Internacional

ESTADO ESPAÑOL

Madrid: la lucha de los trabajadores de Coca-Cola en un momento decisivo

Los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola marcharon nuevamente este lunes por las calles de Madrid. Hace 15 meses iniciaron una heroica lucha contra esta patronal imperialista, que pretende el cierre de la planta de Fuenlabrada y otras tres fábricas en el Estado español. Tras haber ganado tres sentencias judiciales a su favor, este miércoles el Tribunal Supremo en Madrid deberá decidir sobre su readmisión.

Diego Lotito

@diegolotito

Miércoles 15 de abril de 2015 | Edición del día

De Atocha a Sol, las calles céntricas de Madrid vibraron nuevamente este lunes al grito de “Si, si, si, la fábrica en Madrid”, "Coca-Cola solo entiende un lenguaje: boicot, huelga y sabotaje" o "Así, así, ni un paso atrás, unidos en la lucha x la huelga general". Clásicos cánticos que las trabajadoras y trabajadores de Coca-Cola Fuenlabrada (Madrid) han instalado en el imaginario social en los últimos 15 meses.

Acompañados de otras organizaciones solidarias y miembros del sindicato Comisiones Obreras (CCOO), la “marea roja” de Coca-Cola volvió a exigir, a dos días de la cita en el Tribunal Supremo-, la reapertura de la planta de Fuenlabrada y su readmisión a sus puestos de trabajo.

Desde el inicio del conflicto, son innumerables las movilizaciones en las que han participado los 300 “espartanos” de Coca-Cola que hasta hoy han resistido estoicamente el embate de la patronal.

Coca Cola Iberian Partners (CCIP), la embotelladora española de la famosa marca de refrescos, se propuso cerrar cuatro de sus plantas en el Estado español, echando a la calle o “recolocando” compulsivamente a 1.253 trabajadores y trabajadoras.

Las plantas de Colloto, Palma de Mallorca y Alicante ya han sido virtualmente desmanteladas. Ante la complicidad con la patronal de los sindicatos USO y UGT (mayoría de la representación sindical en todo el Estado), la mayoría de sus trabajadores firmaron las condiciones de su despido o eventual recolocación “voluntariamente”.

Los trabajadores de planta Fuenlabrada sin embargo, cuyo Comité de Empresa conduce CCOO, fue la única que resistió el brutal ataque de esta multinacional imperialista que en el periodo 2010-2012 cosechó nada menos que 900 millones de euros de beneficios, con acciones de lucha diarias desde el inicio de la huelga, resueltas en la asamblea de trabajadores.

15 meses de lucha

El 31 de enero de 2013, las trabajadoras y trabajadores de Coca-Cola Fuenlabrada iniciaron un camino de lucha que han sostenido sin pausa durante 15 meses. Con el objetivo de derrotar el plan patronal y mantener abierta su planta, montaron un campamento frente a la fábrica, sacaron “afuera” el conflicto y buscaron (y ofrecieron) la solidaridad de otros sectores para desarrollar el boicot a los productos de Coca-Cola y torcerle el brazo a la patronal.

No hubo manifestación ni sitio en el que la “marea roja” de Coca-Cola no haya marchado en solidaridad con otros colectivos y por sus propias reivindicaciones. De Fuenlabrada a Puerta del Sol, frente a la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremos, en la Embajada norteamericana, en las oficinas de Coca-Cola, en la gala de los Premios Goya, en el estadio del Real Madrid, viajando a Barcelona, a Valencia, a Portugal y hasta a la sede de la UE en Bruselas.

Activando desde las redes sociales, marchando con las mujeres los 8 de marzo, parando desahucios en Carabanchel, junto a los estudiantes en huelga, denunciando la represión, en las Marchas de la Dignidad en Asturias y en Madrid, hace un año (el emblemático 22M) y nuevamente hace pocas semanas, el 21M.

Y por sobre todo, solidarizándose con otras luchas como las de Telemadrid, de la Sanidad, de la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C, Airbus, Buytrago, Fnac, McDonalds y, especialmente, con los trabajadores y trabajadoras de Panrico Santa Perpetua (Barcelona), que llevaron a cabo una durísima huelga de 8 meses y con quienes compartieron importante jornadas de lucha común tanto en Madrid como en Barcelona, haciendo una verdadera “escuela de coordinación”.

Infinitas acciones de lucha en las que tuvieron un lugar destacado las bravas “espartanas” de Coca-Cola, esas mujeres trabajadoras, libres y luchadoras, que se han transformado en un ejemplo de lucha incansable.

Fue esta voluntad de lucha, estas muestras de solidaridad, las que fortalecieron la moral de los trabajadores y trabajadoras, permitieron que su lucha ganara cada vez más apoyo social y que se sostuviera durante tanto tiempo.

La lucha de Coca Cola, junto con la de Panrico en Santa Perpetua, han sido las luchas obreras más importantes del último período y un ejemplo para millones de trabajadores. Por ello, ambas estuvieron merecidamente entre las 10 luchas obreras y populares que marcaron el 2014 en el mundo para este diario.

Tres sentencias judiciales favorables

Fruto de esta lucha sin tregua, los trabajadores lograron que la justicia declarara nulo el plan de despidos. El 13 de junio pasado, la Audiencia Nacional española dictaminó la anulación del ERE presentado por CCIP. La sentencia del Tribunal, aunque fue recurrida por la empresa, le imponía la readmisión de todos los trabajadores despedidos en sus puestos de trabajo.

Una nueva resolución de la Audiencia Nacional, el 21 de noviembre, instaba a la empresa a acatar la ejecución de la sentencia, readmitiendo a todos los trabajadores de Fuenlabrada despedidos “en sus puestos de trabajo”, así como el pago de los salarios adeudados.

Pero si con esto no bastaba, el 26 de enero la Audiencia Nacional española volvió a dar la razón a los trabajadores de Coca Cola Fuenlabrada contra la embotelladora española Coca-Cola Iberian Partners (CCIP). En un auto dictado el lunes considera "irregular" la readmisión de los trabajadores en centros de trabajo que suponen un cambio de residencia.

La empresa sin embargo, no ha acatado ninguna de las resoluciones.

En el ínterin de esta batalla en las calles y en los Tribunales, los trabajadores debieron enfrentar además los reiterados intentos de desmantelar la fábrica de Fuenlabrada, en una nueva muestra de prepotencia patronal.

El último intento fue el pasado 15 de enero, cuando en horas de la mañana los trabajadores fueron sorprendidos por el despliegue de un enorme operativo policial, enviado por la delegación del gobierno de Madrid, para permitir el ingreso dentro de la planta de un grupo de técnicos que pretendían desmantelarla. A pesar de la represión, los heridos y los detenidos, los trabajadores, junto con organizaciones solidarias, resistieron una vez más el intento de la empresa de desmantelar la planta.

Aunque allí no terminaron los ataques. Hace pocos días desde la cuenta de Twitter de Coca-Cola en Lucha se difundió la noticia de que los representantes sindicales que iban a participar de una reunión de control sobre el plan de pensiones no pudieron hacerlo, al prohibirles Coca Cola el ingreso a la planta.

El rol de la cúpula de CCOO

La lucha de Coca-Cola Fuenlabrada no ha sido una lucha más. El nivel de la respuesta obrera, constituye un elemento nuevo de la lucha de clases emparentado con otras “luchas duras” como la de Panrico en Santa Perpetua o Tenneco en Gijón. Tampoco lo es por el nivel del ataque, una ofensiva en regla contra los trabajadores, que al mismo tiempo que busca despejar el camino para una “racionalización” de sus planes de producción y distribución en Europa a costa de mayor explotación y pérdida de conquistas, pretende aleccionar al conjunto de la clase trabajadora. Pero sobre todo, no es una lucha más por el enemigo a enfrentar. “Coca Cola” es la marca registrada del capitalismo imperialista.

En este marco, los trabajadores de Fuenlabrada han ofrecido una durísima resistencia, contrastando con la política llevada adelante por las direcciones burocráticas de CCOO y UGT.

Las máximas cúpulas sindicales de CCOO y UGT, que en las últimas décadas –y más aún desde el inicio de la crisis capitalista- han actuado como verdaderos “bomberos sociales” del régimen político español.

Fieles a esta ubicación, en el caso del conflicto de Coca-Cola, más allá de declaraciones formales y convocatorias a dos o tres marchas (¡en 15 meses!) han dejado la lucha a su buena suerte.

Incluso la Federación Agroalimentaria de CCOO, que jugó un papel abiertamente traidor en la lucha de Panrico Santa Perpetua, intentó poco después hacer lo propio con la de Coca-Cola, sufriendo por ello la ira de las bases obreras. En septiembre, más de cien trabajadores despedidos de Coca-Cola se habían concentrado frente a la sede de Comisiones Obreras (CCOO) en Madrid para exigir la dimisión del secretario general de la Federación Agroalimentaria, Jesús Villar, al grito de “traidor y corrupto”. Finalmente, Villar fue “descalificado” por la cúpula de CCOO, pero no lo “echaron a patadas”, como exigían los trabajadores de Fuenlabrada.

Pero Villar y la Federación Agroalimentaria sólo mostraron la cara más grotesca de la actitud de la burocracia que dirige CCOO hacia el conflicto de Coca-Cola. El hecho más claro de que la dirección de CCOO no se jugó por la lucha de Coca-Cola es que nunca se planteó siquiera la posibilidad de un paro regional de apoyo para poner a la patronal contra las cuerdas. Una acción así hubiera facilitado mil veces más la resolución del conflicto que miles de “declaraciones de apoyo”.

La cita en el Tribunal Supremo

Este miércoles 15 de abril, el Tribunal Supremo deberá hacer público su fallo definitivo sobre el conflicto. La embotelladora de Coca-Cola recurrió la nulidad del expediente dictada por la Audiencia Nacional, por lo que el Supremo deberá decidir si modifica o ratifica dicha sentencia.

Todo lo transitado hasta ahora, las tres sentencias previas de la Audiencia Nacional, la heroica lucha de los trabajadores, no deberían dejar lugar a otra resolución que la ratificación de lo dictaminado por la Audiencia Nacional y la imposición a la empresa de la inmediata reapertura de Fuenlabrada y la reinstalación de todos sus trabajadores.

Pero Coca-Cola no es cualquier empresa. Y lamentablemente, la justicia en el Estado español ha dado ya sobradas muestras de que, ante la ley, los trabajadores son “ciudadanos de segunda”. Por ello, aunque hay esperanza, también hay desconfianza entre las filas de los “espartanos” de Fuenlabrada.

El miércoles será un día decisivo para este heroico conflicto obrero. Los trabajadores de Fuenlabrada merecen el triunfo y esperan que el Supremo ratifique la nulidad de los despidos. Pero no bajan la guardia, la lucha sigue.







Temas relacionados

CCOO   /    Coca-Cola   /    Madrid   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO