Juventud

BRUTALIDAD ESTATAL

Luján: la Policía “festejó” el Día del Amigo apaleando a la juventud

Amedrentamiento a jóvenes que rapeaban. Golpes brutales y detenciones arbitrarias. Amenazas en la comisaría. Así actuaron la Bonaerense, los “pitufos” y la Gendarmería en la plaza de Luján.

Leonardo Pérez

Estudiante de Derecho / Miembro del CeProDH

Viernes 21 de julio | 12:44


Represión policial en Luján a jóvenes durante el Día del Amigo - YouTube

¿Quién no recuerda el Día el Amigo como un día emblemático para la juventud? Al parecer esto le molesta a los gobernantes, cuyo mensaje de violencia hacia la juventud se recrudece cada vez más.

Este jueves, alrededor de las seis y media de la tarde, cuando quien escribe paseaba con el longboard por la calle donde las y los jóvenes de Luján salían a festejar el Día del Amigo, el camino se encontraba bloqueado por varios móviles policiales y muchos efectivos con escudos y armas largas.

Una vez dentro de la plaza era fácil notar lo turbio del ambiente. Se podía ver claramente a los policías inquietos y a adolescentes rapeando sobre una represión, balas de goma y abuso de autoridad. La primera pregunta fue para esas chicas y chicos: “¿A qué se deb tanta policía?”
Confirmando las sospechas previas, efectivamente hubo una represión hacia la juventud. Y acá se comparten algunos testimonios.

Agus Godoy y Taylor relataron que “vino un policía y empezó a pisarle la cabeza a un chico mientras nos decía que no filmemos ’porque estaba prohibido’. Otra policía intentaba sacarle el celular a los que filmaban. Luego empezó una gran pelea entre todos hasta que empezaron a tirar balas y gas pimienta. Luego de que nos empezamos a dispersar empezaron a pegarles a todos con la cachiporra y a llevarse presos a unos cuatro chicos”.

Valentina agregó que “había unos chicos que estaban haciendo competencia de rap y medio como que parecía que se peleaban y vinieron los ’pitufos’ a separarlos y empezaron a esperarlos y tirarles gas pimienta. después también desde el otro lado de la fuente una policía empezó a bardear a una chica de 14 o 15 años, la agarró del pelo, la tiró al piso y se le tiraron cinco más arriba. De pronto vi que había muchos mucha policía mezclada por todos lados, bonaerenses, gendarmes y ’pitufos’”, como se denomina popularmente a los agentes de la Policía Local.

La comisaría, fortaleza de la impunidad

Tiempo más tarde, en la comisaría la prepotencia de la Policía era la misma. Primero, haciendo una barrera para que los amigos de los detenidos no puedan ingresar al edificio. Una vez adentro, gritándoles a todos que se callaran porque no tenían ningún derecho a reclamar por los detenidos.

La voz fue corriendo. Esa decena de jóvenes aumentó hasta ser una pequeña multitud reclamando la libertad de todos los detenidos. El ambiente era cada vez tenso, los policías iban y venían, casi ninguno con identificación, los pocos que hablaban a la gente era para amenazarlos de que si no hacían las cosas como ellos querían los chicos iban a tener que pasar más tiempo detenidos.

Hasta que en un momento ese malestar se transformó en golpes y empujones (provocados por la misma Policía). Inmediatamente vino un grupo de choque a golpear con bastones escudos, palos y escopetas a todos los que estuvieran en su camino hasta sacarlos afuera. Uno fue esposado en medio de la confusión y llevado para el pasillo que lleva a los calabozos. Varios quedamos adentro porque estábamos del lado opuesto de donde vino el grupo de choque.

La comisaría quedó “sellada”. La gente enardecida afuera empezó a romper los vidrios del destacamento mientras que uno de los efectivos llegó con una escopeta en la mano y gritando “dejen de romper las pelotas acá, se quedan ahí quietos”.

Según el testimonio del abogado Brian Vega, al menos hasta las once de la noche del jueves quedaban tres detenidos, de los cuales uno era menor. Todos fueron llevados a golpes, maltratos y demás irregularidades.

La juventud en la mira

Una cosa queda clara. Éste es un ejemplo más de que hay un gran esfuerzo por aplastar la moral de la juventud, no solamente precarizándola con empleos basura y mal pagos, sino también poniéndolos en la mira del aparato represivo estatal como forma de “adiestramiento”.

Por eso los jóvenes deben tomar en sus manos estas batallas contra el abuso de la autoridad. Un abuso que con el gatillo fácil cada día se lleva un pibe más y que con represiones como en PepsiCo busca una clase trabajadora sin motivación para luchar. Después de todo estos jóvenes de hoy son los trabajadores de mañana.

Hay que luchar contra todo eso y, sobre todo, contra este sistema que es el que garantiza y necesita este tipo de trato por parte del Estado para seguir existiendo.






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