Economía

PANORAMA ECONÓMICO

Macri “for export”: el país profundo no comprende su éxito económico

La visita a Holanda, como antes al Estado español, sumergieron al gobierno en un micro clima que contrasta con el malestar social creciente que hay en el país con las medidas económicas.

Pablo Anino

@PabloAnino

Jueves 30 de marzo | Edición del día

Fotografía: DyN

Mauricio Macri se siente muy confortable cuando sale del país a regodearse con la monarquía europea. Ocurrió cuando visitó, semanas atrás, el Estado español. Ahora la buena vibra se repitió en los Países Bajos.

En esa atmósfera medieval encuentra la comprensión que le es negada en estas pampas. Mark Rutte, el primer ministro de los Países Bajos elogió a Macri afirmando que "sus reformas están comenzando a dar fruto. La economía argentina comenzó a crecer desde finales de 2016 y el FMI prevé un crecimiento del 2,7 % para 2017.”.

Dejemos de lado el detalle que ese 2,7 % es menor al 3,5 % que proyecta el oficialismo. Y los fallos sistemáticos del FMI. Los nuevos datos que se van conociendo de la economía no terminan de confirmar la recuperación que el Gobierno desea hace rato.

El martes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dio a conocer el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) de enero, que registró una caída, en términos desestacionalizados, de 0,5 % en relación a diciembre.

Si bien en términos interanuales exhibió una suba de 1,1 %, tal como lo reflejó el diario El Economista, el análisis integral de los números trajo dudas nuevamente en el “mundo económico” sobre el arranque de la economía.

"Si hubiera una reactivación fuerte todo el mundo se daría cuenta y casi ni tendríamos que preguntar, pero es algo chiquitito y, aunque es verdad que el nivel de actividad dejó de caer, no tiene vigor por ahora", explicó el economista Juan Carlos De Pablo. Y agregó, en relación a la vuelta atrás en los “precios transparentes”, que “es un reflejo de la desesperación por parte del Ejecutivo para que aumente la demanda”.

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El ajuste de Cambiemos atraviesa toda la geografía del país, pero alcanza una densidad profunda en el conurbano. Es allí donde no llega la “revolución de la alegría” que viven las patronales agrarias y el “boom” de compras de camionetas cuatro por cuatro. De allí brota la bronca docente contra las provocaciones de María Eugenia Vidal.

La desocupación en los partidos del Gran Buenos Aires alcanzó al 9,4 % de la población activa en el cuarto trimestre de 2016, superior al promedio de 7,6 % que muestra el conjunto de los aglomerados relevados por Indec en el país. Se trata de 591 mil desocupados viviendo en el conurbano. Además, existen 1,1 millón de ocupados demandantes de nuevos empleos y 814 mil subocupados.

La consecuencia de esta situación en el empleo se refleja en otros números que el Instituto de estadísticas dio a conocer este martes: hay 4 millones de pobres en los alrededores de Buenos Aires, de los cuales casi 900 mil son indigentes. Se concentra allí la mitad de la pobreza e indigencia del país.

El kirchnerismo intentó, con poco éxito, ocultar esta realidad social con los métodos patoteriles de Guillermo Moreno. La CEOcracia, como una máquina de generar pobres, agravó el panorama.

Los datos difundidos por el Observatorio de la Deuda Social de la UCA lo evidencian: hay 1,5 millón de nuevos pobres y 600 mil de nuevos indigentes desde la asunción del Gobierno de Cambiemos.

La incertidumbre se extiende. ¿Se recupera o no recupera la economía este año? Es la pregunta del millón. La mayoría de los economistas no arriesgan más que un rebote estadístico de alrededor del 3 % luego de la caída del año pasado.

Hay que poner reparos: el rebote podría no superar el nivel del piso. Miguel Bein, un economista optimista con las medidas de Cambiemos y ex asesor de Daniel Scioli, pasó de pronosticar 5 % de crecimiento a bajar sus expectativas hasta 3,4 % ¿Cuánto puede seguir cayendo en los próximos meses?

En la ecuación de la recuperación que estiman los “especialistas” se incluye cierta recuperación del consumo y eso depende de lo que pase con los salarios. Desde el Gobierno trasciende que por fuera de las paritarias estatales, que afectan a docentes y empleados públicos, dejarán correr el aumento salarial hasta más del 20 %.

Podría ser anecdótico, tanto para la recuperación económica como la salarial. Es que la inflación también se situará por encima del 20 %. En esas condiciones no hay recuperación del consumo. Mucho menos, obviamente, una disminución sustancial de los altos niveles estructurales de pobreza e indigencia.

Incluso si algún nivel de recuperación se diera, no sólo los problemas sociales permanecerían casi intactos. También perdurarían las preocupaciones del establishment: el Gobierno no logra revertir, y no está descartado que agrave, la “pesada herencia” recibida del gobierno kirchnerista en cuanto a déficit fiscal y externo. Las cuentas públicas exhibieron un alza del déficit fiscal del 46 % en febrero.

“Muchos argentinos no lo sienten todavía a este cambio de tendencia, que hemos logrado bajando la inflación y empezando a crecer. Y es lógico. No es en todos lados del país ni en todos los sectores igual. Es una recuperación que comenzó y que va a ir extendiéndose, poco a poco, al resto de la sociedad (…)”, afirmó Macri desde Holanda.

¿Por qué muchos argentinos no sienten el cambio del que habla Macri? Porque la riqueza producida diariamente por el esfuerzo del pueblo trabajador lejos de “derramar” hacia abajo se la están llevando los de arriba.

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La remisión de intereses y utilidades de las multinacionales imperialistas que actúan en el país se multiplicó por diez: pasó de U$S 306 millones en 2015 a U$S 3.162 millones el año pasado. Es sólo una de las formas que adquiere la fuga. La formación de activos externos sumó U$S 28.554 millones en 2016. La suma de esos dos conceptos equivale a más de 1,6 millones de salarios anuales de $ 23.000 al mes (aguinaldo incluido). A eso hay que sumar la expoliación de la deuda externa. A lo se debería agregar las ganancias que embolsa la “burguesía nacional” con niveles récord en la bolsa porteña.

En los Países Bajos que visitó estos días residen la Shell, que empleó a Juan José Aranguren hasta que lo nombraron ministro de Energía, o Unilever, entre otras multinacionales que saquean el país.

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Esta es la base material por la cual el presidente “for export” consigue en las potencias imperialistas la comprensión que le niega el país profundo.








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