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Macri recorrió Peugeot con un polémico CEO que viene desde la dictadura

El presidente estuvo en la planta de Palomar. ¿Quién es el hombre que hoy le habló de inversiones, dirigió la empresa en los '70 y fue cuestionado por una solicitada en defensa del golpe?

Jueves 16 de marzo | Edición del día

Mauricio Macri recorrió esta mañana la planta de Peugeot. La puesta en escena tenía un objetivo: darle publicidad al acuerdo para producir un millón de autos en Argentina. El plan, anunciado en medio de las suspensiones en General Motors, VW, Renault y otras empresas, esconde el intento de avanzar sobre las condiciones de trabajo de miles de mecánicos.

Hay otra cosa, sin embargo, que es necesaria sacar a la luz del evento de hoy. Macri recorrió la planta acompañado por el presidente mundial del Grupo PSA Peugeot, Carlos Tavares. Pero el verdadero anfitrión era otro de los hombres fuertes de la marca francesa: Luis Ureta Sáenz Peña. El CEO de la filial argentina.

Dejemos que ellos mismos lo presenten con orgullo: "Luis Ureta Sáenz Peña es sinónimo de Peugeot. Tres décadas al servicio de la automotriz del león”.

Efectivamente, el gerente de triple apellido ingresó a la empresa en 1969. Eran tiempos movidos: en Francia y Argentina los obreros automotrices eran protagonistas de salvajes huelgas. En poco tiempo se convertiría en integrante de la gerencia de la filial local, hasta diciembre de 1982. ¿Y qué pasó en Peugeot todos esos años?

Según concluyó el juez Schiffrin en los “Juicios de la Verdad” que realizó la Cámara Federal de la Plata, al menos 30 trabajadores de la Peugeot fueron secuestrados durante la dictadura.

Uno de ellos fue Luis Pender. “Entraron a casa pateando la puerta. Le preguntaron a Luis dónde trabajaba. Dijo ‘Peugeot’ y se lo llevaron”, contó la hermana en los juicios. Pender había sido delegado en la fábrica, y hoy está desaparecido (actas del juicio, 2002).

Cuando Julio López declaró en el juicio contra Etchecolatz relató que a uno de los detenidos que estaba con él, de apellido Sánchez, deciden mantenerlo secuestrado “porque alguien de la Peugeot llamó y dijo que en la fábrica era un bochinchero de primera” (alegato en el juicio a Etchecolatz).

Como el resto de las automotrices – Ford, Mercedes Benz, Fiat – la multinacional francesa buscaba descabezar a las comisiones internas que se habían radicalizado en los 70. En 1982 Ureta Sáenz Peña les dejó el lugar a los Macri que fundaban Sevel. ¿No debería saber el gerente quién desapareció a Guidi, Pender y los otros trabajadores? ¿No debería saber quien marcó a los trabajadores ‘bochincheros’?

Reconocimiento y solidaridad

Pero hay más. Aunque el actual CEO desde 1982 comenzó a ocupar puestos gerenciales en filiales de otros países, nunca se olvidó de la Argentina. Ni de sus amigos. Por eso fue uno de los firmantes, en 1987, de la polémica solicitada que planteaba un “reconocimiento y solidaridad a la totalidad de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales que defendieron a la Nación en la guerra desatada por la agresión subversiva y derrotaron a las organizaciones terroristas que pretendieron imponernos un régimen marxista”.

La polémica quedó abierta: Página 12 y medios ligados a ex militares dieron por cierta la noticia; Clarín publicó una incomprobable desmentida: “pudo haber sido mi padre ya fallecido”.

Reconocimiento y solidaridad II

No pudimos estar allí, pero nos arriesgamos. Ureta Sáenz Peña y Macri también cruzaron mensajes de “reconocimiento y solidaridad”. Fue el Grupo Macri el que se hizo cargo de Peugeot (y Fiat) cuando las multinacionales dejaban sus negocios en el país por la crisis automotriz internacional. Sevel absorbió las 5 plantas e hizo la “limpieza” necesaria. O sea: 15 mil suspensiones y el cierre de dos de las 5 plantas de Argentina en tan sólo un año. Domingo Cavallo, funcionario de la dictadura, le daría otra ayudita estatizando una deuda de 170 millones de dólares.

Cómo no estar agradecidos.

Productividad

“De la mano de estas inversiones llega ese trabajo real, productivo y de largo plazo” dijo Macri en el acto, desatando el aplauso de los gerentes de Peugeot.

Lo cierto es que la planta de Palomar es uno de los mejores ejemplos de la superexplotación que sostuvo el “boom automotriz” de los últimos años. Con el aval en este caso de la UOM, los obreros de Peugeot están entre los más precarizados del sector. Muchos trabajan hasta 4 años como contratados, entran por agencias o empresas tercerizadas, dividiéndolos así en varios convenios, con trabajadores ‘de segunda’. Como denunciaron a este cronista hace un tiempo: “hay compañeros que trabajan hasta 19 horas. Entonces, entre la productividad y las horas extras, hay cada vez más accidentes”.

Una nota de color

En el mediodía de hoy algunos medios contaron cómo, en medio de la recorrida de la planta, alguien le gritó a Macri “¡aguante Cristina!”. Quizá fue un mal trago para el Presidente, pero no dudamos que contagió una sonrisa en el rostro de los hombres que pisan fuerte en Peugeot. Ellos también admiran a Cristina. Estamos hablando de Hugo Curto y Raúl Roberto Torres, los capos de la UOM 3 de Febrero hoy investigados en una causa por administración fraudulenta y lavado de dinero del sindicato. Y del mismísimo Ureta Sáenz Peña. El hombre tan nostálgico de los años de plomo fue el elegido por la ex presidenta para encabezar la Embajada Argentina en Francia durante su gestión. Esas cosas del relato…






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