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PRONTUARIO DE CLASE

Madanes Quintanilla, el millonario que exprime la vida de miles de obreros de Fate y Aluar

Está entre los diez hombres más ricos del país. Pero en sus fábricas de aluminio y de neumáticos los trabajadores dejamos la salud y hasta la vida para que él construya su fortuna.

Victor Ottoboni

Trabajador de Fate | Sec. de Prensa y Actas del Sutna

Martes 27 de noviembre de 2018 | 00:00

Foto Forbes Argentina

Además de ser el dueño de Fate, Javier Madanes Quintanilla es propietario de Aluar, la única productora primaria (es decir el monopolio) de aluminio en Argentina. Este material es usado para infinidad de productos y fines, como material estructural en aviones, automóviles, trenes de alta velocidad, tanques, superestructuras de buques, bicicletas, embalaje de alimentos, latas de gaseosas y aberturas, entre muchas otras cosas. Todos estamos cotidianamente en contacto con productos que contienen aluminio.

Aluar fabrica alrededor de 500 mil toneladas al año de aluminio y desde su planta en Puerto Madryn (Chubut) no solo abastece el mercado local, sino que exporta más de seis de cada diez toneladas producidas. Según su balance del año 2017, su facturación neta llegó a casi US$ 900 millones.

A su vez, es dueño Fate (lugar donde trabajo) que tiene ventas superiores a los US$ 300 millones por año. En conjunto, estas empresas constituyen el Grupo Madanes, que tiene más de 4.500 empleados y realiza ventas superiores a los US$ 1.200 millones por año.

Muchas veces con mis compañeros nos preguntamos cuántas cosas necesarias para el pueblo trabajador podrían hacerse con semejante riqueza. ¿Cuántas escuelas, cuántas viviendas, cuántos hospitales? Se crearían puestos de trabajo incluso.

Con semejante fortuna, que sigue creciendo, Madanes Quintanilla mantiene a sus trabajadores en terribles condiciones de trabajo, demostrando un total desprecio por nuestra salud y nuestras vidas.

En Fate muchas de las máquinas ni siquiera cuentan con las condiciones necesarias de seguridad, y por eso son frecuentes los “accidentes”, muchos de ellos de extrema gravedad.

Aluar

Esta empresa monopólica es dueña de su propia energía eléctrica. Sí, mientras a muchísimos trabajadores y trabajadoras nos cuesta pagar la boleta de luz, él es dueño hasta de eso. Además con un contrato para la provisión de gas asegurado hasta 2027, sus ganancias son de dos dígitos sobre las ventas cada año.

Factura US$ 900 millones, pero para Madanes Quintanilla (y todos los empresarios) la vida obrera no vale nada.

Para quienes tenemos como patrón a este señor, es muy difícil no recordar lo que se conoció como “la tragedia del silo de Aluar”, que dejó once obreros muertos, cuando el 20 de junio de 2011 cayeron cincuenta metros desde un silo. Este es el crimen más terrible, pero los “accidentes” siguieron ocurriendo en Aluar. En agosto de 2012 el joven obrero Luis Roberts, de 23 años, falleció tras caer de una altura de ocho metros.

Fate

En esta empresa Madanes tiene alianzas con marcas internacionales de la talla de Peugeot, Renault, Volkswagen, Ford y Mercedes-Benz.

La mayoría de las empresas como las mencionadas, jugaron un rol central e la última dictadura. En Fate tenemos cuatro compañeros desaparecidos.

La del neumático es una típica industria manufacturera. Todos los días las manos obreras hacen en Fate entre 12.000 y 13.000 cubiertas, divididas en tres miniplantas: Diagonal, Radial Camión y Radial Auto.

Aunque en algunos sectores hubo renovación tecnológica, en Diagonal las máquinas tienen más de 60 años.

Fate produce cubiertas desde 1945. Compite con multinacionales como Pirelli y Bridgestone. En los años 90 las empresas del neumático lograron, con la venia de la burocracia sindical y el Ministerio de Trabajo, una serie de modificaciones del convenio 101/75, que llenaron de “anexos por fábrica”.

En 1997 Fate introdujo turnos continuos y el sistema “7x2” que liquidó las extras que se cobraban al 200 % los fines de semana. En 2002 incorporó el “premio celular” y la polivalencia.

Según coinciden distintos estudios -de universidades y hospitales de Harvard, Boston, Barcelona y Madrid- quienes trabajan por turnos y de noche pierden cinco años de vida por cada quince de jornada laboral. Además, tienen un 40 % más de posibilidades de padecer trastornos neuropsicológicos, digestivos y cardiovasculares.

Las investigaciones de la Academia Argentina del Sueño arrojan que el trabajo nocturno o en turnos rotativos no solo afecta la salud, sino “también las relaciones familiares y sociales”. Eso sentimos los trabajadores de Fate.

En 2014 uno de nuestros compañeros perdió un brazo, mientras trabajaba un sábado a la noche. Nunca pudimos olvidarlo. Saúl Romero gritó desde la máquina que corta los absorbedores, luchó contra los fierros que querían tragarle el brazo. Estaba consciente, quería pelear por su vida y no lo pensó dos veces. Se terminó de quebrar el brazo para poder girarlo junto con su cuerpo y evitar que la máquina lo atrape entero. La máquina quiso seguir produciendo. Giró, ensordecedora. El brazo de Saúl siguió dando vueltas, dos, tres, hasta que su compañero alcanzó la parada de emergencia. Así de brutal, así es el desprecio que la empresa tiene hacia nosotros.

Los delegados y trabajadores de Fate denunciamos las terribles condiciones insalubres de trabajo y el aumento de los accidentes y enfermedades. “En el sector Diagonal se produjeron desde mayo de 2006 a mayo de 2008, alrededor de 1.750 accidentes, sin contar enfermedades profesionales” (Boletín La Gomera N°3).

En esas condiciones, los trabajadores calcularon que con un día de su trabajo la empresa gana el dinero suficiente para pagar el salario mensual de todos los trabajadores del sector, y además le sobran $ 200 mil. Con este robo fenomenal del trabajo obrero, Fate ha multiplicado sus ganancias en los últimos años.

Quienes integramos la Lista Granate del gremio del Neumático creemos que es fundamental que los trabajadores podamos poner en pie un comité de seguridad e higiene independiente de la patronal y el Estado. Nada bueno podemos esperar de Madanes ni del Estado que lo deja hacer y garantiza sus negocios e impunidad.

Fate ha perseguido desde siempre a los delegados y trabajadores, pero seguiremos luchado por condiciones dignas de trabajo, porque se respeten nuestra salud e integridad y también nuestra libertad para organizarnos.

Este martes a las 8:30 en el Tribunal N° 1 de San Isidro (ubicado en Ituzaingó) se realizará una audiencia del juicio que Fate me inició en 2008. Convocamos a todos los trabajadores, centros de estudiantes, organizaciones políticas, sociales y a toda la sociedad a acompañarnos en esta lucha.







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