los sectores puedan imponerse al otro, donde existe una especie de empate “catastrófico”, se vuelve a plantear la política de diálogo buscándose nuevamente una salida negociada. Más aún donde no se ve en el continente que las derechas que han llegado al poder terminan de asentarse.

Una derecha regional no asentada

La suspensión de la reunión de la OEA no puede leerse por fuera de lo que viene aconteciendo en las últimas semanas en el cono sur, sobre todo por la abrupta crisis de Brasil, donde el gobierno de Michel Temer se tambalea en una de las más grandes crisis del país, lo que pudo haber incidido en que el organismo americano no surgiera una condena que ya daban por sentada. Por otro lado la renuncia como canciller de Susana Malcorra en Argentina, incidía en los humores políticos de los distintos países, sobre todo en aquellos que se consideraba que podrían quebrar su voto, los integrantes del Caricom. El hecho de que Estados Unidos enviara al subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, Thomas Shannon, quien ha mantenido un contacto fluido con el gobierno de Maduro como interlocutor de Estados Unidos, fue muy llamativo. Lo hace también en el marco de la crisis interna que atraviesa Trump tras el despido del director del FBI y los escándalos del llamado “Rusiagate”. Estos factores muestran la relativa debilidad de la derecha regional que tras la debacle de los gobiernos posneoliberales no pudieron aún consolidarse como una derecha asentada políticamente, y atraviesan crisis políticas y estancamiento económico.

Este es el verdadero motivo detrás del impasse abierto en la OEA y de ninguna manera algún tipo de triunfo de la “diplomacia” venezolana. Más bien, si no fuera por la convulsionada situación política en el cono sur –léase Brasil- donde los gobiernos derechistas recién llegados comienzan a ser cuestionados, no siendo regímenes aún asentados, Maduro hoy hubiese sufrido un fuerte revés político.

A la reunión de la OEA los cancilleres llegaron divididos y con tres proyectos de declaración sobre la mesa, que ya de entrada parecían difíciles de consensuar para lograr aprobar un texto común, lo que requería el apoyo de dos tercios de los Estados acreditados. El hecho mismo de que una reunión tan largamente preparada y semanas de cabildeos políticos ya llegara dividida, era toda una lectura anticipada de la dificultad para que se alcanzasen los dos tercios requeridos para que se llegara a algún tipo de acuerdo. Esto es también lo que explica que de último momento se hiciera presente Venezuela en la reunión de cancilleres luego de haber declarado que abandonaba el organismo.

Por esa razón Venezuela, de acuerdo a la canciller Delcy Rodríguez, informó este mismo jueves que participará en la Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) que se realizará en Cancún (México), y celebró la falta de consenso que se impuso en el organismo al tratar la crisis del país. Esto, a pesar de que Venezuela iniciara el mes pasado los trámites para retirarse de la OEA, lo que no puede dejar de considerarse como una ambigüedad con su supuesto tono tajante que abandonaba el organismo definitivamente.

Las distintas posiciones en la reunión de este jueves de la OEA

En la reunión de este jueves, la propuesta de declaración liderada por EE.UU., México, Perú, Canadá y Panamá condenaba la Asamblea Constituyente invocada por Maduro y era muy crítica con el gobierno, mientras que la presentada por los países de la Comunidad del Caribe (Caricom) no recogía la mayoría de esas demandas.

El texto del grupo impulsor del encuentro -encabezado por países como México, EE.UU., Perú y Canadá- pedía a Maduro "el cese" de la Asamblea Constituyente "en la forma en que está concebida actualmente", la liberación de los "presos políticos" y un calendario electoral con observación internacional. Además, llamaba a la suspensión de "todo enjuiciamiento de civiles por tribunales militares", a iniciar un nuevo proceso de diálogo entre Gobierno y oposición y "al cese inmediato de los actos de violencia" que provengan "de cualquiera de las partes".

También exhortaba al Gobierno venezolano a que "busque asistencia humanitaria internacional" y le ofrecía crear "un grupo de apoyo" para proveer esa ayuda junto con los organismos especializados. Asimismo, planteaba "establecer un grupo u otro mecanismo de facilitación para apoyar un nuevo proceso de diálogo" y "promover la implementación oportuna de los compromisos que asuman las partes".

Por otro lado, los 14 países de la Comunidad del Caribe (Caricom) presentaron un proyecto que no incluía la mayoría de las demandas del texto del grupo de Perú y México. En lo que sí coincidían los dos proyectos es en pedir el cese de la violencia a todas las partes, un nuevo proceso de diálogo, la creación de un grupo que lo acompañe y en la invitación a Venezuela a reconsiderar su decisión de dejar la OEA.

Ninguna de estas propuestas era de consenso, lo que evidenció que era imposible redactar hoy un texto que recabara los 23 votos necesarios, es decir, los dos tercios de los 34 Estados representados.

Ahora los embajadores en la OEA deberán acordar una fecha para otra reunión de consulta de cancilleres sobre el mismo tema a celebrarse antes de la Asamblea General de la organización, que tendrá lugar entre el 19 y el 21 de junio en Cancún (México). Por la proximidad de esta fecha, y tomando en cuenta que la convocatoria de reunión de cancilleres no es muy usual, es muy probable que el tema de Venezuela pase a ser discutido en la Asamblea General.

Una Constituyente que ya anticipa su fracaso

Si bien el cuestionamiento a la Constituyente fracasó en la reunión de la OEA, en el plano interno la oposición aglutinada en la llamada Mesa de Unidad Democrática (MUD) emitió este miércoles un comunicado oficial declarando que no participaba de la misma, justo en el mismo día en que daba comienzo la prepostulación de los candidatos a constituyentistas, que tendrían que hacerlo en apenas dos días.

Además indicó que “quien participe en la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente será parte del fraude que el gobierno lleva a cabo”. "Todos los miembros de la Unidad Democrática firman este documento y se lo dirigen al país para rechazar juntos el fraude constitucional al que en este momento le abre las puertas también el Poder Electoral", declaró el diputado Carlos Berrizbeitia en rueda de prensa al hablar como vocero de la MUD.

Maduro había pedido el miércoles por lo noche a los aspirantes a convertirse en constituyentistas a postular entre este jueves y el viernes sus candidaturas para conformar la Constituyente que propuso hace un mes, en un mecanismo que ya se ha hecho conocido como “express” por lo acelerado de la inscripción y el corto tiempo para presentar todos los recaudos, cuando para otros procesos menos complejos se demoraban meses, incluyendo los tiempos de campaña. En función de esto, dirigentes del chavismo presentaron su postulación a la Asamblea Constituyente después de que se abrieran entre este miércoles y jueves las candidaturas para elegir a sus 545 integrantes.

Pero en estas condiciones, ya se hace evidente que la Constituyente de Maduro será prácticamente de composición del propio chavismo, y es más que seguro que al darse el proceso electoral para la elección de los constituyentes la participación será bajísima. En estas condiciones, se trata de una Constituyente condenada al fracaso en sí misma, lo que puede transformarse en una fuerte autoderrota del gobierno. Para poder seguir sosteniendo tal política, es más que claro que Maduro no podrá hacerlo sin el sustento de las Fuerzas Armadas, lo que sólo augura un mayor bonapartismo.






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