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ELECCIONES 2017

Macri en Rosario: visita relámpago, silencio por Maldonado y críticas a Lifschitz

El presidente encabezó un acto de cierre de campaña en el estadio cubierto del Club Provincial. Se mostró junto al Intendente de Santa Fe, José Corral, denunciado por graves hechos de corrupción.

Martes 17 de octubre | Edición del día

El lugar elegido fue el estadio cubierto del Club Provincial de Rosario. Allí, un auditorio con unas dos mil personas aguardó desde horas de la tarde la llegada del presidente Mauricio Macri para uno de los actos de cierre de campaña de Cambiemos en Santa Fe (habrá otro con Marcos Peña en la capital). Mientras se esperaba la llegada del mandatario, hicieron uso de la palabra el candidato a concejal Roy López Molina y el Intendente de Santa Fe, José Corral, a quién apuntan, por estos días, graves denuncias por corrupción que derivaron en un allanamiento a la sede municipal de esa ciudad.

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Cerca de las 18.30 horas, el helicóptero presidencial descendió en el predio del Club. Afuera, el boulevard 27 de febrero se encontraba totalmente cercado con vallas, aunque allí no había más de 15 personas que querían ver al presidente y otras 10 que solo querían pasar para cursar en el profesorado de Educación física del ISET o para entrar a sus viviendas. La gendarmería, que custodiaba la zona, indicó que el paso estaba prohibido por motivos de seguridad.

El presidente descendió del helicóptero mientras hacía uso de la palabra el primer candidato a diputado nacional de Cambiemos, Niky Cantard. Fue una visita relámpago. A los pocos minutos Macri ya se apoderaba del micrófono. Habló unos escuetos 10 minutos y, al finalizar, se retiró rápidamente de vuelta al helicóptero.

Mientras la noticia del hallazgo de un cuerpo en el río Chubut, en el marco de un rastrillaje por la desaparición de Santiago Maldonado, ganaba las portadas de los diarios y las redes sociales, el presidente evitó referirse al tema. Brindó, en cambio, un discurso poco novedoso, plagado de las usuales frases motivacionales, reiterando hasta el hartazgo palabras como alegría, sueños, oportunidades y esfuerzo.

Sin sonrojarse, Macri se auto felicitó diciendo que “estamos haciendo las cosas bien, con las manos limpias”. Detrás del presidente sonreía José Corral, que tampoco se sonrojó, a pesar de estar denunciado por desviar fondos estatales a ONGs dirigidas por punteros de Cambiemos, en lo que se sospecha un grave hecho de corrupción para financiar ilegalmente la campaña política de su candidato a concejal en la capital provincial. Claro que el presidente no habló de combatir esas mafias: la mafia es el otro.

Tampoco se refirió al pedido de desafuero de Julio De Vido. Sobre el kirchnerismo, dijo una frase al pasar: “no tenemos que buscar un pasado mejor sino construir el futuro que soñamos entre todos los argentinos”.

Con quién sí se despachó fue con el gobernador santafesino, Miguel Lifschitz, a quien criticó por no adherir a dos iniciativas nacionales. Por un lado, la rebaja de ingresos brutos a los Bancos, lo que redundaría, según el presidente, en una reducción de las cuotas de los créditos hipotecarios (cosa que no ocurrió para todas las personas que tenían préstamos, como había prometido el presidente). La crítica puede parecer desmedida. A la hora de reducir o directamente no cobrar ingresos brutos a grandes empresas como Cargill, el gobierno del Frente Progresista, del que hasta ayer eran parte los aliados de Macri, no tiene pruritos.

La otra crítica que realizo al gobierno santafesino es por no ser lo suficientemente antiobrero: “Necesitamos combatir esa mafia de los juicios laborales y para eso también la provincia se tiene que adherir a la ley de ART”, una reglamentación que ataca derechos fundamentales de los trabajadores a la hora de defenderse ante los mal llamados accidentes laborales, productos, en su inmensa mayoría, de la displicencia de las empresas a la hora de garantizar las mínimas medidas de higiene y seguridad. En la provincia se contabilizan 106 de estos “accidentes” por día, con casos fatales y tristemente emblemáticos como el de Daniel Aguilar, operario de Electrolux.

Con estas críticas, Macri revela a donde apunta para tratar de conseguir los votos que faltan en el camino de hacerse con un triunfo contundente en la provincia de Santa Fe: a los desencantados con el Frente Progresista que, viendo la derechización de la alianza gobernante, pueden querer inclinarse por la verdadera derecha.

El presidente terminó su discurso, que duró unos 10 minutos, con una arenga encendida “somos la generación que vino a cambiar la Argentina para siempre, vamos rosarinos, vamos Argentina, vamos Roy”. Al ritmo de la música, los globos y los papelitos de colores, el mandatario se retiró. El helicóptero despegó 5 minutos después.








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