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Maduro cae a 19,5% en aprobación pero aún arriba de Temer de Brasil y Santos de Colombia

La aprobación a la gestión del presidente Maduro, cayó en octubre a 19,5%, su peor nivel desde que asumió a principios del 2013, según la encuesta Datanálisis.

Viernes 18 de noviembre | 09:01

Maduro enfrenta un difícil panorama con recesión económica, escasez de productos básicos y la inflación más alta del mundo, en que el pueblo trabajador y pobre ha venido sufriendo el peor fardo de la crisis.

En este marco es que el gobierno de Maduro ha perdido apoyo popular por sus medidas económicas de ajuste que ha venido aplicando en medio de la aguda crisis económica y social, donde la popularidad de Maduro ha bajado mucho.

Un año atrás, en octubre del 2015, la aprobación de Maduro había tocado mínimos de 21,1 por ciento. Sin embargo, a partir de allí repuntó hasta 33,1 por ciento en febrero, para volver a caer desde marzo.

Según el sondeo, un 78,5 por ciento de los encuestados desaprueba la gestión del presidente. La baja aprobación de Maduro, sin embargo, no es inusual en América Latina, donde Juan Manuel Santos en Colombia o Michel Temer en Brasil tienen índices aún menores.

Pero los porcentajes de Maduro pueden estar arriba de estos presidentes latinoamericanos, pero la comparación se hace con respecto a los altos niveles a los que acostumbró tener Chávez cuando era presidente, que durante sus 14 años de gobierno, puso la vara de popularidad muy alta en el país.

Desde que asumió como presidente tres años atrás, la popularidad de Maduro ha perdido terreno a medida que la crisis económica empeora con el desplome de los precios del crudo, fuente del grueso de los ingresos en divisas del país, y las fuertes medidas económicas que ha venido aplicando.

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Desde el comienzo de año el gobierno empezó con todo un lanzamiento de políticas económicas en lo que llamó Agenda Económica Bolivariana. Se hablaba de 15 motores que se articularían para superar el rentismo petrolero justo en medio de la mayor crisis económica que azota al país.

Pero en realidad se tratado de una política llena de discursos como una especie de cortina de humo cuando en verdad se empezaban a aplicar una serie de medidas económicas entre las que sobresalen una fuerte devaluación económica, mayor apertura económica al capital transnacional en las distintas áreas, mayores facilidades a sectores empresariales sobre todo exportadores. Se avanzó en un mayor endeudamiento, pago religioso de la deuda externa a los acreedores internacionales, subsidios a empresarios para la producción local, acompañado de liberación de precios, la fuertísima depreciación del salario mediante la inflación y mano de obra barata, la no discusión de los convenios colectivos, entre muchas otras.

Mientras a los capitales transnacionales se le dan “incentivos”, “subsidios” y otra cantidad de beneficios, la política salarial del gobierno ha sido la más devastadora por los ingresos de los asalariados y del pueblo pobre, recurriendo a lo que se ha dado en llamar la "bonificación" del salario donde un gran peso del ingreso se da por la vía del bono alimentación dejando el salario básico por el piso.

Pero la tijera entre el salario y los precios de los productos a adquirir se ido abriendo de una manera vertiginosa, lo que significa una profunda caída del salario real. Si esto se aplica vía la espiral inflacionaria, el gobierno se encarga del estancamiento salarial paralizado la discusión de los contratos colectivos en todas las empresas, tanto públicas como privadas que siguen el ejemplo. Los pequeños aumentos en el salario mínimo del gobierno, en verdad no sirven ni como amortiguadores en la caída de los ingresos de las familias trabajadoras.

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