Política

VATICANO

Macri y el papa: la imagen de dos “viejos conocidos”

Fría y distante la primera audiencia del presidente con Francisco. Las diferencias no son sólo por la “cuestión social”. Las imágenes y las palabras.

Fernando Rosso

@RossoFer

Sábado 27 de febrero de 2016 | 12:28

La tan esperada audiencia privada entre el presidente Mauricio Macri y el Papa duró 22 minutos. Con la Reina de Inglaterra se había reunido 17 minutos en una de las audiencias más cortas de las celebradas por el líder de la Iglesia.

El Papa le aplicó el protocolo al presidente argentino y lo recibió con un frío: "Buenos días, señor Presidente", a lo que Macri respondió: "¿Cómo le va Francisco? Un gusto".

Luego hubo una recepción para la delegación presidencial y el habitual intercambio de regalos.

Francisco eligió regalarle a Macri un medallón con un olivo. "Es un olivo con dos ramas y en medio algo que no funciona, que está separado. Es el olivo el que lo une. Esto es lo que yo les deseo a todos los Jefes de Estado", aseguró Bergoglio. Además, le ofreció su exhortación apostólica "Evangelii Gaudium" y un ejemplar de su encíclica "Laudato si".

El presidente argentino llevó de regalo un poncho de alpaca, entre otras cosas. Algunos ironizaron con que Macri se veía venir la "baja temperatura" del encuentro y llevó un obsequio acorde a las circunstancias.

Después el Sumo Pontífice le indicó la puerta de la Biblioteca, donde hablaron a solas. En las redes sociales se aseguraba que esta fue la primera “provocación” de Bergoglio: invitar al presidente a una biblioteca.

"Lo vi muy bien, fue un encuentro entre dos viejos conocidos", afirmó Macri en la conferencia de prensa.

No es lo que mostraban las imágenes que evidenciaban un trato distante y demasiado protocolar.

La “lectura” de los gestos comenzó inmediatamente y se transformó en un debate político. Desde los medios oficialistas resaltaban las declaraciones de Macri que informó que el Papa le aconsejó "Que tenga paciencia, y que no dude en enfrentar los problemas graves de la Argentina, en especial, el narcotráfico y la corrupción". Además, subrayaron que Bergoglio no haya hecho referencia alguna a la cárcel de Milagro Sala.

Por su parte, referentes ligados al kirchnerismo acentuaron la frialdad evidente que mostró el encuentro, contraponiéndolo a la supuesta “calidez” con la que recibió a Cristina Fernández en su momento.

La realidad es que Macri fue recibido por el Papa en el marco de que está llevando adelante un ajuste brutal y las diferencias de estos dos “viejos conocidos” no se reducen al supuesto perfil social que el Papa argentino quiere imprimirle a la iglesia para sacarla de sus crisis, mientras Macri aplica un programa neoliberal.

La relación entre Macri y el Francisco estuvo marcada por otros desencuentros importantes. En 2009 el PRO decidió no apelar un fallo judicial que habilitó el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello y eso causó un fuerte rechazo en la Iglesia. En el año 2012 volvieron a surgir las diferencias cuando el gobierno porteño decidió reglamentar el protocolo habilitante para los abortos no punibles en el ámbito de la Ciudad.

O sea que los motivos de las diferencias no se refieren sólo al nuevo "rostro social” que pretende recuperar Bergoglio para una institución desprestigiada, sino también a duras cuestiones doctrinarias que manifiestan el dogma reaccionario de la Iglesia que, pese a su perfil “aperturista”, Francisco defiende con tenacidad.

En ese contexto, se produjo el encuentro distante. El comunicado del Vaticano destaca los "cordiales coloquios" que mantuvo el Presidente tanto con el Papa Francisco como con el Cardenal Pietro Parolin. Informa que "han sido abordados temas de mutuo interés, tales como la ayuda al desarrollo integral, el respeto a los derechos humanos, la lucha a la pobreza y al narcotráfico, la justicia, la paz y la reconciliación social. En tal contexto, ha sido subrayada la positiva contribución, sobre todo en el ámbito de la promoción humana y de la formación a las nuevas generaciones, ofrecida por el Episcopado y por las instituciones católicas en la sociedad argentina, de manera particular en la coyuntura económica actual".

Sin embargo, nadie mejor que Bergoglio sabe sobre el valor de la imagen y le hizo sentir a Macri el rigor de las imágenes, que le demostraron que no cuenta con el respaldo total de uno de los factores reales de poder.

En el artículo 157 de la “Exhortación Apostólica” (Evangelii Gaudium) que le obsequió a Macri, Francisco lo explica con claridad: “Uno de los esfuerzos más necesarios es aprender a usar imágenes en la predicación, es decir, a hablar con imágenes. A veces se utilizan ejemplos para hacer más comprensible algo que se quiere explicar, pero esos ejemplos suelen apuntar sólo al entendimiento; las imágenes, en cambio, ayudan a valorar y aceptar el mensaje que se quiere transmitir”.

El mensaje fue clarísimo y la imagen “predicó” más que mil palabras.







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