Política Venezuela

EL “ANTIIMPERIALISMO” DEL CHAVISMO

Maduro busca apoyo de multinacionales como Chevron frente a sanciones de Trump

Para hacerle “frente” a las sanciones de Trump, Maduro recurre a las multinacionales estadounidenses ofreciéndole más concesiones. Como vemos, el “antiimperialismo” de Maduro se traduce en más entrega de nuestras riquezas.

Milton D'León

Caracas @MiltonDLeon

Miércoles 6 de septiembre | Edición del día

El propio gobierno de Maduro fue el que reveló que se había reunido este martes con los directivos de la petrolera estadounidense Chevron, supuestamente para evaluar “alternativas” para mantener su relación comercial, tras las sanciones financieras del gobierno de Donald Trump.

Maduro ya había anunciado que se reuniría con las empresas estadounidenses luego de las sanciones de Estados Unidos, y no es casualidad que hay empezado con Chevron, verdaderos operadores en el mundo de la diplomacia del petróleo en función de sus intereses.

La reunión que realizara Maduro fue definida como un “encuentro de trabajo” con el máximo representante de la empresa petrolera Chevron para América y África, Clay Neff, y con Alí Moshiri asesor del CEO de la organización petrolera estadounidense (quien hasta el 2014 era su presidente), esto “con el fin de fortalecer la relación entre Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y la empresa estadounidense” de acuerdo a un comunicado oficial.

De acuerdo a dicho despacho de prensa, “El Presidente Maduro comunicó a los ejecutivos de Chevron la disposición del Gobierno Bolivariano de mantener los lazos comerciales con la petrolera norteamericana y dar continuidad a las inversiones extranjeras en el país…”. Además de Maduro, en la reunión de “alto nivel” también participaron el Vicepresidente Ejecutivo, Tareck El Aissami; el ministro para Petróleo, Eulogio Del Pino; el vicepresidente del Consejo de Ministros para la Planificación y ministro para la Planificación, Ricardo Menéndez y el presidente de Petróleos de Venezuela, S.A (Pdvsa), Nelson Martínez.

En dicha reunión habrían explorado “mecanismos ante el bloqueo” estadounidense contra las operaciones financieras que la multinacional y la petrolera estatal Pdvsa tienen en Venezuela, según el comunicado. Si bien sobre estos “mecanismos” el gobierno no ofreció detalles, no es de dudar, conociendo el historial de la petrolera estadounidense, que Maduro podría estar ofreciendo mejores negocios a Chevron e interceder ante el gobierno de Estados Unidos.

Recordemos que el gobierno ha venido dando un fuerte giro en materia petrolera y se orienta a entregar más al capital transnacional el petróleo y los recursos mineros (como en el Arco Minero del Orinoco y la Faja Petrolífera). Por ejemplo, Eulogio del Pino, a mediados del 2016, declaraba “En la Faja del Orinoco, tenemos firmados acuerdos con 20 empresas mixtas con una modalidad que rige esta nueva estrategia que estamos llevando adelante porque son compañías en la cual la parte privada tiene 80% y PDVSA 20%. ¿Qué significa ese 20%? Primero, permite una lista prioritaria de pagos; y segundo, le da seguridad desde el punto de vista de impuestos y permisología”. “Nuestra participación accionaria es para dar confianza”, enfatizaba en ese entonces.

Revistas especializadas en materia petrolera, como Petroguía, interpretaban en su momento que “esta propuesta se refiere sólo a empresas de servicios contratadas por PDVSA o sus socios, sin que ello implique que este esquema sea adoptado por las empresas mixtas”. Se alertaba que no estaría descartado que se busque elevar la participación del sector privado o extranjero “dentro de lo que permite la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Constitución, a menos que haya reformas”. Pero ahora, el gobierno de Maduro cuenta con su Asamblea Nacional Constituyente, que se define plenipotenciaria y se arroga de supraconstitucional, pudiendo modificar cualquier ley ipso facto, si lo considera necesario, allanándole de esta manera el camino para cualquier tipo de acuerdos con transnacionales, en este caso la Chevron.

No en vano, la Constituyente chavista el viernes 18 de agosto le quitó funciones a la Asamblea Nacional, votando por unanimidad "asumir las competencias para legislar sobre las materias dirigidas directamente a garantizar la preservación de la paz, la seguridad, la soberanía, el sistema socioeconómico y financiero, los fines del Estado y la preeminencia de los derechos de los venezolanos". Una decisión que tiene que ver también porque desde la Asamblea Nacional, la oposición le había buscado bloquear los negocios en materia petrolera con Rusia.

Chevron ha tenido una buena relación con el gobierno de Maduro y el del fallecido Hugo Chávez, siendo Chevron una de las más poderosas corporaciones del mundo con ingresos operativos anuales por encima de los $112 mil millones, la segunda petrolera de EE.UU. y la quinta del mundo. La presencia de Alí Moshiri en la reunión de este martes no es casual.

La multinacional Chevron está asociada con Pdvsa en la empresa mixta Petroboscán y Petroindependiente S.A, que operan en el Lago de Maracaibo (noroeste), que producen petróleo pesado y liviano; también forma parte de PetroPiar en actividades en la Faja Petrolífera del Orinoco, la cual produce petróleo extrapesado y lo mejora para convertirlo en crudo sintético. Además tienen una licencia de gas natural en los Bloques 2 y 3 de la Plataforma Deltana, costa afuera de Venezuela, pero en una modalidad donde la transnacional tiene acción mayoritaria con respecto a PDVSA.

Es que mientras algunas petroleras como Exxon se fueron del país cuando hubo el cambio a las empresas mixtas durante el gobierno de Chávez, Chevron permaneció por sus suculentas ganancias pues dejaba de ser un prestador de servicios a ser dueña de activos petroleros, además de grandes concesiones en la explotación del gas en la región de la Plataforma Deltana. Pero primaba también las buenas relaciones que siempre mantuvo Chevron con el gobierno de Chávez y que ha continuado con Maduro, actuando muchas veces como “intermediario” ante Whashington.

Como relata una investigación realizada por el grupo Libertario (Chevron: La conexión bolivariana) en la que se señala que: “Hasta enero del 2014 la presidencia de Chevron para América Latina la desempeñó Alí Moshiri, bajo cuyo desempeño era considerado como el verdadero representante de los intereses de Estados Unidos, debido a las cordiales y pragmáticas relaciones que siempre mantuvo con el gobierno venezolano. Tanto fue así que el propio presidente Chávez le pedía públicamente a Moshiri su intermediación para el mejoramiento de las relaciones con el gobierno de Washington, como sucedió el 10 de febrero de 2010 cuando una nota de prensa del propio gobierno venezolano citaba las palabras del por entonces primer mandatario. Citamos: ‘Ojalá que ustedes nos ayuden a mejorar la situación y las relaciones con el Gobierno de Estados Unidos’, dijo el presidente Chávez al momento de saludar a Alí Moshiri, representante de la empresa estadounidense Chevron para América Latina y África (...)’”.

El pasado 25 de agosto, Trump prohibió por decreto negociar nueva deuda emitida por el gobierno de Maduro y Pdvsa en las primeras sanciones directas al país. Antes, el Tesoro estadounidense impuso sanciones a Maduro y varios funcionarios de alto escalón, acusados de “quebrar el orden democrático” y violar derechos humanos durante las marchas convocadas por la MUD y que dejaron 125 muertos entre abril y julio. Esas medidas implican la congelación de bienes que los afectados puedan tener en Estados Unidos y la prohibición a los estadounidenses de realizar negocios con ellos. Hay que rechazar categóricamente estas sanciones y agresiones imperialistas, lo que no significa con ello avalar al gobierno de Maduro.

Seguramente Maduro busca que la Chevron le ayude a “mejorar” las relaciones con Estados Unidos, pero la petrolera para sus movimientos y su diplomacia cobra caro: más concesiones para sus negocios. Así vemos que el gobierno recurre a una mayor apertura a las trasnacionales, para la succión cada vez más de nuestras riquezas, como lo hace en el sector minero y ahora avanza en el área petrolera, ofreciéndole grandes concesiones, todo con el discurso de “hacerle frente a las sanciones de Trump”. Y el gobierno de Maduro tiene el descaro de hablar de “soberanía nacional” con estas políticas, y pagar religiosamente la deuda externa cuando el pueblo trabajador paga la agobiante crisis. Como vemos, las declaraciones antiimperialistas del chavismo no pasan de simples y huecas declaraciones.








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