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Macri: papelón internacional y crisis política por Malvinas

La imagen de Mauricio Macri paseando en bicicleta con la primera dama Juliana Awada no alcanzó como recurso para tapar el papelón del mandatario en torno al tema Malvinas.

Viernes 23 de septiembre de 2016 | Edición del día

Fotografía: Wikimedia

Lo que debía ser una promocionada primera presentación del mandatario argentino en la ONU, terminó en un papelón diplomático y una crisis política. Los dichos de Mauricio Macri sobre la apertura del diálogo por Malvinas con Theresa May fueron desmentidos dos veces, una por el implacable Foreign Office y otra por su propia Canciller, Susana Malcorra.

Ante las críticas internas, que incluían a sus aliados de la UCR y la Coalición Cívica, con Elisa Carrió a la cabeza, fue el propio Macri quien salió a decir que "en el almuerzo nos cruzamos con la primera ministra británica, le dije que estoy listo para comenzar un diálogo abierto, que incluya por supuesto el tema soberanía sobre las islas".

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La cueva de piratas del Foreign Office no tardó en ponerlo en su lugar y aclarar que "nunca se habló del tema de la soberanía de las islas en la breve reunión informal que mantuvieron Mauricio Macri y la premier Theresa May en Nueva York por lo que nunca pudo haber un pronunciamiento de Gran Bretaña en ese sentido". Malcorra, por su parte, desautorizó al presidente: “Soy absolutamente franca, no creo que la primera ministra en ese contexto haya dicho ‘sí, suscribo, agendemos esto’, y que la soberanía sea el primer tema, porque no es pensable que así sea”.

El estilo descontracturado que ejercen los funcionarios de Cambiemos, con el mandatario a la cabeza, se chocó con la realpolitik de las relaciones exteriores que, visto los resultados, parecen ser un secreto guardado bajo siete llaves para la pobre comprensión intelectual del jefe de Estado.

La soberbia de patrón de estancia encontró su correctivo en la fría reacción de la aristocrática y curtida diplomacia imperialista de los británicos que, acostumbrados a saquear el mundo sin perder la flema, no le dejaron pasar la idea de que Inglaterra podría discutir la soberanía argentina sobre Malvinas. Peor aún, en un hecho inadmisible en cualquier gobierno que se respete a sí mismo, una subordinada del presidente, la titular del Palacio San Martín mandó a callar a su jefe, el presidente de la Nación.

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Malcorra parece más preocupada por el futuro de su candidatura a la Secretaría General de la ONU, que por los daños que podría infligirle a la imagen presidencial. Para colmo de males, hasta los colonialistas kelpers se burlaron de Macri por Twitter.

Crisis política

Pero la crisis no solo hay que endilgarla a la superficialidad del marketing macrista sino a la vergonzosa capitulación de la política exterior argentina frente Gran Bretaña por la soberanía argentina en Malvinas, cuestión que quedó en evidencia con la firma del acuerdo entre Susana Malcorra y el ministro de Estado para Europa y las Américas de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Commonwealth británica, Sir Alan Duncan, hace pocos días.

Durante toda su historia colonial sobre las islas, y más aún después de la Guerra de Malvinas, los sucesivos gobiernos de su majestad han dejado claro el nulo valor que para ellos tiene el reclamo de la soberanía argentina. Mucho menos cuando la existencia de potenciales yacimientos promete engrosar las arcas de la British Petroleum.

Como ya se señaló, el papelón diplomático se combina con una crisis política interna dado el nivel de cipayismo del acuerdo alcanzado por Malcorra, que hace concesiones que legitiman la expoliación del territorio nacional y abandona todo reclamo soberano frente al colonialismo británico.

Si el kirchnerismo retomó la táctica alfonsinista de la retórica soberana en los foros internacionales, a la par que se sometían a los mandatos del imperialismo, la política de Cambiemos es un retorno a la estrategia menemista de la seducción de los ositos Winnie Pooh que pretendiera llevar adelante el fallecido ex canciller y teórico de las "relaciones carnales" con el imperialismo, Guido Di Tella.

El acuerdo diplomático bilateral firmado por Malcorra empujó a una inédita alianza entre todos los bloques patronales que actúan en la comisión de Relaciones Exteriores del Congreso Nacional, exigiendo las explicaciones del caso a la canciller y recordando que es facultad del Parlamento el aprobar el acuerdo diplomático. Evidentemente Carrió y la UCR, que no es la primera vez que tienen este tipo de roces con Malcorra, encontraron en la reivindicación del reclamo territorial argentino una bandera de diferenciación dentro de la coalición Cambiemos.

Es una mínima medida de defensa nacional la anulación inmediata del acuerdo pro colonialista Malcorra-Duncan, así como la exigencia de la expulsión del imperialismo británico de las Islas Malvinas, así como del imperialismo yanqui del territorio de América Latina.

El balance de la diplomacia argentina desde la guerra de Malvinas en adelante muestra el fracaso de la aventura militar genocida, de la retórica vacía en los foros internacionales del alfonsinismo o el kirchnerismo, y de la política de la seducción del menemismo que quiere retomar Cambiemos. Es que la lucha por la recuperación de las islas no puede estar desligada de una estrategia que haga su eje en la lucha contra el imperialismo mediante la unidad de los pueblos oprimidos y la clase obrera internacional.

La defensa de los intereses territoriales de la nación oprimida no puede encomendada al Estado burgués y los políticos capitalistas, para ejercerla es necesario imponer el gobierno de los trabajadores.






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