CABA

Lugano debate sobre Cuba y el socialismo

El feriado no desvió las ganas. Docentes, estudiantes y trabajadores se reunieron en el Local del PTS Lugano para intercambiar sobre la revolución cubana tras la muerte de Fidel Castro.

Ivana Otero

Docente | Agrupación 9 de Abril

Jueves 1ro de diciembre | Edición del día

Desde que se conoció la muerte del líder de la revolución cubana, hasta los canales de TV de chimentos se vieron obligados a hacer programas especiales para hablar sobre el tema, pero "¿qué importancia tiene Cuba?". Con ese interrogante se inició el intercambio en Lugano, mostrando la relevancia de un hecho histórico que se convirtió en bandera de generaciones enteras contra este sistema capitalista (¿quién no tuvo alguna vez un póster del Che?) y qué puso en la región la posibilidad de una sociedad sin opresores ni oprimidos.

Pero "¿Cuba es socialista?" para adentrarse en la revolución cubana se fue a la definición del propio Che como "Revolución de contragolpe". Su burguesía con dependencia absoluta con el imperialismo, era imposible que llevara el programa democrático y contra el régimen dictatorial hasta el final. Las masas campesinas y obreras estaban dispuestas, no tenían mas que perder que sus propias cadenas. El Movimiento 26 de Julio como parte de un frente que buscaba terminar con la dictadura e instaurar un régimen democrático, ya en el poder con el apoyo de las masas, vio la necesidad casi vital de estrechar sus lazos con la URSS en el marco de la guerra fría. En 1962, el propio Fidel planteó así un giro de carácter "socialista" de la revolución.

Y, ¿qué rol cumplió el movimiento obrero?" si algo está vedado es el rol clave que jugó la clase obrera cubana, tanto en la época en que el Ejército rebelde resistía en Sierra Maestra, como la huelga general de la clase obrera de enero del `59 que había sido fundamental para la caída de Batista y, después, en las expropiaciones en las fábricas. Sin este actor en escena, la toma del poder difícilmente hubiera sido posible. Y así se avanzó con las expropiaciones, reforma agraria (jugando un rol muy importante el movimiento campesino en la toma de tierras), reforma urbana, el monopolio del comercio exterior y la planificación de la economía, ¡otro mundo era mostrado desde un pequeño territorio azucarero hacia nuestro continente!

Entre mate y mate, la ligazón con la experiencia Argentina era casi inevitable. Se abordaron discusiones en relación a las salidas planteadas por las organizaciones políticas de izquierda durante ese período histórico conmovidas por la revolución cubana y fundamentalmente el rol de la guerrilla. Los límites de ese método táctico convertido en estrategia para la toma del poder, cuando las principales ciudades de Latinoamérica tenían una clase obrera desarrollada y potente, y que se expresó en el final trágico del Che en Bolivia. Ligado con esto, la dirección política cubana una vez en el poder, que dio origen a un Estado obrero burocratizado por el stalinismo y el no desarrollo de auténticos organismos de autodeterminación de las masas, de autogobierno y de democracia directa, trabas reales para la construcción del socialismo.

Abordando la conclusión de la charla se preguntó: ¿Qué posición tomamos los trotskistas? Defendemos un estado obrero contra todo intento imperialista de convertir a Cuba en una nueva colonia yanqui, aunque no apoyamos a su burocracia parasitaria que se apoderó de todos los estamentos del Estado y del Partido. Desde esa defensa de las conquistas que aún quedan, como la mejor educación y salud de todo el continente, aunque queden muchas menos que en otras épocas debido al aislamiento y de pobreza y desigualdad por la responsabilidad de la dirección, planteamos que para retomar la senda de la revolución con un programa socialista, es necesario barrer a la dirección para que haya la máxima democracia de los trabajadores, creando organismos de verdadera democracia directa, con libertad de organización, tendencia y partidos a su interior, a excepción de los partidos que se apoyan en los gusanos apoyados desde Estados Unidos y gran parte de la prensa mundial. A todo este proceso, siguiendo a Trotsky, lo llamamos revolución política.

El debate fue intenso pero todos quedaron con ganas de seguir adentrándose en tema y "conociendo más procesos revolucionarios" para poder pensar el presente y el rol de la izquierda revolucionaria.




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