Política

POLÍTICA REPRESIVA

Macri y La Nación contra el derecho a la protesta

El diario repite y profundiza el discurso oficial. Desde críticas a quienes usan capuchas hasta el anuncio de que habrá más tecnología para reprimir.

Domingo 9 de abril | 13:04

“El militante encapuchado y con un palo es un símbolo de la protesta callejera que se popularizó tristemente luego del asesinato de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán, en 2002, pero que en las últimas semanas cobró particular relieve por la multiplicación de piquetes (…) Quienes recurren a ellos, dicen que es para evitar el gas pimienta o que los identifiquen. Pero también muestra un mayor nivel de organización y de disposición a actuar si hay una acción violenta. En consecuencia, una voluntad de intimidación que completa los cortes de la vía pública”.

La nota la escribe Agustina López y es parte del combo de notas que hoy La Nación dedicada a seguir demonizando la protesta social.

El discurso de la periodista está reñido con la realidad. Las movilizaciones de todo el mes de marzo fueron a “cara descubierta”. Decenas de miles de docentes, quienes marcharon el 24 de Marzo, los trabajadores y trabajadoras que se movilizaron el 7 de marzo, entre otros.

La nota acompaña otra que evidencia la voluntad del Gobierno de aumentar su política represiva. El mismo dinero que se niega para aumentar los salarios docentes –por ejemplo en la provincia de Buenos Aires- es el mismo que se destinará a obtener más tecnología para reprimir.

“Pasado mañana se evaluará la compra de grúas o elementos para remover y secuestrar vehículos a mayor velocidad. En Panamericana se usaron autos para bloquear la ruta (…) También se analizará la compra de tecnología disuasiva no violenta ni letal: existen dispositivos en otros países que emiten un sonido insoportable para el oído humano y dispersa en pocos segundos a los activistas. Y otros que disparan chorros de espuma que se solidifica en el acto y enredan a los manifestantes y son reducidos por de las fuerzas del orden”.

Quien escribe es Mariano Obarrio, periodista que hace gala de un oficialismo a prueba de balas.

La campaña contra la protesta social que hace el Gobierno se complementa con una política ofensiva contra la burocracia sindical. La misma creció la semana pasada, en los días previos al paro nacional, con “recomendaciones” sobre cómo deberían ser las elecciones en los sindicatos.

A tono con esa política, en el editorial del diario de este domingo se vuelve a atacar a la conducción sindical. Allí se escribe, en relación al acto del pasado lunes en Casa Rosada, que “Martínez y Lingeri representan la añeja dirigencia sindical que se eterniza y se enriquece en las cúpulas de los sindicatos, verdaderos feudos. Martínez está al frente del suyo desde 1990”.

La campaña antisindical de Macri, La Nación y la gran corporación mediática se explica solo en el marco del crecimiento de la protesta social y del enorme paro que tuvo lugar el pasado jueves. Tanto el presidente como los grandes medios alababan la “prudencia” y “moderación” que esas mismas conducciones mantuvieron durante 2016.






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