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OPINIÓN

Macri y sus Panama Papers: golpe al discurso de la transparencia

A días de los tarifazos, se conoció la participación como director de Macri en firmas radicadas en paraísos fiscales. El discurso contra la corrupción arrinconado contra la pared.

Eduardo Castilla

@castillaeduardo

Martes 5 de abril de 2016 | Edición del día

No habían pasado más de 72 horas del anuncio del último tarifazo cuando la noticia sacudía al país y al mundo: Mauricio Macri es uno de los 72 jefes y ex jefes de Estado implicado por las denuncias aparecidas con la difusión de los Panama Papers.

La información lo ubicaba como director de una de las compañías con sede en las islas Bahamas, junto a su padre y su hermano. Las malas nuevas no acabaron ahí. El lunes por la tarde circulaba otra noticia, dando cuenta de otro vínculo similar con la firma Kagemusha S.A.

El gobierno debió salir a explicar de manera casi furiosa. También lo hicieron los medios de comunicación afines y algunos de sus voceros. La "Corpo" mediática insistió, casi hasta el cansancio, con el carácter “legal” de la transacción.

La participación de Laura Alonso en este “debate” fue notoria. La titular de la Oficina Anticorrupción le puso el cuerpo a defender las inversiones en los lugares preferidos para el lavado de dinero, la evasión fiscal y muchos otros negocios capitalistas que están lejos de respetar la tan mentada “legalidad”.

Fue en la tarde del lunes que se conoció la primera respuesta de Mauricio Macri. Fue en un programa de Córdoba y allí reiteró que todo “fue una operación legal”.

Esta situación significa un golpe importante contra el gobierno. Pone en el centro de las críticas su discurso centrado en atacar la corrupción. El titular del Poder Ejecutivo debe dar explicaciones sobre sus cuentas secretas –que nunca declaró- en un lugar ideado para ocultar negociados non sanctos.

Los hechos trabajan con una fina ironía…o una maldad congénita. La noticia se conoce precisamente en el momento en que el gobierno intenta utilizar el discurso contra la corrupción y a favor de la “transparencia” en aras de prestigiarse a sí mismo. Ese recurso aparece como necesario para capear el temporal que implica un programa económico y social solo destinado a recomponer las ganancias del gran capital y reducir el gasto fiscal.

El enorme golpe que implica el tarifazo sobre el nivel de vida de amplias capas de la población trabajadora, no puede más que agigantar la distancia entre el gobierno que, valga la redundancia, “gobierna para los ricos” y el conjunto del pueblo.

El discurso contra la corrupción buscaba entonces funcionar como una suerte de placebo social para aliviar el descontento. Como lo definió un periodista del diario Clarín –poniendo de relieve las fisuras en el oficialismo- “no habrá pan, pero hay circo”.

Banderas pisoteadas

No se trata del primer traspié que sufre el gobierno cuando los discursos que sirvieron de soporte a su campaña se chocan con el duro muro de la realidad. En este caso, sin embargo, el daño resulta importante.

La primera bandera pisoteada por el macrismo tuvo que ver con el famoso republicanismo. Ese discurso pasó a mejor vida a velocidad asombrosa. En pocas jornadas se pasó del diálogo “con todos” al gobierno por decreto. Gobierno que duró casi 3 meses e implicó medidas completamente reaccionarias en el terreno social y político. La piedra en el zapato del decretismo permanente fue el intento de designar a dos jueces de la Corte Suprema “en comisión”, intento que se estrelló contra la mayoría peronista en el Senado.

La segunda bandera de campaña pisoteada fue la de “Pobreza Cero”. El reciente anuncio de brutales tarifazos en el combustible y el transporte se sumó a la escalada inflacionaria y la suba en otros servicios como la energía. El programa de ajuste “gradual” pasó al sótano y el que se implementó sufrió críticas hasta de la UIA. La piedra que terminó de romper el cristal fue el informe publicado por la UCA que indicaba un salto de más de 1 millón de personas hacia la pobreza en solo tres meses del gobierno de Macri.

En estas horas estamos presenciando como la bandera de la lucha contra la corrupción también se llena de barro. La aparición de Macri en la lista de los Panama Papers viene a hacer eclosionar el discurso sobre la transparencia, que fue parte de sus armas más filosas contra el anterior oficialismo.

Hasta dónde llegará esta crisis es aún difícil de saber. Incluso sus propios aliados –como Elisa Carrió- han salido a pedir que Macri “explique” lo que no necesita explicación. No debería sorprender a nadie que un clan empresarial que multiplicó por 5 sus empresas bajo la dictadura genocida, posea firmas en paraísos fiscales. Al fin y al cabo, comparado con los años de plomo, sería una cuestión “menor” podrán pensar Mauricio, Franco y Gianfranco.

Se hace preciso señalar que, cuando todavía no llegan las “mágicas” inversiones prometidas y el único programa económico es de ajuste hacia el conjunto del pueblo trabajador, la mancha sobre la bandera de la transparencia aparece como un golpe fuerte en la línea de flotación del gobierno. Los próximos días y semanas dirán hasta llega la crisis.







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